De la residencia de mayores a la vivienda turística

Las trabajadoras del centro Quercus, de Leiro, ya se han establecido en San Clodio


ourense / la voz

Las residencias de mayores se han convertido en el punto más vulnerable de la lucha contra la propagación del coronavirus. Todas las precauciones son necesarias y la implicación del personal de las mismas está siendo total. En algunos casos con propuestas que dan un paso más allá para extremar las medidas de protección y erradicar las situaciones de riesgo. Y en esa línea los trabajadores de la residencia Quercus, en Leiro, lanzaron hace unos días un llamamiento: estaban dispuestos a confinarse para blindarse contra el coronavirus.

El llamamiento tuvo una respuesta instantánea: el gerente de la vivienda turística San Clodio puso las llaves de la misma a disposición del colectivo. La organización del trabajo y la planificación para esta nueva etapa retrasaron unos días el traslado, que se materializó en la noche del lunes. En Quercus tienen 76 residentes y 18 trabajadores. «Salvo la doctora y el personal de cocina, más una enfermera que duerme en el centro, el resto hemos pasado la noche en San Clodio. La sensación es extraña y novedosa, al vernos allí todos juntos cenando y charlando a pesar de haber llegado muy tarde y derrotados. Ha sido la primera noche y a medida que transcurra el tiempo nos iremos adaptando», señala la directora Maite Rodríguez Rivas.

La vivienda turística está a poca distancia del centro y esta circunstancia es ideal para el aislamiento que se persigue. Reconoce la responsable de Quercus que el paso al frente supone un sacrificio, ya que por una temporada van a estar separados de sus respectivas familias, «pero todo el mundo ha considerado que la situación que estamos viviendo requiere este esfuerzo para lograr el objetivo que buscamos, que no es otro que reducir riesgos para conseguir la salud y el bienestar de los residentes, que es lo que hemos priorizado en este momento porque son el colectivo más vulnerable», precisa.

El confinamiento que ha llevado consigo el decreto de alarma del Gobierno ha creado un escenario nuevo en este tipo de centros, al no poder acceder los familiares de los residentes. Esta circunstancia y la falta de comunicación personal se suple con medidas alternativas. «Hay preocupación y es entendible. Por eso hacemos llamadas a los familiares regularmente, le vamos comentando las medidas que tomamos y cómo están los residentes y se realizan videollamadas para que puedan ver a la familia. Lo que se busca es que no se rompa la comunicación y vencer esa sensación de aislamiento y nostalgia». Quercus afronta una nueva, y desconocida, etapa y Maite Rodríguez reitera el acto de generosidad y solidaridad de la gerencia de la vivienda San Clodio.

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