El científico que descubrió la edad de la Tierra y salvó millones de vidas

Xavier Fonseca Blanco
xavier fonseca REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Imagen de la Tierra tomada por el Apolo 8 en 1968
Imagen de la Tierra tomada por el Apolo 8 en 1968 NASA

El geoquímico Claire Patterson consiguió datar el nacimiento del planeta y alertar sobre una grave crisis sanitaria

21 abr 2026 . Actualizado a las 18:13 h.

La investigación básica no suele aportar beneficios cuantificables a corto plazo, pero con el tiempo puede revolucionar el planeta y salvar millones de vidas. La historia del geoquímico estadounidense Clair Patterson representa un ejemplo perfecto de cómo la ciencia básica puede ahorrar mucho sufrimiento a la humanidad. En la década de 1940, Patterson trabajaba en el Instituto Tecnológico de California cuando recibió el encargo más importante de su vida: descubrir la edad de la Tierra. Era una cuestión fundamental que seguía sin respuesta. En parte, porque siempre había resultado complicado encontrar la forma de averiguar cuántos años tiene el planeta. Los científicos lo habían intentado analizando las rocas del Gran Cañón del Colorado, aunque las estimaciones oscilaban entre los tres millones y los quince mil millones de años.

La naturaleza es caprichosa, porque la respuesta no estaba en la Tierra, sino en el espacio exterior. En concreto, en el cinturón de asteroides situado entre Marte y Júpiter. Estas rocas interplanetarias son restos de la formación del sistema solar. Así que, analizando ciertos elementos que contienen, como el plomo, sería posible averiguar la edad terrestre. Cuando Patterson se puso manos a la obra nunca imaginó la odisea que le aguardaba. El plomo presente en el ambiente impedía medir con exactitud los niveles de las muestras de los meteoritos. Solo después de construir un laboratorio acondicionado para que el plomo del exterior no alterase los resultados consiguió dar con la cifra: 4.550 millones de años, con un margen de error de apenas setenta millones respecto al valor que se maneja actualmente.

Una verdad incómoda

Patterson no solo reveló la edad de la Tierra. Para profundizar en el conocimiento sobre el plomo tuvo que viajar por todo el mundo. Sus mediciones mostraban siempre un mismo patrón: la concentración era mayor en la superficie del mar que en el fondo, y más elevada en la nieve que en las capas de hielo más profundas. Perforando el hielo, la ciencia puede reconstruir las condiciones ambientales del pasado. Así fue como Patterson descubrió que los niveles de plomo se habían disparado en las últimas décadas. ¿De dónde salía? Se propuso entonces identificar la fuente. Y la encontró: la gasolina.

Los coches utilizaban plomo para evitar el deterioro de algunas piezas del motor, a pesar de que desde la época de los romanos se sabía que era un veneno. Entre otros efectos, ataca al sistema nervioso. La Organización Mundial de la Salud lo incluye entre los diez productos químicos que causan graves problemas de salud pública.

Patterson reaccionó de forma responsable y alertó a las autoridades sobre el peligro de un enemigo invisible, pero letal. No fue fácil que lo escucharan, porque tuvo que enfrentarse a la poderosa industria petrolera de Estados Unidos. Sin embargo, aquella lucha de David contra Goliat acabó contribuyendo al despertar de la conciencia ambiental en el país. En 1970 se aprobó la Ley de Aire Limpio y comenzó la retirada de la gasolina con plomo. Como consecuencia, el nivel de esta sustancia en la sangre de los estadounidenses cayó de forma drástica. Aquella batalla se convirtió además en uno de los antecedentes del movimiento ecologista moderno, en cuyo contexto nació también la celebración del Día de la Tierra, cada 22 de abril desde 1970.