Formación, ocio y servicios apoyan el confinamiento de las discapacidades

joel gómez SANTIAGO / LA VOZ

SOCIEDAD

Seiscientos pacientes renales crónicos de la provincia acuden a centros de diálisis

14 abr 2020 . Actualizado a las 23:42 h.

Down Compostela realiza un reto diario en sus redes sociales, para usuarios y familiares, abierto a quien quiera adherirse, y los lunes es de gastronomía. La asociación Íntegro, de la Costa da Morte, lanza también retos diarios a quienes la siguen. En Misela, de Noia y Muros; en Ambar, de Barbanza; o en Amarai, de Arzúa y Melide, hacen propuestas de ejercicios para mantener la forma física, entre otras. Son ejemplos de cómo las asociaciones que atienden a personas con discapacidades están pendientes de su situación y tratan de ayudarles en el confinamiento.

Un colectivo especialmente sensible es el de enfermos renales crónicos. La asociación Alcer contacta con 800 en la provincia y «case 600 persoas están en hemodiálise», dice su presidente, Rafael Rodríguez. Eso supone ir tres días al hospital, donde pasan una media de cuatro horas cada jornada para tratarse, además del transporte, por lo que el confinamiento es más relativo, dice. Además, quienes están trasplantados son considerados de muy alto riesgo.

Fademga incluso habilitó un respiro familiar para personas con discapacidad intelectual. La federación de personas sordas potencia el servicio de videointerpretación las 24 horas. La Once valora a las personas ciegas como colectivo «sensible y vulnerable» en esta crisis y presta especial apoyo a la formación. Feafes llega a personas con enfermedad mental con apoyo en temas de salud, de «atención psicolóxica, intervención en situacións de crise ou axuda no manexo de cambios emocionais resultantes desta situación», indican; y además con actividades de empleo, deporte, atención social y en el ámbito jurídico, indican.