Feijoo rechaza la desescalada por provincias y revela que hay 140 concellos libres del virus

El presidente de la Xunta insiste en plantear a Sánchez una desescalada flexible que permita la reapertura de comercios y talleres

Comparecencia de Núñez Feijoo tras la reunión de Sánchez con los presidentes regionales El presidente de la Xunta aclarará los temas tratados durante el encuentro

Como ocurre cada domingo desde la declaración del estado de alarma, los presidentes autonómicos han mantenido un encuentro telemático con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, consagrado esta vez a escuchar el planteamiento de las comunidades de cara al levantamiento progresivo del confinamiento y la recuperación de la actividad económica. Sánchez confirmó su intención de que el Consejo de Ministros apruebe el próximo martes los criterios para una desescalada que sería asimétrica, según la situación de la epidemia en cada provincia, un planteamiento del que discrepó el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, al igual que otros mandatarios del PSOE y del nacionalismo, que defendió trascender del marco provincial para acomodar las medidas a las áreas sanitarias, pues es de cada una de ellas, con su dotación de profesionales, camas hospitalarias o unidades de uci, desde donde se articula la respuesta a la evolución de la epidemia.

«Nos parece que debemos movernos ahí», dijo Feijoo en la rueda de prensa telemática ofrecida tras la Conferencia de Presidencias, donde destacó que hay concellos que tienen su hospital de referencia en una provincia diferente, como ocurre, por ejemplo, con los municipios pontevedreses de Lalín, Silleda o A Estrada, adscritos al área de Santiago, en la provincia de A Coruña.

Por tanto, hubo cierta sintonía de las comunidades en trasladar que la desescalada se pueda planificar por áreas sanitarias, y no tanto por provincias, en función del grado de circulación de virus, la dispersión de la población y los demás criterios que se establezcan, y que las decisiones se tomen de manera flexible, es decir, dejando la puerta abierta a que sean revisable en función de cómo evolucione la pandemia. Por esa misma razón, Feijoo pidió que en los criterios se fije una «cláusula de salvaguarda territorial» para planificar según la evolución de la epidemia en cada zona.

Feijoo también defendió, a grandes rasgos, que el Gobierno central mantenga el «cuadro de mandos» de la gestión de la epidemia y la planificación de la desescalada, en contra de lo expresado, sin ir más lejos, por el presidente de la Generalitat, Quim Torra, que exigió modificar el estado de alarma para que las comunidades sean la autoridad competente. Ahora bien, los gobiernos autónomos demandan también participar en la definición de criterios y tener cierto margen para clarificar su aplicación sobre el terreno.

El levantamiento del confinamiento segmentado por grandes grupos de edades o por actividades económicas, así como el establecimiento de una escala de riesgo por zonas, son algunos de los criterios defendidos también por el presidente de la Xunta, que puso de relieve que hay que moverse hacia una desescalada «segura y flexible», pero trazando un horizonte de certidumbre, como hicieron países del entorno como Alemania, Portugal o Francia, donde empezaron a recuperar la actividad escolar o comercial, o al menos fijaron fecha para hacerlo, Y de acuerdo con este planteamiento más proactivo, podría haber determinadas actividades o movimientos autorizados en una determinada área en junio o julio que se vuelve a suspender en septiembre u octubre si se produjera un rebrote.

El esquema esbozado por Feijoo para el primer tramo de la desescalada incluye, más allá de la recuperación de algunas salidas, el restablecimiento de algunas actividades económicas. Y por ese motivo insistió en que puedan reabrir, con las debidas prevenciones, talleres, concesionarios de coches y comercios, si fuera necesario con cita previa, y que vuelva a dinamizar la actividad en el rural con la venta de productos agrícolas en mercados al aire libre. Entiende el jefe del Ejecutivo que con estas actividades, desarrolladas con garantías, los ciudadanos no asumirían más riesgos de lo que existen cuando acuden a la farmacia o al supermercado.

Uno de los aspectos que las comunidades quisieron conocer es cuánto más a prolongarse el estado de alarma. Pedro Sánchez dejó la incógnita en el aire, sin dar una respuesta, pues dependerá de la evolución de la situación en los próximos días. A lo que sí se comprometió es a aplicar una desescalada asimétrica, respaldada por todos, hasta el punto de que el presidente de la Xunta señaló que hay determinadas zonas en Galicia que muestran un cuadro mejor.

De hecho, en algo más de 140 de los 313 concellos gallegos no se detectó ningún contagiado en los últimos siete días, subrayó Feijoo, motivo por cual entiende que la planificación de la desescalada tiene que ser flexible, pues se da la circunstancia de que en tres distritos de Madrid residente más personas que en todos los concellos de Galicia que abarcan un territorio mucho más amplio.

Galicia tiene protocolo para reabrir ferias, pero aguarda la luz verde del Gobierno

María Cedrón

La mujer que rescató el tomate negro de Santiago es una de las perjudicadas por el cierre al no poder vender su plantón

Hace años Pilar descubrió que en su huerto crecían unos tomates diferentes a los demás. Como tiene su invernadero en Leiro, en el concello de Miño, y conocía bien el trabajo que estaba haciendo el Centro de Investigación Agraria de Mabegondo, decidió ponerse en contacto con el equipo de Alfredo Taboada y Antonio Rivera para mostrarles aquella fruta que ella veía tan distinta al resto. Fue de esa manera como Galicia recuperó el tomate negro de Santiago, una variedad que cada vez cotiza más al alza en el supermercado.

La paradoja es que ahora la mujer que la rescató del olvido no puede comercializar su plantón para que otros puedan echar en su huerto esos tomates negros de cuyo sabor disfrutarán en verano. No puede hacerlo porque no le dejan ir de feria en feria, porque los mercados en Galicia continúan cerrados. La cuestión es que la Consellería de Medio Rural, en una orden del 23 de marzo en la que regula la prohibición, ya establece el protocolo de seguridad que habría que llevar a cabo en las ferias una vez que estas se reabran. Ahora, según fuentes de ese departamento de la Xunta, solo le falta que el Gobierno central responda a la segunda consulta sobre la reapertura formulada hace una semana tanto a la delegación del Gobierno como a los ministerios de Agricultura y Sanidad.

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