¿Habrá un pico de crónicos en los hospitales tras la pandemia?

Sara Carreira Piñeiro
Sara Carreira REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Imagen de archivo del servicio de consultas externas del hospital comarcal de Monforte. En Galicia hay cada mes unas 350.000 consultas externas, de las que al menos el 25% son pacientes nuevos
Imagen de archivo del servicio de consultas externas del hospital comarcal de Monforte. En Galicia hay cada mes unas 350.000 consultas externas, de las que al menos el 25% son pacientes nuevos ALBERTO LÓPEZ

En los hospitales gallegos hay unos cuatro millones de consultas externas cada año, y desde hace mes y medio están prácticamente suspendidas, solo se atiende telefónicamente y los casos más graves en persona

16 oct 2020 . Actualizado a las 19:15 h.

Desde el 16 de marzo los hospitales gallegos no hacen trasplantes, pero tampoco atienden nuevas consultas, ni cirugías, ni pruebas diagnósticas más allá de lo imprescindible. Llevan semanas con los esfuerzos centrados en la atención de enfermos de Covid-19. ¿Qué va a suponer esta paralización de la actividad ordinaria en el medio plazo? ¿Habrá un pico de pacientes crónicos desestabilizados antes de que llegue el verano?

«Suspendéronme consultas e probas en rehabilitación, traumatoloxía, oncoloxía e otorrinolaringoloxía»

«Suspendéronme consultas e probas en rehabilitación, traumatoloxía, oncoloxía e otorrinolaringoloxía», dice Bernardo Maiz, historiador y profesor retirado del IES Concepción Arenal de Ferrol, que hace diez años fue tratado de un cáncer de pulmón, y tiene otras pequeñas complicaciones de salud. El caso de Maiz no es único, ni mucho menos. En Galicia se realizan en los hospitales de las siete ciudades unos 4 millones de consultas externas cada año, es decir, de enfermos que no están ingresados. Esto supone una media de 350.000 consultas en un mes.

«Llamamos a unos 30 pacientes cuyo caso no podía esperar, pero la mitad nos dijo ‘gracias, pero no me encuentro tan mal’»

La mayor parte de los pacientes son enfermos crónicos, conocidos de los servicios, pero al menos un 25% son primeras consultas. Los departamentos hacen lo posible para que no quede nadie en estado grave sin atender, aunque no es fácil en estas circunstancias. Emilio Casariego, jefe de Medicina Interna en el HULA y expresidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), explica que «en el HULA hay 236 consultas nuevas al mes, y desde el día 13 está cerrada la agenda. Hemos llamado a unos 25-30 pacientes cuyo caso no podía esperar, pero la mitad más o menos nos dijo ‘gracias, pero no me encuentro tan mal’, así que o bien no eran tan urgentes o cuando vuelvan estarán más malitos».

La paralización de las agendas llega a todos los servicios. Las consultas externas del Chuac se desarrollan en el centro de especialidades de O Ventorrillo. Ángel Alonso, jefe de Nefrología del complejo hospitalario, calcula que son «250 o 300 pacientes nuevos cada mes los que vemos en O Ventorrillo, y esos no están siendo atendidos en su mayoría».

Crónicos muy vigilados

No ocurre así con los crónicos. Bernardo Maiz reconoce que en cuanto se decretó el estado de alarma recibió una llamada de cada uno de los servicios con los que tenía cita: «Preguntáronme se me encontraba mal, e eu recordeilles que cando hai dez anos me atoparon o cancro de pulmón, que estaba en fase terminal, eu non me encontraba mal».

Los oncológicos, uno a uno

Los pacientes oncológicos son mirados con lupa en los hospitales. Uno a uno. María Luz Amador, directora médica de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), manda en ese sentido un mensaje tranquilizador: «El comité de tumores sigue funcionando en todos los hospitales, y los oncólogos y cirujanos ven caso a caso para paliar en la medida de lo posible unas circunstancias que, es cierto, han cambiado totalmente las dinámicas». En el caso de enfermos con tratamientos activos «se analiza el riesgo-beneficio y si es posible se buscan alternativas, como sesiones más intensas pero cortas de radioterapia o terapia en pastillas». En el caso de los nuevos pacientes «se hace una evaluación del riesgo y se decide porque el hospital no está parado».

«Yo era reacia a la telemedicina, pero es mejor tener telemedicina que ninguna medicina»

María Luz Amador explica que sí se ha echado mano de la telemedicina, con llamadas constantes a los enfermos, lo que está demostrando bastante eficacia: «Yo era reacia a la telemedicina, pero es mejor tener telemedicina que ninguna medicina».

«Los pacientes no quieren ir ni al centro de salud ni al hospital»

Lo cierto es que el teléfono y los servicios de telemedicina están supliendo muchas visitas. También lo ha detectado Ángel Alonso: «Nuestros pacientes están años con nosotros, muchos tienen insuficiencia renal pero no morirán de eso. Y los pacientes, que nos conocen, nos llaman y nos organizamos». También es el teléfono el medio usado por los enfermos para comunicarse con la farmacia, que es la primera parada sanitaria de muchas personas: «Ahora nos llaman más. Creo que cualquier farmacia lo habrá notado. A veces para preguntar dudas sobre su proceso particular, otras para resolver cuestiones del Covid-19 y también, a veces, solo para charlar, sobre todo la gente que no tiene red de apoyo familiar o social». Lo dice Héctor Castro, presidente del colegio de A Coruña, quien reconoce que los pacientes «no quieren ir ni al centro de salud ni al hospital».