Ferrol vuelve a liderar la destrucción de empleo en Galicia

La EPA, que solo recoge los efectos de medio mes de la pandemia, refleja un incremento de cinco puntos de la tasa de paro

La construcción -en la foto, la obra de la plaza de Armas- elevó su ocupación en el primer trimestre del año
La construcción -en la foto, la obra de la plaza de Armas- elevó su ocupación en el primer trimestre del año

Ferrol

Si soplan malos vientos para el empleo en Galicia, en Ferrol arrecian huracanes. La urbe naval ha vuelto a colocarse en el vagón de cola de las siete grandes ciudades gallegas en cuanto a la tasa de paro, según se refleja en el Encuesta de Población Activa (EPA) que ha publicado hoy el Instituto Galego de Estatística (IGE).  Si en el último trimestre del 2019, el índice de desempleo estaba situado en el municipio cabecero de comarca en un 13,2 %, solo tres meses después se disparó hasta el 18,3. Una subida superior a cinco puntos, muy lejos del incremento del 0,8 % experimentado por la ciudad de Vigo, y del 0,1% de Santiago. Estas tres localidades fueron las únicas en las que se produjo un repunte del paro, según la mencionada estadística.

En Ferrol, si la comparativa de la tasa de desempleo se efectúa con respecto al primer trimestre del año anterior, el incremento en el porcentaje del número de demandantes se amortigua ligeramente, aunque aún es un 3,2 % superior. Así, entre enero y marzo del 2019, el índice estaba situado en un 15,1 %.

Las cifras que hoy ha publicado el IGE solo contempla, no obstante, solo dos semanas de efectos del coronavirus en el mercado de trabajo, ya que el estado de alarma se aprobó el 13 de marzo. De hecho, los datos de afiliación de marzo dados a conocer por la Seguridad Social ya indicaban que se destruyeron 2.200 puestos de trabajo en la comarca ferrolana solo durante esos 30 días.

De igual manera, la tasa de ocupación es, al contrario, la más baja de las siete grandes de la comunidad, situándose en un 39,7 %, mientras que la más alta es la de Lugo, con un 55,6 %. Igualmente, la de tasa de actividad es la menor, con un 48,5 %, frente a la registrada por Santiago, que es del 60,8 %.

El sector primario, el que mejor resiste

Tal y como vienen mostrando los indicadores laborales, el sector primario es el que mejor resiste esta nueva crisis de desempleo. En Ferrol mantiene su centenar de puestos, mientras que son los servicios los que más se resienten de la situación. Así, solo en un trimestre perdieron 2.400 empleos, y otros 400 la industria. La construcción, según la EPA -que en el análisis por localidades está sujeta a una probabilidad elevada de error- ganó sin embargo 400 puestos. Las distintas obras públicas en marcha, como las del acceso ferroviario al puerto exterior, el saneamiento de A Malata, la plaza de Armas o el mercado de Caranza, han podido elevar la ocupación en este segmento de actividad.

Atendiendo a la situación profesional de los trabajadores, la EPA sostiene que hay en el primer trimestre del año se incrementó el número de empresarios o trabajadores independientes -de 2.500 a 3.400-, mientras que 1.800 personas del sector público perdieron sus puestos y otras 1.400 del privado. 

Al cierre del primer trimestre, Ferrol tenía 900 activos -es decir, los que están en edad de trabajar- y 2.100 ocupados menos que el anterior, y 1.200 parados más.

Día de la seguridad laboral

Por otro lado, la CIG celebró este martes el Día Mundial de la Seguridad y Salud Laboral con concentraciones simbólicas en distintos lugares de Galicia para reclamar medidas de protección para los trabajadores, en una situación de pandemia mundial como la actual. En la comarca ferrolana se llevó a cabo en el polígono de A Gándara.

«Mirei de traballar de temporero, pero non me deixaron por vivir noutra rexión»

Prefiere guardar anonimato, pero el caso de este pontés representa la pesadilla en la que están inmersas gran parte de las personas que perdieron su trabajo por la pandemia del covid-19. Trabajaba para una firma auxiliar en la obra de reforma de la central térmica de Endesa en As Pontes, y cuando el Gobierno central decretó el estado de alarma, como tenía un contrato hasta fin de obra, se quedó sin empleo. «Non sabemos cando se vai retomar a obra e nin sequera se nos van chamar», explica.

Ha podido cobrar parte de la prestación por desempleo, pero se ha topado de lleno con que los anuncios de ayudas divulgados por las administraciones tienen muchas veces letra pequeña. Así, pidió al banco un aplazamiento de la hipoteca de tres meses, pero se lo negaron por pasarse de un límite en los ingresos por estar en el paro. No obstante, tiene que hacer frente a la pensión de sus dos hijas, que conviven con su exmujer, además de a los gastos habituales de cualquier persona.

Ante esta situación de incertidumbre, se planteó otras opciones para poder emplearse, pero las restricciones por el confinamiento dificultan ese objetivo. «Mirei de traballar de temporero, pero non me deixaron, xa que ao vivir aquí tería que viaxar a outra rexión», lo que no está permitido.

«Non me podo mover de aquí. Tanto que fala o Goberno de axudas, pero eu non as vexo por ningún lado», se lamenta, consciente de que, en sus circunstancias, «só se pode esperar, xa que non queda outra».

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