El número de pacientes hospitalizados en Galicia empieza a bajar

La comunidad registró ayer otras 10 víctimas que elevan el total de fallecidos a 288 desde el inicio de la epidemia


redacción

«Pode ser que a evolución sexa mellor que a que propoñían os expertos», señaló ayer el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, en referencia a unos datos de la marcha de la epidemia en Galicia que da «razóns para a esperanza», aunque también las ofrece «para non baixar a garda» y mantener el estado de alerta sanitaria.

Unas cifras indican que en la comunidad se han diagnosticado desde el inicio de la epidemia 6.538 casos, de los que había activos a las 21 horas del martes 5.525, según datos ofrecidos por el propio Feijoo. Eso implica 86 casos más en 24 horas y un incremento del 1,58 %, prácticamente la mitad que el día anterior, que ya fue el mejor desde que comenzó el crecimiento exponencial a mediados de marzo.

Pero hay más cifras que apuntan de manera clara a una contención de la epidemia: los 71 hospitalizados menos (843 en total), una reducción del 7,7 %, o del uso de camas uci (bajó un 2,47 %), junto con el incremento de las altas en un 16 % hasta llegar a las 800.

La tasa gallega de letalidad sobre el total de diagnosticados (3,2 %) es una tercera parte de la española (9,9) y menos de la mitad entre los ingresados: 9,8 frente al 20,6; mientras que la edad media ponderada de los fallecidos se sitúa en 81,25 años.

Esta «fase mesetaria descendente», como la definió el presidente, no implica que sigan acumulando algunos registros trágicos, como el de fallecidos, que son ya 288. La Consellería de Sanidade, siguiendo la obligatoriedad impuesta por el Gobierno central, dio ayer por primera vez la cifra agregada de las muertes en hospitales y en residencias de mayores. Así, de entre el total de fallecidos, 108 se corresponden con estos usuarios, de los que 57 murieron en los propios centros. Suponen un 38,9 % de las víctimas mortales por COVID-19 en Galicia.

La baja incidencia de la epidemia en la comunidad, si se compara con otras regiones de España, es, obviamente, positiva por lo que implica en cuanto a coste humano, pero también tiene una cara B: el porcentaje de la población inmunizada es inferior, con lo que los riesgos de que se disparen las infecciones en una segunda oleada son mayores.

Ayer fallecieron otras diez personas: un varón de 59 años y otro de 83 y tres mujeres de 83, 86 y 90 en el CHUVI; dos varones de 76 y 74 y una mujer de 60 en el Chuac; un varón de 50 en el Quirón de Pontevedra; y otro de 92 años en el Lucus Augusti.

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