«La reapertura de aulas es un riesgo que no debemos correr»

El profesorado no ve clara la intención del Gobierno de hacer excepciones al cierre de los centros educativos

Patio de un colegio cerrado por el estado de alarma
Patio de un colegio cerrado por el estado de alarma

El día después del anuncio sobre cómo será la desescalada no trajo aclaraciones para el mundo educativo. Las comunidades autónomas desconocen aún cómo pretende el Gobierno organizar la apertura de centros para dar clases de refuerzo o atender a los niños de educación infantil. Por eso, la reunión que ayer por la tarde mantuvieron representantes de centros educativos de Galicia con la Consellería de Educación no permitió aclaraciones al respecto. Sí sirvió para volver a constatar la inquietud que generan los posibles riesgos que pueda traer asociada la reapertura de aulas, aunque sea solo para algunas excepciones.

«Si se ha establecido que el curso presencial empezará en septiembre no debería haber ninguna excepción. Creo que es un riesgo que no deberíamos correr, no podemos estropear lo que se ha hecho por un mes y poco que pueda quedar de clase», opina Francisco Lires, representante de los directores de colegios públicos de infantil y primaria, como presidente de Fegadicep. Lires consideró, además, que permitir la vuelta al colegio de algunos alumnos, pero no de todos, introduce una discriminación. «O se abre o no se abre», opinó tajante. También se mostró muy crítico con el uso de «aparcaniños» que se planea dar a los colegios. «Somos centros educativos, no se puede obviar que esa es nuestra función y reducirnos a una herramienta de conciliación», censuró.

La misma reflexión se hizo desde el sindicato de profesores ANPE, que además resaltó las dificultades que supondrá compaginar la enseñanza a distancia que ya se está impartiendo con las nuevas tareas presenciales que se quieren asignar a los centros. Para esta organización sindical, los planes del Gobierno para el sector educativo son «precipitados» y están dominados por la «confusión» y la «inconcreción», y no deben llevarse a cabo sin asegurar que se pueden adoptar todas las medidas de seguridad sanitaria.

En esa línea, desde el sindicato CSIF se demandó un plan preventivo ante la posible vuelta de alumnos a las aulas. Entre las medidas que solicitan está el establecimiento de una ratio máxima de doce alumnos por clase, que haya entradas y salidas escalonadas o por turnos, una separación mínima de dos metros entre docentes y alumnado, mascarillas obligatorias, dispensadores de gel hidroalcóholico en lugares estratégicos de los centros y que se excluya al personal de riesgo de acudir a los mismos.

Así son las fases diseñadas por el Gobierno para la desescalada

La Voz

Cada etapa durará dos semanas y Sánchez espera que «a finales de junio» todo el país las haya completado

El Gobierno ha diseñado un plan de desconfinamiento en cuatro fases que arrancará con la reapertura de actividades con cita previa y atención individual, como los restaurantes con comida para llevar, que deberán seguir todas las medidas de sanidad y seguridad. Todas las medidas se implantarán por provincias o islas y terminarán de aplicarse a finales de junio, según los cálculos de Pedro Sánchez.

En la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros, en el que se ha aprobado este plan, el presidente del Gobierno ha explicado que cada una de estas cuatro etapas será de unas dos semanas de duración por lo que el proceso completo durará un mínimo de seis semanas y un máximo de ocho. Cada provincia avanzará a la siguiente etapa si los indicadores sanitarios apuntan que es posible.

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