El frenazo de los feriantes de Benavente

Cuatro familias que acudían a las fiestas de San Lázaro se han quedado ancladas en Verín, asentadas en la finca de un amigo


ourense / la voz

Para quienes viven habitualmente en la carretera, la cuarentena es otra cosa. Más que un confinamiento, puede que un frenazo en seco. En Verín, en la calle que lleva al hospital comarcal, cuatro familias de los feriantes de Benavente se han visto obligadas a estirar su estancia. Llegaron a la zona para instalar sus atracciones por las fiestas de San Lázaro, pero el virus tampoco entiende de verbenas y tradiciones, así que el colorido de las camas elásticas y el saltamontes no lucirá en las noches de la comarca. Pero tampoco más allá, porque el calendario de jolgorios previsto está, como gran parte del país, en estado de espera.

«Entre las que ya teníamos aseguradas estaba el San Fermín. Pero nos avisaron de que quedaba cancelado hasta nuevo aviso», dice Amalia, una de las madres. A su alrededor corretea Alejandro, uno de los pequeños. Las familias se han asentado en una finca cedida por un amigo del padre de Amalia. Sus abuelos, hace años, ya eran asiduos de las fiestas y ellos han tomado su legado. Mientras, los niños del campamento, como Alejandro, invierten su tiempo libre investigando el entorno. El prado está cercado por una valla metálica y los mayores matan el tiempo con pequeños arreglos en sus caravanas y en el mantenimiento de sus carruseles, porque tampoco pueden acudir a los talleres, cerrados. Así que todo pasa por no oxidarse, ni mental ni físicamente, para ponerse en marcha el día que esto acabe.

«Hay que tomárselo con algo de humor mientras dure, porque es la forma de salir adelante», asume Amalia. Por el entorno de la finca pasan a diario los sanitarios de Verín y también miembros de la Guardia Civil, que se detienen a hablar con ellos para saber cómo les va. «Se preocupan bastante por nosotros. Nos suelen preguntar si nos hace falta algo y cosas así. Todos están haciendo un gran trabajo durante la cuarentena, y se agradece mucho que vengan de vez en cuando por aquí», cuenta.

De uno de los vehículos sale disparada Silvana. El pasado domingo, la niña cumplió cuatro años y miembros de la Benemérita y Protección Civil de Verín acudieron al acceso principal del campamento para felicitarle y llevarle varios regalos y recuerdos del entroido local. No se los esperaba. Tampoco la megafonía de los vehículos, que rompió durante un rato el silencio de la avenida de Laza. Fue, por un instante, una pequeña dosis de alegría en días extraños, alejados del ruido que acompaña el trabajo de sus familias. Alejandro y ella, de miradas traviesas, son momentáneamente los príncipes del territorio. Casi todos los cuidados de los adultos van hacia los dos. «Y puede parecer que no, pero los niños se enteran de todo lo que está pasando. Y solo preguntan que cuándo nos vamos», cuenta Jessica, otra de las madres. Pero otro de los pequeños, ataviado con el disfraz del Superman clásico de Christopher Reeve, parecía dejarles una invitación a no hacerlo. A esperar, aunque fuese, hasta el entroido del año que viene.

Sin Sevilla ni Madrid

La hoja de ruta de las cuatro familias de Benavente marcaba la Feria de Abril de Sevilla como ineludible. Para ellos, acudir al sur en fechas tan señaladas puede solucionarles el mes. Pero todo pende de un hilo porque muchos festejos del país están al borde de cancelarse o posponerse, sin que se pueda estimar un momento para retomarlas mientras el número de contagios no se reduzca. En el cinturón periférico de Madrid, el verano les hacía su agosto. Ciudades como Getafe o Leganés, además de las verbenas en localidades más pequeñas y barrios de la capital, les han ayudado durante años a equilibrar sus ingresos de invierno, cuando las luces se apagan y el dinero mengua. Así que ahora, recién iniciada la primavera, su economía sigue congelada y el horizonte diario es de incertidumbre.

«En estos momentos nos hemos quedado todos en un limbo de a ver qué pasa, porque en algunos casos, los de las fiestas que estaban a la vuelta de la esquina, ya habíamos pagado las cuotas de asentamiento que marcan los municipios», dice Amalia. Y ese dinero, que para ellos puede ser crucial en su día a día, no parece por ahora que vaya a regresar de vuelta.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
6 votos
Comentarios

El frenazo de los feriantes de Benavente