La cuarentena sin sol en la Península

Desde el 15 de marzo hasta el 23 de abril se registraron menos horas de sol en sur el de Europa que en el norte.


Redacción

El 15 de marzo del 2020 entró en vigor el estado de alarma activado por el Gobierno para frenar los contagios provocados por el covid-19. La población fue sometida a un confinamiento forzoso, sin poder salir de sus hogares, salvo para realizar actividades imprescindibles y siempre durante un corto período de tiempo. El sol dejó de brillar para millones de españoles. Ahora se ha sabido que fue así literalmente.

Una investigación realizada desde la delegación valenciana de la Agencia Estatal de Meteorología ha descubierto que durante la cuarentena, el período desde el 15 de marzo hasta el 23 de abril, que coincide además con la fase más intensa del confinamiento se registró en el sur de Europa una anomalía en las horas de insolación. «Hemos comparado el número de horas de sol registradas entre el 15 de marzo y el 23 de abril de 2020 con el mismo período de tiempo de varias series históricas, y la respuesta es que en observatorios como Valencia, Castellón o Málaga ha sido, con diferencia, el período equivalente de cuarenta días con menos horas de sol registradas y en otros muchos se sitúa entre los tres más bajos de la serie. En el observatorio del aeropuerto Madrid-Barajas Adolfo Suárez, que tiene datos digitalizados de insolación desde 1951 y valor fue de 178.6 horas de sol, es el segundo más bajo», explica el autor del trabajo José Ángel Núñez Mora.

La anomalía negativa de insolación fue especialmente notable en el área mediterránea del Península y no tanto en Galicia. De hecho, la comunidad gallega tuvo algunos de los valores más altos durante los cuarenta días de encierro obligatorio. Lugo ciudad registró una anomalía positiva de 11,6 horas, solo superada en España por la localidad de Foronda y Vitoria. Aunque lo realmente llamativo de esta situación son los valores en el resto de Europa. El sol decidió emigrar al norte para pasar el confinamiento. En Berlín se registraron 157 horas más de sol de lo habitual para este período. Cifras muy parecidas hubo Bruselas, Praga o París.

El responsable de la configuración que cubrió de nubes bajas el sur de Europa y despejó el cielo el norte del continente fue un potente sistema de altas presiones que se posicionó entre el Reino Unido y la Bretaña francesa. «En la situación media de los cuarenta días predominaron bajas presiones en el suroeste de la Península y altas presiones en el noroeste del continente, lo que permitió el constante tránsito de borrascas por el sur de la Península y situación de bloqueo permanente en el noroeste del continente», sostiene Núñez Mora. Esta configuración del revés se ha normalizado en los últimos días aunque en Galicia una borrasca mantiene un tiempo húmedo.

Un descenso de 6 grados en 30 minutos

X. Fonseca

El episodio de tormentas en Galicia dejó una brusca caída térmica, fuertes chaparrones y vientos intensos

El sistema tormentoso que atravesó Galicia este lunes no ha defraudado. El aire cálido de las últimas 36 horas, que dejó máximas por encima de los 30 grados e incluso noches tropicales, con mínimas superiores a los 20, fue uno de los motores que generó la inestabilidad. La borrasca situada al oeste de la Península fue otro de los elementos que favorecieron la irrupción del aire africano primero, pero también del desarrollo de potentes nubes de tormenta después.

El episodio tormentoso ha sido breve pero intenso. Los vientos llegaron a alcanzar los 145 kilómetros por hora en Viveiro. En otras muchas localidades se superaron la barrera de los 100, como punta Candieira, en Cedeira (124.5 km/h), Marco da Curra, en Monfero (117.0 km/h) y en Xabrega, en Sober (104.2 km/h). 

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