La primera ola de la epidemia se cobrará 155.000 muertes en Europa

Un modelo de la Universidad de Washington advierte que España ha entrado en una fase de superación de la epidemia, aunque prevé un total de 19.209 fallecidos en el país, mientras que en Alemania o Gran Bretaña lo peor aún está por llegar

Construcción de un hospital de campaña en Gran Bretaña, donde los recursos sanitarios se han visto ampliamente superados
Construcción de un hospital de campaña en Gran Bretaña, donde los recursos sanitarios se han visto ampliamente superados

redacción

En España e Italia ha pasado lo peor. El pico máximo de contagiados y muertos por coronavirus se ha alcanzado hace varios días y ambos países se encuentran en una fase de control de la epidemia. No ocurre lo mismo, sin embargo, en el resto de Europa ni en Estados Unidos, donde aún se espera la sacudida más virulenta de la enfermedad para los próximos días o semanas.

Es la previsión apuntada por el Instituto de Evaluación y Métrica de Salud (IHME) de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, que prevé para un España un total de 19.209 muertes de aquí al próximo 4 de agosto, cuando en en estos momentos la cifra alcanza los 14.555, mientras que para el resto de los principales países europeos la cifra conjunta de decesos se elevará a 151.680 personas y para Estados Unidos a 81.766 

«Hemos visto claras evidencias de que el virus está alcanzando su máximo en algunas regiones. Parece que el confinamiento ha estado funcionando y, mientras se mantengan las medidas de distanciamiento social, disminuirá el uso de hospitales y de muertes», explica Christopher Murray, director del IHME, en alusión a España e Italia.

Si en los dos países mediterráneos ha pasado lo peor, otros como Países Bajos, Irlanda, Austria y Luxemburgo están a punto de acercarse al pico de forma rápida en la actual ola epidémica, mientras que la República Checa y Rumanía están a mitad de camino en sus trayectorias esperadas. Por contra, otras naciones como Reino Unido, Alemania, Noruega y Grecia todavía están en una fase temprana de la enfermedad, por lo que se enfrentarán a un rápido aumento en las tasas de mortalidad cuando alcance el pico de la epidemia entre la segunda y la tercera semana de abril. En Francia, el modelo muestra que está pasando el pico.

Pero que España haya logrado contener la epidemia no significa que las medidas deban relajarse, porque sino existe el riesgo de un repunte. O al menos así lo cree Christopher Murray, que entiende que aliviar demasiado pronto las medidas restrictivas podría conducir a nuevas rondas de infecciones y hospitalizaciones. «Para disminuir el riesgo de una segunda ola en lugares donde la primera está controlada por un fuerte distanciamiento social, los gobiernos deberían considerar la realización de pruebas masivas, el rastreo de contactos y las cuarentenas para aquellos infectados hasta que haya una vacuna disponible, producida en masa y distribuida ampliamente», dice. Y es justo lo que se están planteando el Gobierno y las comunidades. «Hay buenas razones para el optimismo en España, pero el distanciamiento debe mantenerse. Hay una gran tentación de relajar el distanciamiento social demasiado pronto, pero si eso sucede el virus podría rebrotar muy rápidamente», advierte.

El estudio de la Universidad de Washington indica que el número de víctimas mortales se ve agravado en muchos países por la demanda de recursos hospitalarios muy por encima de lo disponible. Pone como ejemplo al Reino Unido, donde se espera que 102.794 personas hagan uso de camas hospitalarias, cuando la cifra disponible es de 17.765.

Estas son las estimaciones de lo que ocurrirá en varios de los países analizados en el estudio.

España. Ha superado el pico de contagios, pero el informe alude a que la demanda excesiva de camas uci es particularmente en alta en relación con otros países del entorno. Las previsiones apuntan a 19.209 muertes totales por COVID-19 de aquí al 4 de agosto.

Alemania. El pronóstico apunta a que las muertes alcanzarán su punto máximo en la tercera semana de abril, con una cifra 377 óbitos previsto para el día 19. Predice un total de 8.802 fallecimientos hasta el 4 de agosto. Sin embargo, el modelo advierte que el país tendrá suficientes camas en hospitales y ucis para satisfacer la demanda.

Italia. La primera ola de la pandemia ya alcanzó su punto máximo y el pico en el uso de recursos de camas uci y ventiladores fue el 28 de marzo. En la zona de Puglia, el mayor número de muertes aún se espera para el 16 de abril.

Francia. El modelo muestra que está pasando el pico y que tendrá un total de 15.058 fallecidos para el 4 de agosto. Se espera que el país tenga suficientes camas totales para satisfacer la demanda, pero una escasez de 4.440 unidades en la uci. El estudio predice que se necesitarán 6.091 camas en cuidados intensivos para pacientes con COVID-19.

Portugal. Las muertes alcanzaron su punto máximo el 3 de abril, con un máximo de 37 fallecidos en un día. Tampoco tenía suficientes camas en uci para atender la demanda. La investigación predice 471 muertes totales para el 4 de agosto.

Suecia. Las muertes alcanzarán su punto máximo la última semana de abril, con 134 decesos en un día como punto álgido. Tampoco tendrá suficientes camas en hospitales y ucis para atender la demanda. Para el 25 de abril necesitará 1.090 más para atender a pacientes en cuidados intensivos. El pronóstico apunta a un número total de 4.182 óbitos.

Reino Unido. El número de fallecidos alcanzará su punto máximo la tercera semana de abril, con un pico previsto para el día 17 de 2.932 muertes. Si se cumple la estimación, sería la cifra más alta vista en Europa durante la epidemia. No tendrá suficientes recursos sanitarios para atender la demanda, con una escasez máxima de 23.745 ucis para el 17 de abril. El número total de óbitos se elevará a 66.314 de aquí al 4 de agosto.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
15 votos
Comentarios

La primera ola de la epidemia se cobrará 155.000 muertes en Europa