La OMS recomienda un tiempo prudencial de dos semanas entre cada fase de la desescalada

La Unión Europea pide coordinación y criterios comunes entre los países vecinos para evitar un rebrote de la pandemia


Redacción / La Voz

La Organización Mundial de la Salud pide cautela a los países que ya están programando medidas para relajar el confinamiento de la población y les recomienda que, entre una fase y otra, dejen pasar al menos dos semanas, lo que permitiría «identificar eficazmente» los nuevos brotes y responder de forma adecuada. Según el organismo dependiente de las Naciones Unidas, las decisiones sobre cuándo y cómo empezar a tomar iniciativas para volver a la vida normal deben estar basadas en la evidencia y sustentarse en datos en tiempo real sobre las pruebas de detección de casos sospechosos de COVID-19, el aislamiento eficaz de los confirmados, el seguimiento de los contactos que hayan tenido y la capacidad de los sistemas sanitarios para atender a los pacientes.

La OMS también lanzó una advertencia a las zonas que tienen una menor presión instándoles a no relajar las medidas en los lugares en los que se concentra la población más vulnerable, como los refugiados, los repatriados o los inmigrantes. «Se necesita dar una especial atención y apoyo a los países con escasos recursos y con entornos humanitarios mal equipados para hacer frente al COVID-19, ya que sus débiles sistemas sanitarios y laborales dependen, en gran medida, del apoyo de donantes, socios de las Naciones Unidas y oenegés», ha enfatizado la OMS.

El organismo instó también a la comunidad internacional a aprender de las lecciones que deja esta situación extrema, para que no se repita: «A medida que nos centramos en la respuesta inmediata a la crisis, es necesario tener en cuenta la amplitud y profundidad de las consecuencias que va a tener a nivel mundial. Debemos aprender las lecciones que nos da esta pandemia para que el mundo del futuro sea un lugar más seguro».

Criterios comunes

En consonancia con la OMS, la Unión Europea anunció una serie de consideraciones que deberán tener en cuenta los 27 países socios en relación a las decisiones que se tomen sobre la pandemia. El objetivo es que todos ellos tengan en cuenta criterios comunes para evitar que la descoordinación entre países vecinos provoque un rebrote de la pandemia, una advertencia que coincide con la intención de Austria y Dinamarca de retomar la normalidad, mientras Italia, Francia o España analizan con cautela la desescalada.

La Comisión Europea, por su parte, supedita la relajación de las medidas con la realización de pruebas víricas a gran escala. En un documento de orientaciones para los países asociados, la comisaria de Salud, Stella Kyriakides, subraya que dichas pruebas son «una condición previa fundamental para una vuelta gradual a nuestra forma de vida habitual». Con todo, su colega de Innovación e Investigación, Mariya Gabriel, reconoció un «desajuste» en la calidad de los test y pidió a los fabricantes que incluyan controles de última generación. La Comisión Europea aboga por centralizar los recursos para la validación de las pruebas en el espacio europeo. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció la celebración de una conferencia el próximo 4 de mayo con el objetivo de captar fondos para la investigación de la vacuna contra el coronavirus.

Contra los bulos

Por su parte, Naciones Unidas anunció una iniciativa para «inundar» las redes sociales con datos fiables y científicos sobre el coronavirus en un intento por combatir la «epidemia de desinformación» que se está registrando y los continuos bulos que circulan por Internet.

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