¿Habrá que ir a la pista de baile con mascarilla?

El sector del ocio nocturno se enfrenta a un desafío sin precedentes y prepara ya medidas para afrontarlo


REDACCIÓN / LA VOZ

En la nueva realidad que se avecina nada será igual. Tampoco el mundo de la noche, uno de los entornos en los que siempre ha costado más mantener las distancias. Aunque el plan de desescalada tan solo incluye en su fase 3 la apertura de discotecas y bares nocturnos con aforo máximo de un tercio, el sector avisa de que no es necesario esperar tanto. «Hay que aclarar dos cosas: en la fase 2 ya se habla de espectáculos de hasta 50 personas, y las salas de fiestas y de conciertos tienen licencia para ello», recuerda Vicente Pizcueta, portavoz de España de Noche, Federación Nacional de Empresarios de ocio y espectáculos. Galicia de Noite, la entidad a nivel autonómico, forma parte también de la nacional.

El portavoz indica que una discoteca al aire libre también podría ofrecer espectáculos culturales, y a la espera de la publicación de la orden específica en el BOE, su preocupación más inmediata de se centra en que se resuelvan los ERTE flexibles y la supresión de los alquileres en lugar de su aplazamiento. Sin embargo, el sector no ha perdido el tiempo y mira de frente a la nueva situación: «Nosotros ya tenemos músculo, y la experiencia del daño descomunal que nos hizo el tema de la ley del tabaco, cuando se gastó el dinero en reformar los locales. Esta vez ya hemos frenado para que nadie compre cosas, porque esto no se puede solucionar con pantallitas. Vamos a esperar».

Termómetros, geles y registros de entrada

Sin embargo, no lo hicieron a la hora de empezar a acordar posibles medidas de cara a la reapertura. Mediciones de temperatura y la obligatoriedad de aplicarse geles hidroalcohólicos a la entrada, así como los registros de las personas que acceden para la trazabilidad a efectos sanitarios -«sabemos que podría chocar con la ley de protección de datos, y solo se emplearían con ese fin», matiza el portavoz-, serían algunas de ellas.

Sin duda, lo más complicado en un local nocturno es mantener la distancia social de dos metros. Pero a Pizcueta no le genera temor: «Si nos hubieran dicho que los fumadores iban a estar saliendo fuera, yo diría que eso es imposible. Estamos habituados a los cambios drásticos». El uso de los reservados, dice, ayudará a controlar esa distancia. Pero, ¿y en la pista de baile? «En la pista de baile no tendríamos que preocuparnos más que en el transporte público. Y si en él es recomendable el uso de mascarilla, también podría serlo aquí. Pero con una diferencia: nosotros desde siempre hemos contado con personal de sala que se ocupa de controlar el ambiente interno, y que en este caso se encargará de que se cumplan las garantías higiénicosanitarias», defiende.

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