Jordi Cruz: «Salgo de casa una vez a la semana y voy al súper con una buena lista de la compra»

El cocinero, que este lunes regresa con la octava edición de «MasterChef», dedica el encierro a hacer vídeos de recetas en redes sociales


redacción / la voz

Con un país entero encerrado en sus casas y trasteando en los fogones, el chef Jordi Cruz pasa sus días de confinamiento de la manera que mejor sabe: inventando nuevas recetas de casa y retransmitiéndolo en directo desde su cocina particular a través de las redes sociales. Este lunes, a partir de las 22.05 horas, volverá al horario de máxima audiencia de La 1 de TVE como juez de la octava edición de MasterChef protagonizada por aspirantes aficionados

-¿Qué tal lleva el confinamiento?

-Pues como tú. Confinado en casa, intentando pasarlo lo mejor posible, no ver demasiadas noticias, regenerándome, porque llevo una vida muy ajetreada y, dentro de lo malo, estoy descansando. E intentando hacer lo que pueda como ciudadano, que es estar en casa y entretener a la gente un poco con mi trabajo desde la única cocina a la que puedo acceder, que es la mía propia.

-Restaurantes y hostelería son uno de los sectores especialmente afectados por el cierre de negocios. ¿Cómo ve el futuro?

-Una de las cosas que siempre decimos a los aspirantes de MasterChef es que hay que tener la capacidad para estar tranquilo, aun teniendo delante a un jurado que somos unos cabroncetes y un reloj que te mete prisa, porque las decisiones se toman mucho mejor cuando tienes calma. En este caso es lo mismo. Esta crisis no es algo local, no es algo menor. Es un problema mundial y sencillamente hay que aceptarlo y hacer las cosas de una forma serena y tranquila y, sobre todo, adaptarse. En este caso hay que ser muy flexible y adecuarse a una situación que nadie sabe cómo terminará, que es caótica, pero es algo natural que ha ocurrido y hay que asumir. Ahora mismo todos estamos en el mismo punto de partida y debemos intentar hacer las cosas bien. Hay que intentar que el equipo esté bien y no tener que despedir a nadie. Si se factura menos se factura menos. Hay que aprovechar esta regeneración obligatoria para empezar con muchas ganas cuando se pueda e ir viendo día a día cómo van las cosas y estando tranquilo, porque ahora mismo ponerse nervioso solo sirve para pasarlo peor.

-Parece que estuviera aconsejando a uno de sus aspirantes.

-Al final en MasterChef lo que hago es ayudar a gestionar los problemas que me encuentro en mi día a día con mi restaurante. Cuando a un aspirante le digo que es mejor hacer algo de determinada manera no es algo que me invente, se lo estoy diciendo de verdad. Es algo que tengo contrastado y no me gusta nada equivocarme. Cuando digo algo es porque estoy convencido.

-¿A qué dedica su tiempo en estos días extraños?

-Como soy un ciudadano más, lo primero que tengo que hacer es estar en casita. Eso lo he hecho superbien. Salgo una vez a la semana, me tapo hasta las orejas y voy al súper con una buena lista de la compra. Si he hecho alguna donación ha sido a escondidas, porque no merece más repercusión que eso. Y a partir de ahí, lo único que puedo hacer es ayudar a entretener a la gente con la única herramienta de la que dispongo, que es mi disciplina y mi oficio. Y estoy haciendo desde mi cocina recetas que todo el mundo pueda preparar, que sean divertidas, amenas e intentando animar a la gente a pasar el rato lo mejor posible. No puedo hacer otra cosa mejor.

-¿También le ha dado por hacer pan en casa, como a tanta gente?

-Lo que pasa es que hacer un pan rico es más complicado que la leche. El otro día me las ingenié para hacer un pan que no requiera fermentación y que quede muy sabroso, que sea superfácil y lo puedan hacer incluso los niños. Me tiro el día dándole vueltas a esas cosas, a hacer recetas que tengan ese plus de singularidad pero que, al mismo tiempo, sean asequibles y que cuando las haces te queden igual que a mí. Eso es lo que a mí me gusta, que la gente diga que le ha salido el bizcocho de chocolate o la receta de pan, porque son muy fáciles.

-Con todo el mundo metido en casa, parece un momento idóneo para estrenar «MasterChef».

-Es un momento perfecto, porque MasterChef es un programa familiar, entretenido, que habla de algo muy nuestro que es la gastronomía. Estos días, cuando pongo la televisión y veo las noticias me pongo malo, porque tenemos sobreinformación. Está bien estar informado y saber la verdad de las cosas, pero si escuchas todo el rato lo mismo te pones paranoico y te pica todo aunque no tengas nada. De modo que está bien que, más allá de las series que ya hemos visto todos, haya en la parrilla un programa bien hecho, con un trabajo de equipo maravilloso y que está pensado para entretenerte y animarte a cocinar.

«No soy un personaje; solo alguien que intenta hacerlo bien»

Más de 30.000 candidatos se presentaron a las pruebas para formar parte de la octava promoción de aspirantes MasterChef. Pero en el primer programa, que se emite este lunes, el jurado solo entregará diez delantales blancos y diez negros.

-«MasterChef» es un programa que repite una estructura muy similar, pero que siempre funciona. ¿Por qué?

-Yo hace 28 años que soy cocinero. Llevo 28 años haciendo lo mismo y me sigue divirtiendo porque me reinvento cada vez que entro en la cocina. Cada año veo lo que he hecho e intento avanzar un poco más. Y la audiencia está avanzando con nosotros. Cuando empezamos la primera edición decías esferificación y la gente preguntaba qué era eso y los ingredientes le parecían raros. Ahora mismo ya está normalizado. Hemos ido avanzando con nuestro público. En cada edición vemos lo que hemos hecho e intentamos darle un pequeña vuelta de rosca más, algo que lo haga distinto, más interesante, más apasionante, más duro. Siempre buscamos reinventarnos. Y este año lo hemos hecho con la ayuda de los aspirantes, que son grandes personajes y aportan esa parte de entretenimiento muy necesaria. Encima nos hacen el regalo de venir con muchas ganas, de querer hacerlo bien y de tener un buen nivel de cocina. Va a ser una edición donde la receta MasterChef de buen entretenimiento y buena gastronomía está completa.

-¿En qué medida se ha convertido usted en personaje televisivo, además de cocinero?

-No soy un personaje, hazme caso. Soy un cocinerito, un tío al que le gusta trabajar, el tío más normal. Cuanto más aprendo más me doy cuenta de que solo soy una persona que intenta hacerlo bien, superarse a sí mismo. Y estar orgulloso y sentirme realizado con lo que hago. Tengo la suerte de estar en la televisión, que es la que tiene el poder. Yo soy un mindundi que intenta hacerlo bien en su cocina y cuando estoy en MasterChef cumplir con lo que se me pide. Nada más.

-Pero sí notará que han ganado tablas televisivas los tres jueces. Ahora ya no tienen presentadora, pero vuelan solos.

-A mí me gusta mucho aprender. Son ocho años de MasterChef con muchas ediciones cada temporada. Estoy seguro de que muchos profesionales de la televisión no han trabajado tanto en este medio como nosotros, que somos cocineros. Por tanto sí me gusta ver que aprendo y estoy haciendo cosas que puedo trasladar a mi trabajo. Me ayuda a ver el mundo de otra forma, me saca de mi contexto y me hace crecer como persona. E intento que eso se vea reflejado en mi cocina. Al final todo va a parar a esos fogones que utilizo todos los días. Me encanta cuando hago directos en mi casa y la gente me dice: «Oye, no eres tan chungo que como pareces en la tele». Claro, es que yo fuera del plató de MasterChef incluso me río.

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