Margarita Robles, en la clausura de la morgue del Palacio de Hielo: «No les hemos podido salvar la vida, pero las Fuerzas Armadas no les han dejado solos ni un minuto»

La Voz

SOCIEDAD

La ministra de Defensa garantiza a los familiares de los fallecidos que los militares han guardado por su respeto y su dignidad e incluso han rezado una oración cuando sabían que era una persona creyente

22 abr 2020 . Actualizado a las 19:57 h.

Emocionada y con la voz entrecortada, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha querido transmitir un mensaje de consuelo a los familiares de los fallecidos por coronavirus que fueron trasladados a la morgue provisional instalada en el Palacio de Hielo de Madrid. «No se han ido solos, los hombres y mujeres de las Fuerzas Armadas estuvieron con ellos», ha asegurado. Robles ha acudido este miércoles a la clausura de esta morgue provisional junto a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida; y desde allí ha mostrado su dolor por los fallecidos por la pandemia y ha trasladado un mensaje de apoyo a sus familiares:  «no es un consuelo, pero les puedo decir que quienes han estado en este Palacio no han estado solos».

Robles ha garantizado que los miembros de las Fuerzas Armadas encargados del traslado de fallecidos, los efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y del Ejército de Tierra, en todo momento han estado junto a los fallecidos, han acompañado los féretros, han guardado por su respeto y su dignidad e incluso han rezado una oración cuando sabían que era una persona creyente. «Que las familias sepan que no les olvidaremos», concluía su intervención la ministra.

Como si fuese un compañero

Responsables de la UME relataron a Europa Press el trabajo desarrollado en esta dura misión desde el pasado 21 de marzo, cuando recibieron la llamada para el traslado de los primeros siete fallecidos. La unidad asumió la tarea con el deber de cumplir con unos estrictos protocolos administrativos y jurídicos, pero además sus efectivos decidieron afrontar la labor con una gran carga emotiva, intentando compensar la ausencia de los familiares que no pueden acompañar los féretros. «Están tratando a cada uno de ellos como si fuera un compañero», aseguró un miembro de la UME.