Comparecer en estado de alarma

Expertos en comunicación política analizan a los protagonistas del discurso público durante la crisis sanitaria

Margarita Robles, en la imagen, durante su discurso en el Palacio de Hielo, es la ministra mejor valorada por los expertos
Margarita Robles, en la imagen, durante su discurso en el Palacio de Hielo, es la ministra mejor valorada por los expertos E. Parra. POOL - Eu

Para la última cita en el Congreso, Pablo Casado desempolvó a Orwell, Jaume Asens a Camus e Íñigo Errejón tomó prestada una reflexión de Chesterton (luego aún le robó otra a Nicos Poulantzas). Durante esa mañana de discursos previos a la votación de la nueva prórroga del estado de alarma llovieron las palabras ajenas para ennoblecer ideas propias. Recurso habitual en la defensa pública de propuestas partidistas, ahora más recurrente a cuenta de la crisis. No hay día sin apelaciones gubernamentales, a distinta escala, en televisión.

Cuatro expertos analizan para La Voz a los comparecientes habituales en época de pandemia. Dan enjundia a la revisión, Verónica Fumanal, exdirectora de comunicación de Pedro Sánchez, ex asesora de Albert Rivera y presidenta de la Asociación de Comunicación Política; Santiago Martínez, consultor político y profesor de oratoria; Carlos Barrera, especialista en comunicación electoral, profesor de Medios de Comunicación Política en la España Reciente (Universidad de Navarra); y Jorge Francisco Santiago Barnés, director del Centro Internacional de Gobierno y Márketing Político (Universidad Camilo José Cela).

fernando simón

El peso de un mal pronóstico

Desde que se agudizó la crisis, no hay rostro más frecuente en las pantallas que el de Fernando Simón, a quien Barrera define como «uno más en casa». «En líneas generales ha tratado de ceñirse al papel de portavoz técnico», abunda, señalando de forma implícita el lunar del director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, localizado en lo que se escapa de la línea general. «Entre las variables para analizar la fiabilidad del portavoz hablamos del nivel de experto, la empatía, y el poder. La primera siempre se atribuye a los técnicos, y las otras dos a los políticos. Simón no está ahí para conectar y caer bien, sino para tener credibilidad. Puede tirar de empatía, pero ese no es su papel», advierte Fumanal, para quien al científico «le pesa ahora como una losa la hemeroteca, especialmente como fruto de la imprevisibilidad de la crisis y porque asumió al principio posiciones más propias de un político».

«Tiene el reconocimiento de haber estado en primera línea pero ha perdido credibilidad», subraya, en una línea que sostiene Martínez, al destacar que frente a un problema como el causado por el coronavirus «aventurar o querer predecir escenarios intentando minimizar los mismos es un grave error». Apunta que Simón «debe mejorar su técnica ahora que parece que será el portavoz oficial de cualquier crisis sanitaria». Destaca, sin embargo, que la elección del técnico «es positiva, porque a través de ella el Gobierno fue metódico en la comunicación y en el manejo de cifras de cara a la ciudadanía desde el primer día y de modo constante, con intervenciones de diferentes responsables para dar sensación de trabajo en equipo y especialización».

Ahí se encuentra con Barnés, para quien el portavoz del comité técnico «ha estado prudente, aunque la comparativa entre las declaraciones de marzo y la situación actual señala que no estuvo acertado. Ha ofrecido comunicación permanente y su transmisión del mensaje ha sido fiable».

pedro sánchez

Excesivo tiempo en pantalla

En Barnés arranca también el análisis de Pedro Sánchez: «Sus ruedas de prensa han sido excesivamente largas. En comunicación, los mensajes deben ser claros, concisos y breves. Cuando das demasiada información la gente filtra con qué se queda y a lo mejor no es con lo que tú quieres que se quede. Tendría que ser más específico y ejecutivo». Error que también achacan al presidente el resto de analistas. «No se puede tener a la gente dos horas delante de la tele. Es demasiado», le reprocha Fumanal, quien a cambio destaca que el mandatario «ha rebajado el discurso engolado para hablar con normalidad».

Disiente en ese aspecto Martínez, señalando que no se ha sacado partido del «efecto underdog», la empatía de los ciudadanos con el Gobierno durante una crisis. «Resulta increíble que nadie le haya dicho a Pedro Sánchez que debe hacer su comunicación más natural y menos impostada; esta hubiera sido una gran oportunidad». Para Barrera, si bien el presidente ha acertado al ser fiel al discurso establecido, «le ha faltado empatía con otros sectores políticos y sociales».

el papel de los ministros

Discurso impoluto de Robles

Las lagunas que los expertos aprecian en Sánchez, se convierten en fuente de elogio al repasar la actuación más destacada entre el resto del equipo de Gobierno. «La gente se ha quedado con el brevísimo discurso de Margarita Robles en el Palacio de Hielo, donde estuvo impecable empleando las palabras justas», aplaude Barrera. Barnés dice de la ministra de Defensa que ha sido «clara y precisa, sin cometer errores». Fumanal concuerda y suma a Salvador Illa al podio de los mejor valorados: «Ha sido un descubrimiento. Ese perfil absolutamente serio y circunspecto le da mayor credibilidad, igual que el haberse alejado de la crítica partidista y haberse enfocado en la gestión de crisis».

En el lado opuesto emplaza a Grande-Marlaska, por su «tono desafiante». También a Pablo Iglesias, cuyo papel sería «francamente mejorable». Barrera coincide, y añade que las «salidas de tono» del vicepresidente «evidencian la lucha interna que existe en el Gobierno». Aspecto que subraya Martínez en su reflexión: «Han aflorado diferencias constantes entre las dos facciones, lo que genera incertidumbre, algo que no debe ocurrir en el manejo de una crisis. No puedes echar gasolina al fuego con tus intervenciones». El especialista en comunicación política lamenta la «falta de preparación» exhibida en este terreno clave en tiempos de pandemia.

Los otros protagonistas

El salto entre Arrimadas y Casado

Casi nadie se ha quedado sin cuota de pantalla y los expertos en comunicación política han repasado también el papel del resto de actores. En el lado de los más favorecidos, Inés Arrimadas casi concita unanimidad. «Ha sabido girar el barco hacia un posicionamiento inteligente en cuanto a rentabilidad política posterior», resalta Fumanal acerca del papel de la líder de Ciudadanos. «Ha tenido una postura crítica, de marcaje, como corresponde a la oposición, pero de manera propositiva», le aplaude Barnés. Para Martínez, «está haciendo lo que Rivera no hizo en su momento, con una actitud mucho más inteligente en la gestión de crisis».

Barrera añade a José Luis Martínez-Almeida entre los mejor parados. «Ha calado en sus mensajes, con un tono distinto al de otros políticos de su partido, incluso», destaca en una línea a la que se apunta Fumanal. Barnés suma a Aitor Esteban y Alberto Núñez Feijoo, quienes «han demostrado una prudencia elogiable en un momento especialmente delicado por la proximidad electoral».

Las críticas tocan a Quim Torra —«ha querido aprovechar para lanzar el mensaje de que en situación de independencia, nada así habría pasado; una obscenidad política», lamenta Barrera—, Díaz Ayuso —«se ha limitado a la crítica y la fotografía frívola», para Fumanal—, y alcanzan de lleno a Pablo Casado. «Ha perdido otra oportunidad de arrinconar a Vox, diferenciándose con un tono y mensaje de unidad nacional —resume Santiago Martínez—. Ha ido evolucionando a posturas erráticas que no generan confianza».

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