Calles vacías y a plena luz, también de noche

Pese a que apenas circulan peatones ni vehículos, los concellos no prevén recortar el alumbrado público


vilagarcía / la voz

Nunca las calles estuvieron tan vacías. Por el día todavía se puede ver a gente que deja el confinamiento para trabajar, ir a la compra o al banco, pero, en cuanto oscurece, los peatones desaparecen del paisaje urbano y solo algún coche rompe de vez en cuando el silencio reinante, especialmente a partir de la medianoche. Ante este nuevo escenario cabe preguntarse: ¿Es necesario dejar el alumbrado público encendido al cien por cien durante la cuarentena?

Los alcaldes de la comarca llegan a la conclusión de que sí lo es, de manera que las farolas ni se apagan ni se reduce la intensidad lumínica de las mismas. «Durante los años de la crisis apagamos algunas farolas para ahorrar y los vecinos protestaron porque se sentían más inseguros», explica el regidor vilanovés, Gonzalo Durán.

Ese, el de la seguridad, es el motivo que alegan sus homólogos para no recortar el servicio, y no solo opinan de este modo los políticos. «Eu aconsello que non se tomen este tipo de medidas, por unha cuestión de seguridade, porque, sobre todo a xente maior, ten medo a quedar a escuras», según explica Alejandro Costa, responsable de la empresa Tecnogall, que se encarga del mantenimiento del alumbrado público de los concellos de Cambados y de Vilanova.

Ahorro energético

El asunto se llegó a plantear en algunos foros con el fin de ahondar en las políticas de ahorro energético, pero, finalmente, no se moverá ficha en este sentido porque ni hay presión ciudadana al respecto ni es fácil la planificación de este tipo de medidas teniendo en cuenta que se desconoce cuándo se pondrá fin al actual estado de alarma.

Reducir la iluminación de las calles es viable técnicamente. «Os reguladores de intensidade do LED veñen de fábrica, pero poderíase poñer a unha persoa a traballar e nun día pode desconectar 200 luminarias», según explica Costa. Pero el ahorro económico que se pueda obtener no compensa desde el punto de vista social, opina.

Además, según argumentan desde los ayuntamientos, los nuevos sistemas de alumbrado público ya están programados para reducir la intensidad lumínica a partir de ciertas horas de la noche, lo cual se deja notar en las facturas.

Valgan dos casos como ejemplo. El Concello de Vilagarcía gasta cada año por este concepto 700.000 euros, cifra que se pretende rebajar en 100.000 euros con las medidas puestas en práctica y las que está previsto implementar este año, según informa el gobierno de Alberto Varela. En O Grove, han conseguido pasar de 145.000 euros en 2018 a 139.000 el pasado año y las mejoras que se están introduciendo poco a poco en el sistema de alumbrado publico redundarán en un ahorro mayor, según afirma el alcalde, José Antonio Cacabelos.

La luz blanca

La tecnología LED está ganando terreno en los últimos años frente al alumbrado tradicional de lámparas de halogenuro y sodio. Es la revolución de la llamada luz blanca, que además de redundar en la calidad de la iluminación permite mejorar la eficiencia energética, con las ventajas económicas y medioambientales que ello comporta.

La mayoría de los concellos están inmersos en planes de ahorro energético que pasan por la implantación de la tecnología LED en la red del alumbrado público. La mayor parte se desarrollan al amparo del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), que desarrolla proyectos por valor de 4 millones de euros financiados en su mayor parte con fondos europeos y con la participación, en menor medida, de los concellos y la Diputación de Pontevedra. Esta última firmó el pasado año convenios con 43 ayuntamientos de la provincia con el fin de abordar obras de eficiencia energética. Con cargo a este plan se prevé la instalación de 7.519 puntos de luz LED, lo que generará un ahorro estimado del 62 % en la factura eléctrica.

La comarca cuenta con una notable implicación en esta iniciativa. Ribadumia tenía previsto retomar esta semana los trabajos para instalar las nuevas luminarias después del parón provocado por el estado de alarma y en Meaño esperan a la vuelta de la normalidad para contratar las obras que le permitirán pasar de un 17 % a un 80 % de cobertura en iluminación con tecnología LED. La eficiencia energética es una de las grandes apuestas del gobierno local para este mandato.

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