Una enfermera muestra las marcas de la mascarilla en su rostro tras siete horas de trabajo en urgencias

Las molestias y el dolor no hace mina en el ánimo de Teba Elberdín: «Mañana volveré a sonreír a los pacientes»


Redacción / La Voz

Tras siete horas de servicio bajo la presión de trabajar en primera línea de fuego con los enfermos de coronavirus y con la incomodidad de unos pesados equipos de seguridad que les limitan la movilidad, Teba Elberdín y sus compañeros en los grupos de urgencias del Chuac se quitan los uniformes y se quedan con las marcas de las mascarillas en la cara y las lesiones en las manos por los continuos lavados, el uso de los guantes y los desinfectantes. La enfermera de A Coruña ha querido mostrar esas secuelas para que la población sepa en qué condiciones regresan a casa tras una dura jornada en urgencias.

Con todo, Teba no pierde la sonrisa ni las ganas de trabajar. «Al formar parte de los equipos de control de la pandemia del COVID-19, me siento animada porque estamos trabajando para controlarla y para ayudar a la gente a salir adelante». Eso no quita que no tengan miedo. «Miedo a contagiarnos cada vez que quitamos el equipo porque podemos servir como vectores de propagación de la enfermedad, llevando el contagio a casa, a la familia y a los vecinos». Ni les libra del agotamiento, tanto físico como mental. «Físicamente nos afecta tener que llevar el equipo durante muchas horas, sobre todo al acudir a testar a residencias de mayores o estar en el punto fijo de realización de muestras, que llamamos cariñosamente covidauto».

Teba no pierde el sentido del humor, ni la gratitud hacia sus compañeros. «Vamos siempre en parejas, una enfermera y una auxiliar de enfermería que hace un trabajo fundamental, porque nos guía siempre en la puesta y retirada del equipo, así minimizamos riesgos de contaminación. Su trabajo se hace más imprescindible estos días, pues empezamos a utilizar monos de protección química».

Parches hidrocoloides para proteger las zonas de mayor presión y productos hidratantes que, por cierto, escasean, son los remedios para aliviar el cuerpo en las horas de descanso. Pero Teba lo tienen claro: «Mañana volveré e ponerme el equipo y volveré a trabajar y a sonreír a todos y cada uno de los pacientes a los que realizo el test».

El Sergas aconseja a sus trabajadores que se pongan mascarilla a menos de dos metros de cualquier persona

E. Álvarez

Cada semana se distribuirán medio millón de máscaras entre los centros sanitarios

El Sergas ha enviado a sus profesionales sanitarios una serie de indicaciones para el uso de mascarillas quirúrgicas y de los equipos de protección respiratoria en sus centros sanitarios. Semanalmente se distribuirán más de medio millón de mascarillas en hospitales y centros de salud, y se aconseja que las empleen cuando en el espacio de trabajo no sea posible mantener una distancia de seguridad mínima de dos metros, algo que por ejemplo ocurre en la atención a cualquier paciente. No obstante, la recomendación va más allá de la atención a los usuarios, sino que se refiere también a la relación entre los propios trabajadores. 

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