Jaime López: «Las ayudas pueden ser tramposas porque obligan a endeudarse a los empresarios»

Lucía Rodríguez Peña LUGO / LA VOZ

SOCIEDAD

Jaime López, máximo responsable de la Confederación de Empresarios de Lugo
Jaime López, máximo responsable de la Confederación de Empresarios de Lugo ALBERTO LÓPEZ

El máximo responsable de la CEL pide inyectar liquidez a los negocios sin que repercuta en su deuda

26 abr 2020 . Actualizado a las 11:29 h.

La medida que le gustaría ver implementada al secretario general de la Confederación de Empresarios Lucenses (CEL), Jaime López, pasa por inyectar liquidez a los negocios sin que esta repercuta en su deuda. «Las ayudas pueden resultar tramposas porque obligan a endeudarse a los empresarios», advierte.

A su juicio, son «insuficientes» las medidas puestas en marcha por las distintas instituciones para que el flujo de la economía no se colapse. «Nuestras empresas se están endeudando más para afrontar esta situación, que al final se alarga mucho más de lo previsto, y para salir de ella están adquiriendo compromisos financieros que llevan a incrementar su deuda», explica.

López señala que «quien capea el temporal en la provincia de Lugo son los empresarios» porque plantan cara a la crisis con sus propios fondos. Considera que Lugo recurre de forma muy «contenida» a las ayudas, «Los ERTE por causa de fuerza mayor solicitados suponen un 11% de la población ocupada», subraya el presidente de un organismo que representa en la actualidad a 25.000 negocios.

Entrada a la Rua Nova

El inicio de una época sombría en las empresas y comercios de la provincia

lucía rodríguez peña

Negocios cerrados porque su actividad no se considera indispensable. Empresas que continúan con su labor, pese a verla mermada casi a la mitad. Autónomos que reciben ayudas a cuentagotas. Peluqueras, panaderos, fontaneros, transportistas... La situación de cada una de las 135.900 personas que conforman la población activa de Lugo es particular. Las ayudas que sirven para unos no valen para otros. Sin embargo, comparten la misma incertidumbre. Todos vaticinan el inicio de una época sombría.

«Va a haber muchos despidos y los cierres van a ser masivos», prevé Miriam Souto, que posee una peluquería en el barrio de A Milagrosa desde hace 16 años, ahora cerrada. Está en contacto con unos 70 negocios como el suyo y las perspectivas son demoledoras.

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