Cada autónomo de la moda tiene unos 50.000 euros de género sin vender y sin pagar

La pandemia causada por el COVID-19 deja en el aire el futuro de cientos de pymes de la Costa da Morte


Carballo / La Voz

Entre 40.000 y 50.000 euros. Ese es el importe de la mercancía que, por término medio, tiene un autónomo del ramo textil y del complemento, almacenada en cajas y colgada en perchas, sin poder dar salida y, lo que es peor, pendiente de pago. Jorge Cambón Porteiro es tesorero del CCA de Carballo, entidad que aglutina a 80 socios, y gerente de Modas Alonso. Se trata de un dato orientativo, pero, sobre todo, indicativo de la gravedad de la situación. En su caso tiene una producción sin vender por importe «de 120.000 euros». Y añadió: «Somos de los grandes damnificados. Tenemos un artículo que pasa rápidamente de moda y en mi caso, además, muy vinculado a eventos sociales que han sido cancelados».

En todo caso Jorge Cambón no quiso generalizar porque cada pyme es un mundo: «Claro que es un palo, pero en mi caso puedo decir que lo voy sobrellevando porque una de mis máximas siempre ha sido que el dinero que genera la tienda debe quedar en la tienda. Yo tengo mi sueldo y jamás he descapitalizado la empresa por lo que, por suerte no tendré que acudir a un crédito ICO o a una línea de préstamo».

La incertidumbre es otro de los elementos que juegan en contra del ramo minorista: «No sabemos cuándo podremos reabrir, si el 11 de mayo, si el 30, si en junio.... Pero la campaña primavera-verano la podemos dar por perdida», señaló Cambón, quien esgrimió: «Ya perdimos el Día del Padre y la Semana Santa, y podemos dar por perdidos el Día de la Madre, el San Xoán de Carballo y la temporada de rebajas».

De la misma opinión es Ricardo Pallas Osinde, responsable de Deportes San Remo y presidente del CCA carballés. «Tiven que facer un ERTE para os cinco traballadores e no meu caso teño mercadoría almacenada e sen pagar por valor de 70.000 euros. Algúns provedores déronme facilidades para efectuar os pagos das facturas, pero outros apenas un mes, e agora temos que renegociar as condicións», indicó.

Con el traslado a medias

Sonia Castro Pardiñas es socia, junto con Vanesa Cabeza Bello, de Atelier Boutique, en Carballo. En su caso, el COVID-19 llegó en el peor momento, justo cuando iban a finalizar el traslado del negocio a la rúa Ponte 16. «Estábamos acabando los trabajos para poder inaugurar la nueva tienda el 27 de marzo, justo el día en el que cumplíamos cinco años. Y lo peor es que tenemos más de 50.000 euros en mercancía almacenada y sin poder vender».

«El problema no es la pandemia, sino qué pasará después de que se levante el estado de alarma»

Yolanda Pastoriza Quintela es gerente de Zapaterías Yolanda y Daniel, con negocios en Baio, Cee (2), Carballo, Santa Comba (2), Vimianzo y el centro comercial Marineda 

«El problema ya no es la pandemia, que también, sino lo qué pasará cuando se levante el estado de alarma. Mucho me temo que habrá una criba campal y muchos pequeños negocios tendrán que cerrar sus puertas». Yolanda Pastoriza Quintela es gerente de Zapaterías Yolanda y Daniel, con negocios en Baio, Cee (2), Carballo, Santa Comba (2), Vimianzo y el centro comercial Marineda. Recientemente tuvo que presentar un ERTE, como la mayor parte de los autónomos minoristas de la comarca, para los 14 empleados. «Si algo he aprendido de todo esto, es el cariño y el compromiso que me han demostrado todas las personas que me rodean. Cinco caseros nos condonaron el pago del alquiler de los locales hasta que esto acabe, mis proveedores me aplazaron los pagos porque en estos 20 años de trabajo siempre he demostrado ser una persona seria y responsable. Pero lo que más me ha emocionado fue lo que me dijeron dos trabajadoras. Cuando íbamos a firmar el ERTE, una me dijo que estaba dispuesta a renunciar a su sueldo por seguir trabajando y la otra puso su sueldo a disposición de la empresa con tal de seguir trabajando, son gestos que nunca olvidaré», señaló Yolanda Pastoriza, quien ayer apuntó que tiene unos 100.000 euros en mercancía almacenada, a la que no ha podido dar salida y que tiene pendiente de pagar.

«Solemos hacer las compras por tandas y la que tenemos en almacén es calzado propio de la temporada de primavera: modelos cerrados, de piel, tipo zapatilla deportiva... Pero queda por llegar otra tanda de mercancía, que tenía comprometida y ya en producción para el verano, y que no sabemos cómo vamos a hacer. Hablo de zapato abierto, tipo sandalia o de tira, que se vende en una época muy determinada», argumentó Yolanda Pastoriza.

Contaminado

Mires a donde mires el conoravirus lo ha contaminado todo, y más a las economías locales. Los autónomos tienen los almacenes llenos de mercancias e interrogantes. La epidemia los golpea de forma cruel. Fueron los primeros en tener que cerrar y bajar las persianas metálicas, con los pedidos recién recibidos y sin perspectivas de cuándo podrán reanudar su actividad ni de cómo colocarán el producto y cómo cuadrar los números.

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