Formación, ocio y servicios apoyan el confinamiento de las discapacidades

Seiscientos pacientes renales crónicos de la provincia acuden a centros de diálisis


santiago / la voz

Down Compostela realiza un reto diario en sus redes sociales, para usuarios y familiares, abierto a quien quiera adherirse, y los lunes es de gastronomía. La asociación Íntegro, de la Costa da Morte, lanza también retos diarios a quienes la siguen. En Misela, de Noia y Muros; en Ambar, de Barbanza; o en Amarai, de Arzúa y Melide, hacen propuestas de ejercicios para mantener la forma física, entre otras. Son ejemplos de cómo las asociaciones que atienden a personas con discapacidades están pendientes de su situación y tratan de ayudarles en el confinamiento.

Un colectivo especialmente sensible es el de enfermos renales crónicos. La asociación Alcer contacta con 800 en la provincia y «case 600 persoas están en hemodiálise», dice su presidente, Rafael Rodríguez. Eso supone ir tres días al hospital, donde pasan una media de cuatro horas cada jornada para tratarse, además del transporte, por lo que el confinamiento es más relativo, dice. Además, quienes están trasplantados son considerados de muy alto riesgo.

Fademga incluso habilitó un respiro familiar para personas con discapacidad intelectual. La federación de personas sordas potencia el servicio de videointerpretación las 24 horas. La Once valora a las personas ciegas como colectivo «sensible y vulnerable» en esta crisis y presta especial apoyo a la formación. Feafes llega a personas con enfermedad mental con apoyo en temas de salud, de «atención psicolóxica, intervención en situacións de crise ou axuda no manexo de cambios emocionais resultantes desta situación», indican; y además con actividades de empleo, deporte, atención social y en el ámbito jurídico, indican.

Avante, de Val do Dubra, enfrenta como increpan a personas con autismo que salen por tenerlo recomendado; pero estas situaciones son las menos entre los apoyos que se les ofrecen.

Un colectivo de más de 94.000 personas con una o más situaciones reconocidas

En la provincia de A Coruña hay 49.359 mujeres y 44.359 varones, 94.350 personas en total, que tienen reconocida una discapacidad de un 33 % o superior, por una o más situaciones de diversidad funcional con la que conviven. La mayoría, algo más de 51.000, tienen 65 y más años; y 16.088, sumadas las de todas las edades, tienen reconocida el máximo del 75 % o superior. Así lo señala el censo de la Consellería de Política Social, a 31 de diciembre del 2019. Los datos oficiales señalan que fueron valoradas 138.532 personas. Así, lograron algún reconocimiento dos de cada tres que lo solicitaron.

De ese colectivo, tienen reconocida una discapacidad física 73.591 personas (39.778 mujeres y 33.813 varones); una discapacidad por padecer problemas de salud mental 22.114 (12.895 mujeres y 9.291 varones); una discapacidad sensorial 18.114 personas (9.211 mujeres y 8.903 varones); una discapacidad intelectual, 17.246 personas (8.693 mujeres y 8.453 varones) y una discapacidad a causa de una enfermedad considerada rara, 92 personas más (48 varones y 44 mujeres). Los datos son en realidad superiores, pues en algunos tramos de edad no se facilitan por secreto estadístico, aclara la consellería.

Además, 14.830 de estas personas tienen dificultades de movilidad para utilizar el transporte colectivo y 8.274 necesitan ayuda de terceras personas para poder valerse en su vida diaria.

La soledad no deseada crece y es el mayor riesgo de exclusión social

Más de un 20 % de las personas con discapacidad viven solas, y para un 38 % de ellas esa soledad es no deseada y aumenta su riesgo de exclusión social. Además, el 74 % de ese colectivo son mujeres. «La miseria relacional -la ausencia de vínculos y relaciones sociales intensas- es un hecho agravado respecto de las personas con discapacidad. La soledad no querida es un fenómeno en crecimiento, con un alto coste humano, social y sanitario», destaca un documento del Comité de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi Galicia). Esta organización integra a colectivos de personas sordas (Fapxg), con discapacidad física (Cogami), intelectual (Fademga), visual (Once) alzhéimer y otras demencias (Fagal), parálisis cerebral (Aspace), salud mental (Feafes), daño cerebral (Fegadace), Autismo Galicia o Down Galicia. El Cermi Galicia pide políticas para este colectivo, para el que el confinamiento agrava su difícil situación.

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