La falta de fibra confina más la zona vieja

Vecinos y comerciantes urgen soluciones ante las dificultades para poder teletrabajar


Santiago / la voz

El confinamiento se ve agravado en el casco histórico. A las limitaciones de movimiento por el estado de alarma por el coronavirus, hay que añadirle las dificultades que tienen residentes en el corazón compostelano para su conexión a través de la Red, que se ha vuelto más imprescindible para mantener la actividad comercial, laboral y académica. La carencia del servicio de fibra óptica está convirtiendo en una auténtica odisea el teletrabajo, que se ha conformado como la gran alternativa desde el 13 de marzo.

«Todo se ha complicado. Sobrevivimos gracias a los móviles, sino sería imposible. Estamos muy limitados para poder trabajar desde casa», asegura Roberto Almuíña, presidente de la Asociación de Vecinos Fonseca, quien relata las dificultades que tienen para poder enviar archivos ya que la conexión «se descuelga y hay que volver a empezar. Esto hace que el rendimiento del trabajo sea pequeñísimo». Su hijo, Carlos, pone el ejemplo: «Me puede llevar una hora alguna tarea que con la fibra son solo minutos». Y aunque en ocasiones consiguen realizar videoconferencias, «la conexión se cae, es inestable y la calidad de imagen es la mínima». Indica que el uso de los datos del móvil no es alternativa, sino un parche.

Precisamente, al móvil tiene que recurrir en ocasiones también la decana de la Facultade de Química, Pilar Bermejo, para poder desarrollar la docencia en línea y otras tareas del decanato. «Me paso muchas veces a los datos porque la Red no va», dice, lamentando que exista esta carencia en el centro de la capital gallega. Por su parte, Juan Cocho asegura que ni se atreve a calcular el tiempo perdido al cabo del año por la mala conexión que padece en el casco histórico.

«La red que hay es muy antigua y no cubre las necesidades normales de la actividad comercial y vecinal; y ahora todavía es peor. Es un suplicio navegar y hacer operaciones; así, es imposible trabajar en el casco histórico con toda la que está cayendo», afirma José Ángel Blanco, gerente de Compostela Monumental, destacando que les dificulta cuestiones como desarrollar iniciativas de «marketplace».

Pero si hay algo preocupa a todos es que gozar de fibra óptica será cada vez más imprescindible. «De cara al futuro va a ser más importante (...) Hay que pedirle a las autoridades que aceleren el servicio, puede pillarnos otra situación igual antes de que la instalen», asegura Roberto Almuíña, quien considera que el Concello debe ser más proactivo para buscar solución porque «desde julio pasado poco se ha hecho». Para Pilar Bermejo «no es tiempo de programas pilotos, es tiempo de resolver el problema», apuntando que «es previsible que tengamos que trabajar on line el próximo curso». Por su parte, José Ángel Blanco indicó que se apuesta por la digitalización de los comercios con el covid-19, «pero, si no tenemos una base de Internet buena, por mucho que te empeñes es imposible». Así, el covid-19 urge aún más una solución a esta carencia.

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