Iván Pazos: «O meu foi coma unha gripe, pero temín pola vida de meu pai»

Aislado con su mujer, también positiva, Iván Pazos sufrió por sus padres, que tuvieron que ser ingresados


ribeira / la voz

Si algo está demostrando el coronavirus es que no golpea a todos por igual. Lo sabe bien Iván Pazos Pérez. Este boirense padeció en carne propia los efectos del covid-19, pero por los que verdaderamente sufrió fue por sus padres. Tanto para él como para su mujer, también positiva, el virus fue algo parecido a una gripe, pero sus progenitores tuvieron que estar ingresados y, en el caso de su padre, pasó una semana en la uci luchando, hasta que consiguió ganar la batalla.

Su madre, María Luisa, fue la primera que notó los síntomas, aunque en un primer momento los confundió con la bronquitis crónica que sufría con anterioridad: «Ao principio non lle deu importancia, pero cando empezou a notar que lle custaba respirar xa se asustou». Tras la confirmación del coronavirus, pasó dos días ingresada en el hospital ribeirense y luego fue derivada al Clínico, donde estuvo una semana, pero no necesitó cuidados intensivos.

Con el antecedente de su mujer y ante los primeros problemas para respirar, Salvador Pazos fue consciente de que también él estaba contagiado: «Estaba á espera de que lle fixeran a proba, pero un día plantouse no hospital de Ribeira e xa o atenderon. Aínda que o mandaron para a casa, foi a peor e tivo que chamar a unha ambulancia», explica su hijo. Y esa vez el Clínico compostelano fue su destino. Allí estuvo una semana en la uci, sedado e intubado, hasta que días después fue por fin trasladado a planta: «Está débil, pero xa empeza a comer, polo que damos a batalla por gañada». Iván Pazos añade que, a sus 63 años, su padre estaba como un roble.

Mientras sus progenitores requerían ser ingresados, tanto él como su mujer pasaron el trance sin mayores problemas: «Eu tiven malestar xeral, coma o dunha gripe, e estiven unha semana sen gusto nin olfacto. O da miña muller aínda foi máis leve, xa que a ela estes efectos duráronlle só un par de días».

Parte diario desde la uci

Iván Pazos reconoce que el coronavirus, al que antes de sufrirlo en carne propia veía casi desde la distancia, supo despertar su miedo: «Por min non, o meu foi coma unha gripe, pero temín pola vida de meu pai». Lo peor fue tener que seguir su lenta evolución desde la distancia, esperando a que el teléfono sonara: «Como coincidiron os dous ingresados, era a min a quen chamaba cada día o médico da uci para informarme do estado de meu pai». Agradece esa comunicación en un momento tan delicado: «Non podes facer nada e sénteste un inútil, por iso son tan importantes esas chamadas. O persoal portouse moi ben, o médico sempre me explicou todo con detalle, e incluso me daba ánimos».

Según las últimas pruebas que le han realizado, él ha dejado de ser positivo y es por ahora una persona inmune: «Non nos aclararon durante canto tempo, pero entendo que tampouco eles o saben». Tampoco puede ya contagiar el virus, puesto que ha pasado la cuarentena pertinente, pero Iván Pazos sigue tomando precauciones: «Como as cousas non están claras, eu saio da casa con mascarilla e guantes sempre. Non quero arriscarme a enfermar de novo nin tampouco contaxiar a ninguén. As medidas de prevención nunca están de máis».

La mujer de Iván está en su misma situación, mientras la madre se encuentra a la espera de que le realicen otra prueba para saber si puede volver a su rutina. Al padre todavía le quedan unos días hospitalizado, pero lo importante es poder contarlo. «Nunca esperas que che toque ata que o vives», dice el boirense. En el caso de su familia, a cada uno el coronavirus le afectó de forma distinta.

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