Los estudiantes no volverán a las aulas hasta el mes de septiembre

En la fase 2 podrá haber clases de refuerzo y abrirán colegios para niños de Infantil cuyos padres trabajen

Una niña gallega estudia en su casa, tras el cierre de los colegios el 16 de marzo
Una niña gallega estudia en su casa, tras el cierre de los colegios el 16 de marzo

No habrá vuelta a las aulas hasta el mes de septiembre. El Gobierno ha descartado retomar la docencia presencial este curso, que terminará como hasta ahora: con alumnos y profesores trabajando desde sus casas en todos los niveles de enseñanza, desde los colegios a las universidades.

Con todo, el plan de desescalada comunicado ayer por el presidente del Ejecutivo, Pedro Sánchez contempla en su fase dos —que de cumplirse los plazos podría llegar a finales de mayo— la apertura de las aulas para algunos supuestos, como clases de refuerzo voluntarias. Así, los alumnos de cursos que supongan final de etapa (4.º de ESO, 2.º de Bachillerato, 2.º de FP de grado Medio o Superior o similar) podrán acudir a colegios e institutos aunque en grupos reducidos.

En esa misma fase, los colegios también abrirán para atender a los alumnos de Educación Infantil, hasta los seis años, cuyos padres acrediten problemas de conciliación por tener que realizar «un trabajo presencial sin posibilidad de flexibilización». Habrá, eso sí, limitaciones de aforo que aún no se han detallado. Sánchez planteó esta excepción como una medida para resolver los problemas de conciliación que planteará la «nueva normalidad» por la vuelta al trabajo de los progenitores y la imposibilidad de dejar a los niños con los abuelos por ser un colectivo especialmente vulnerable al coronavirus.

El tercer caso en el que se abrirán las aulas en los próximos meses será para celebrar las pruebas de Selectividad (ABAU en Galicia) que se desarrollarán en toda España entre el 22 de junio y el 10 de julio.

Desconcierto y críticas

Los anuncios de Sánchez generaron dudas y también críticas entre la comunidad educativa gallega. El presidente del sindicato de profesores ANPE en Galicia, Julio Díaz, censuró que se conviertan los colegios en un aparcamiento de niños: «Deseamos encontrarnos con nuestros alumnos lo antes posible si la situación sanitaria lo permite —indicó—, pero rechazamos rotundamente la labor de guardería o de aparcamiento de niños. Nosotros impartimos docencia».

Por su parte, los directores de colegios e institutos desconocían ayer exactamente el alcance lo anunciado. Francisco Lires, presidente de la asociación de directores de colegios públicos de infantil y primaria de Galicia (Fegadicep) aseguraba no tener ningún aviso sobre futuras aperturas. Le preocupaba que «ningún centro está preparado ahora para abrir» y también la recepción de niños tan pequeños como los de Infantil, porque resulta muy difícil que controlen el acercarse a los demás. Y añadía otro factor relativo a la higiene y seguridad de los niños: «En muchos CEIP el mantenimiento corre a cuenta del concello. En el nuestro, por ejemplo, no hay nadie que limpie el colegio por la mañana, ya que están en otros servicios; aquí vienen a la tarde, cuando no hay niños», señalaba.

Más o menos lo mismo le ocurría a Isabel Ruso, presidenta de Addiga, la asociación que reúne a los directores de IES gallegos: «No tenemos ninguna información», reconocía. En su caso, la suspensión definitiva de las clases no le sorprendió mucho aunque le hubiese gustado despedir a los alumnos en persona. Tanto ella como Lires esperan que la situación pueda aclararse algo en la reunión telemática que mantendrán esta tarde, como todos los miércoles, con la conselleira de Educación.

Desde Confapa, una de las federaciones de anpas de Galicia, su presidente Rogelio Carballo reconocía que la decisión de no retomar las clases presenciales este curso está en línea con lo que su organización venía reclamando, pero consideró que es contradictoria con el permiso para dar clases de refuerzo o atender a los más pequeños. «Se non se volve será por seguridade sanitaria, entón tampouco a haberá para esas excepcións», argumentaba. También fue muy crítico con la falta de medidas de conciliación para las familias de todos los escolares y con abrir los colegios para los menores de seis años. «E cos de sete ou oito anos que pasa? Supoño que saben que deixar só na casa a un neno de menos de doce anos é un delicto...» ironizaba. «Hai que facer as cousas cun pouco máis de seriedade e raciocionio», remacha Carballo.

Nadie sabe si las guarderías podrán reabrir para permitir conciliar

Mónica P. Vilar
Mandilones colgados en una escuela infantil cerrada
Mandilones colgados en una escuela infantil cerrada

Ni la Xunta ni los dueños de escuelas privadas saben si están incluidas en la excepción del Gobierno que permite atender a los niños menores de seis años cuyos padres trabajan

Las excepciones del Gobierno al cierre de aulas contemplan la atención a los alumnos de Infantil a través de los colegios. Pero sus palabras y los documentos dejan una incógnita. ¿Rige ese mismo criterio para las guarderías? La Educación Infantil en los colegios va de los tres a los seis años. Antes, entre los cero y los tres, los pequeños son atendidos a través de las escuelas infantiles, popularmente conocidas como guarderías. La realidad de estos dos tipos de centros es muy distinta. En Galicia, por ejemplo, no dependen del mismo departamento. Y mientras los colegios están en el ámbito de la Consellería de Educación, las escuelas infantiles son responsabilidad de Política Social. Desde este departamento apuntaban ayer que esperan recibir algún documento escrito que concrete y aclare la situación respecto de las guarderías, dado que no habían sido consultados al respecto de una posible reapertura.

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