Los expertos piden relajar el confinamiento a embarazadas, mayores y enfermos crónicos

El ejercicio físico suave, como caminar, es beneficioso para la salud física y mental de todos estos colectivos

Una pareja pasea por las calles de París
Una pareja pasea por las calles de París

santiago / la voz

«Básicamente hago entrenamientos con un entrenador personal y camino en casa». Luisa López está esperando una niña y permanece confinada desde antes de que se decretase el estado de alarma. «Yo necesito caminar una hora al día». Su embarazo es de alto riesgo (perdió a un bebé anteriormente) y aunque la atención médica «es muy buena», está preocupada y pide que se articule algún tipo de medida para que la dejen salir a andar. «Sé que salir me producirá miedo, pero necesito hacerlo». Esta semana ha comenzado a subir y bajar las escaleras de su edificio, pero «tampoco es la mejor idea», porque corre el riesgo de caerse.

Luisa López pide que a las mujeres embarazas se les permita salir para cumplir con una recomendación generalizada en los servicios de salud. Es cierto, que las embarazadas caminen tiene muchos beneficios. Lo explica la jefa de Obstetricia de Ourense, Esther Álvarez, y la recomendación general es que anden al menos 30 minutos diarios pero matiza: se pueden buscar alternativas, como caminar dentro de casa. Y además, en principio, no tiene que generar un problema de salud serio no hacerlo.

Cristina Lojo, matrona y representante de la Asociación Galega de Matronas (AGAM) sí cree que el de las embarazadas se beneficiarían de poder salir de casa, siempre con medidas de protección ante el coronavirus. «Y también las puérperas», matiza. «Hay un aumento del riesgo trombótico en el embarazo y en el posparto» y por eso a las mujeres que han parido se les recomienda que empiecen a moverse y deambular cuanto antes, por ese riesgo de trombos. «Y luego también es interesante por la circulación, porque hay una compresión por el peso del útero y moverse favorece el retorno venoso» y previene la retención de líquidos y el incremento de peso.

Es la pregunta que ha surgido estos días. ¿Sería el momento de plantearse un relajamiento de las medidas de confinamiento para más colectivos ahora que el Gobierno ha decidido permitir a los niños y niñas salir un poco? Sí. Al menos eso recomiendan los expertos. José Ramón Juanatey, jefe del servicio de Cardiología del complejo hospitalario compostelano es tajante: es una «absoluta prioridad» buscar medidas para que las personas con cardiopatías puedan salir y ejercitarse. «Habría que pensar en buscar períodos de desconfinamiento seguro en el que puedan empezar a realizar algún tipo de actividad física e incluso que se pudiese desde la atención primaria». La recomendación de Juanatey va dirigida no solo a pacientes con patologías cardíacas, sino también a personas que sufren de hipertensión e incluso de diabetes. «Para este tipo de pacientes crónicos debería configurarse algún tipo de desconfinamiento que les permitiese salir y hacer alguna actividad».

¿Qué tipo de actividad? «Si ellos ya tenían la información sobre la actividad que el había recomendado su cardiólogo o médico de atención primaria que la reanude y si tiene alguna duda, que contacten con su servicio de cardiología o su médico, que seguro que lo va a orientar».

Un nuevo modelo de atención

Mientras tanto, hay que buscar un nuevo modelo. Luisa López combina estos días las consultas presenciales con las telefónicas . «Durante este período hemos hecho contacto telefónico con nuestros pacientes», dice Juanatey. El servicio de cardiología compostelano ha llamado a todos los pacientes, incluso de manera anticipada, que tenían una consulta programada. Durante esos contactos también se les orientó sobre el tipo de actividad física que debían realizar en la medida de sus posibilidades y en relación a su patología.

El servicio ha dado un paso más y ahora ultima un plan de reorientación de la atención cardiológica, en colaboración con atención primaria y enfermería. «Está claro que el mundo de la medicina y de atención ambulatoria va a cambiar y tenemos que usar todos los recursos a nuestra disposición», dice Juanatey. El plan incluye un programa de rehabilitación cardíaca que, bajo la supervisión del servicio, podrán hacer los pacientes en su domicilio.

«La medicina presencial, con muchos grupos de pacientes, no lo vamos a ver durante mucho tiempo» y es necesario poner en práctica otro sistema para esta nueva normalidad.

«Los efectos en la salud de los mayores pueden ser importantes»

 

 

«Siempre parece que los ancianos quedan para el último lugar». José Ramón Juanatey cree que también habría que articular medidas de desescalada para las personas mayores. «Con todas las garantías y poniendo todas las medidas de seguridad debería garantizarse que las personas de edad avanzada pudiesen salir y hacer algún tipo de actividad fuera de sus casas».

La misma recomendación es la que da Manuel Gandoy, coordinador del máster de Xerontoloxía de la USC y la UDC. Su grupo de investigación está realizando un estudio sobre cómo afectan las medidas de distanciamiento social al colectivo de personas mayores. «Por supuesto. Pueden tener problemas de aislamiento social, así como de fragilidad asociada a la falta de ejercicio».

«Solo el aspecto físico es brutal», dice Gandoy sobre el confinamiento estricto para las personas mayores. Y después, están los miedos generados en el colectivo a raíz de esta crisis. «Hay gente que tiene miedo de salir a la calle. Y cuanto más se prolongue la situación puede haber más gente que después le cueste salir».

«En esta crisis han sufrido unas consecuencias tremendas, sobre todo en las residencias», dice Juanatey. «Deben buscarse medidas de desconfinamiento para las personas mayores o las consecuencias para su salud física y mental pueden ser muy importantes», explica el jefe de cardiología del CHUS. «Los considero una de las principales prioridades para el desconfinamiento», zanja.

La desescalada en otros países: por territorios y con distintos criterios para el pequeño comercio

Pablo Gómez Cundíns

Algunos países ya han comenzado la desescalada, pero sus medidas no fueron tan duras

El camino trazado  por la expansión del COVID-19, analizado en su justa medida, hubiese sido una buena hoja de ruta en la prevención de la enfermedad para muchos países. Los gobiernos lo admiten a posteriori, justificando la inacción inicial. Ahora, en una fase diferente de la pandemia, el plan de cada uno de los estados del entorno podría ofrecer a España pistas fiables para afrontar la desescalada. Así la plantean los vecinos:

ALEMANIA

Del no confinamiento al regreso de negocios pequeños. Con 145.743 casos y 4.642 fallecidos, entró ya en su primera fase de desescalada, si bien nunca ordenó un confinamiento tal como se ha concebido en España, sino restricciones a la movilidad de sus ciudadanos (que permanecen vigentes hasta el día 3). Desde el lunes, tienen permiso para reabrir las librerías y negocios con locales de hasta 800 metros cuadrados, y, progresivamente y por territorios, concesionarios de automóviles, comercios de venta de bicicletas, mueblerías y negocios de jardinería. Mascarillas y atuendos de protección son obligatorios. Ya permite el ejercicio físico al aire libre, pero no las reuniones de más de dos personas. Los alumnos de los últimos cursos de primaria y secundaria retomarán las clases presenciales el día 4 en grupos reducidos (quince alumnos como máximo) y con el objetivo principal de realizar los exámenes, pero este es uno de los muchos aspectos que Alemania aplicará de forma asimétrica en función de la afectación territorial del COVID-19 (por ejemplo, Baviera no lo aplicará hasta el día 11). Los parques siguen abiertos, pero los eventos con grandes concentraciones de personas siguen prohibidos hasta septiembre. Merkel lo decidirá el miércoles con sus ministros y el jueves, con los presidentes de los estados federales.

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