Las gasolineras de la zona registran caídas de ventas de al menos el 70 %

rocío garcía LALÍN, A ESTRADA / LA VOZ

SOCIEDAD

r. g.

El fin del estado de alarma más estricto supuso un leve repunte de la actividad

18 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El confinamiento de los ciudadanos está teniendo una repercusión brutal en la economía en general. En un sector como el de las estaciones de servicios, la restricción de los desplazamientos está afectando de forma especialmente drástica a las ventas. Los gerentes de los establecimientos consultados en la zona de Deza y Tabeirós coinciden en señalar que los ingresos en sus negocios han caído entre un 70 y un 80 %.

El gerente del área de servicio Strada (BP) de A Estrada, Javier Varela, constata tanto la caída de la demanda en un 70 % como los cambios en los días de mayor afluencia. «Antes los momentes de más ventas eran al acercarse el fin de semana. Los miércoles, por ser día de feria local, y luego, a partir del viernes, que la gente empezaba a planificar el fin de semana. Ahora el viernes la actividad no remonta y desde el sábado al mediodía se paraliza todo totalmente hasta el lunes, porque la gente que se desplaza es la que está trabajando», explica.

El sector sufrió especialmente durante el estado de alarma más estricto, con la paralización general de la industria del 30 de marzo al 12 de abril. «Este lunes se notó un ligero repunte», explica Varela. En su caso, el último decreto del gobierno le permite cerrar, abrir con horario normal o recortar horarios. «Nosotros tenemos servicio las 24 horas y hemos decidido mantenerlo. No hay muchas gasolineras que lo ofrezcan y no me gustaría que un cliente venga a las seis de la mañana y se encuentre sin servicio. Confiamos en que esto no vaya más allá de dos meses y en que a mediados o finales de mayo empiece a repuntar», dice el empresario. Lo que ha tenido que cerrar es la zona de lavado y el taller, aunque mantiene servicio de neumáticos y de mecánica rápida.

Desde el día 13 todo el personal trabaja con equipos de protección. «Nadie nos lo ha facilitado, pero lo hemos conseguido por nuestros propios medios. Para la próxima semana esperamos una partida nueva. Si nos llega, podríamos incluso hacer una donación al Concello porque tendríamos suficiente», comenta.

En la estación de servicio Fervi (Repsol) de Lalín la situación es similar. «No vendemos ni un 20 % de lo que vendíamos, pero seguimos abiertos las 24 horas para mantener el servicio al cliente», explica la gerente, Concepción Vidal. «La situación está muy fastidiada. El sábado vendimos en la gasolinera de la calle Corredoira 2.300 litros en todo el día y el domingo 1.700», asegura. «Por la semana no se pasa de los 4.000 diarios y, en la gasolinera del centro comercial, no llegamos a los 1.000», lamenta. «Vamos a perder muchísimo dinero. De momento no hemos hecho un ERTE. Un mes o un mes y pico podemos mantenernos así, con la gente cogiendo algunas vacaciones y días libres», comenta. «Estamos muy desesperados. Lo que vendías en un día ahora te lleva diez. Las pérdidas mensuales son importantes y no podemos reducir en nada. A Repsol hay que pagarle la gasolina antes de venderla», comenta.

En la estación Cepsa de Silleda las ventas han caído en torno a un 70 %, según calcula el responsable, Manuel Colmenero. La gasolinera ha adelantado en media hora el horario de cierre. Ahora abre de 7.00 a 22.30. «O peor de todo é que imos volver pouco a pouco. Isto non se vai retomar no punto no que o deixaramos», dice Colmenero.

En Cruces, la estación de servicio Iglesias (Repsol) ha recortado el horario los fines de semana ante la caída de las ventas. Entre semana se mantiene de 9.00 a 21.00 horas, pero los domingos ha pasado del horario de 7.00 a 23.00 al de 10.00 a 20.00 horas. «O domingo podemos vender 800 litros en todo o día», explica el gerente, Sergio Mella.