El virus que unió a un barrio

Vecinos de Calvo Sotelo, Ulla y Castelao han estrechado lazos de ventana a ventana y planean una comida


a estrada / la voz

El maldito COVID-19 también tiene un lado bueno. Ha sacado lo mejor de mucha gente y ha estrechado lazos vecinales impensables con las prisas del día a día. Ha sucedido en muchos barrios. En la intersección entre las calles Calvo Sotelo, Ulla y Castelao los artífices del milagro son los hermanos Pablo y Cris Sanluis Vede, a quienes a veces también releva como pincha Carlota Gil.

Recién iniciado el confinamiento, a Pablo y a Cris se les ocurrió abrir las ventanas de par en par y, con un móvil y un pequeño altavoz, pinchar Resistiré, la canción que se ha convertido en himno oficioso del confinamiento. El éxito fue tal que ya no pudieron dejar de hacerlo. Con los días fue aumentando el público y el repertorio y mejorando el sonido. Pablo, que es batería en el grupo The Bichos Jazz Band, sacó sus altavoces. Con ellos y un portátil continuó la fiesta.

Desde entonces, con sol o con lluvia, a las ocho en punto, después del aplauso a los sanitarios, la música suena siempre. Por petición popular, se han institucionalizado varios extras. Los sábados, domingos y festivos hay sesión vermú y, de vez en cuando, algún evento. Hubo una fiesta para los más pequeños con música infantil y una sesión disco en la que los vecinos se animaron a vestirse como en los 80. No ha faltado ni la procesión de Semana Santa, con velas en las ventanas, estandartes de la cofrafía, capirotes de cartulina y saeta incluida. Este domingo, toca fiesta Disney.

Pero no todo es música en el barrio. Hay muchas más iniciativas. Los vecinos han creado un grupo de WhatsApp que crece como la espuma. En él se hacen peticiones y se proponen ideas de todo tipo. Puri Areán es la comunicadora oficial y Valentín García se encarga de elaborar los guiones cuando hay algo que comunicar por micrófono. Como la bienvenida a casa a Mercedes Garrido o el minuto de silencio por el primer fallecido estradense. El barrio está más unido que nunca. Cuando la música cesa, la charla continúa en las ventanas. Los vecinos no quieren perder la cercanía ganada en la distancia. Por eso, cuando todo esto acabe, estrecharán lazos en persona con una comida que ya está en todas las agendas.

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