Europa avala el uso de mascarillas en espacios públicos concurridos

Recomiendan su uso a asintomáticos en lugares como tiendas, centros comerciales o el transporte público


redacción

El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) ha avalado el empleo de mascarillas en público, tanto en personas con síntomas que ya saben que están infectadas de COVID-19 como en asintomáticos, principalmente en espacios cerrados y concurridos, como tiendas, centros comerciales o el transporte público. «El uso de mascarillas en público puede servir como medio de control para reducir la propagación de la infección, al minimizar la excreción de gotas respiratorias de los individuos infectados que aún no han desarrollado síntomas o que permanecen asintomáticos», detallan en un nuevo informe, en el que, en cualquier caso, puntualizan que «no se sabe en qué medida el uso de mascarillas en la comunidad puede contribuir a reducir la transmisión».

Sobre el tipo de mascarillas, avalan que se podrían utilizar aquellas «hechas de diversos textiles». «Especialmente si, debido a problemas de abastecimiento, se debe dar prioridad a las mascarillas médicas para su uso como equipo de protección personal por parte de los profesionales sanitarios», puntualizan.

El ECDC aclara que las mascarillas faciales deben usarse «solo como medida complementaria y no como sustituto» de las medidas preventivas como el distanciamiento social, la higiene meticulosa de las manos y evitar el contacto con la cara, la nariz, los ojos y la boca, según recoge Europa Press. «El uso apropiado de mascarillas es fundamental para la eficacia de la medida y puede mejorarse mediante campañas de educación», recalcan. Por último, insisten en que las recomendaciones sobre la utilización de mascarillas en público «deben tener en cuenta cuidadosamente la falta de pruebas científicas, la situación de la oferta y los posibles efectos secundarios negativos».

Precisamente el ministro de Sanidad, Salvador Illa, aseguró ayer que iba a basar sus recomendaciones sobre el uso de esta protección en la población sana en las indicaciones de organismos internacionales como el ECDC.

Por su parte, el vicepresidente de la Xunta, Alfonso Rueda, pidió ayer al Ministerio del Interior que se elabore un protocolo único en el caso de que se amplíe a más población la recomendación del uso de mascarillas porque, ante la situación actual, «é precisa unha postura coordinada do uso deste material a nivel estatal», aseguró. En concreto, reclamó al Gobierno central que determine cómo sería la distribución y el acceso al material de protección. Así lo trasladó al ministro Fernando Grande-Marlaska durante una videoconferencia en que también participaron los consejeros del resto de comunidades.

Posición de la OMS

La polémica sobre la necesidad o no de llevar mascarilla lleva varios días flotando en el aire. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, reiteró el pasado lunes que solo se recomienda el uso de mascarillas médicas en la población general en caso de personas enfermas o que cuidan a un paciente en su casa. Así, pidió que se diera prioridad al acceso a este tipo de mascarillas a los profesionales sanitarios en primera línea de la lucha contra el coronavirus.

«Sabemos que pueden ayudar a proteger a los sanitarios, pero son escasas a nivel mundial. Nos preocupa que el uso masivo de mascarillas por parte de la población general pueda agravar la escasez y la dificultad de acceso de las personas que más las necesitan. En algunos lugares, esta escasez está poniendo a los sanitarios en un verdadero peligro», advirtió. El dirigente de la OMS explicó que en los centros sanitarios se sigue recomendando el uso de mascarillas médicas, guantes y otros equipos de protección personal a los profesionales. En el caso de la población general, indica que se podrían utilizar en aquellos países en los que no estén disponibles otras medidas contra el COVID-19 como la limpieza de manos y el distanciamiento social, debido a la falta de agua, por ejemplo.

«Hace unas semanas aquí había quien decía que era como una gripe, no se daban cuenta de la magnitud de esto»

S. G. Rial
Mirin y Héctor, en su casa ahora convertida en despacho docente.
Mirin y Héctor, en su casa ahora convertida en despacho docente.

Mirian Velay y Héctor Gómez están casados y son profesores de ingeniería en Indiana (Estados Unidos). Empezaron la cuarentena diez días antes de que fuese obligatoria, y dan clases desde casa

La incidencia del coronavirus no para de crecer en Estados Unidos, pero hay enormes diferencias por territorios en un país tan grande, de más de 325 millones de habitantes en algo más de 9 millones de kilómetros cuadrados. Uno de esos muchos lugares con sus propias especificidades es Indiana (6,6 millones de residentes), estado situado entre Illinois y Ohio. Muy cerca, por ejemplo, de Chicago. Aquí vive el matrimonio formado por Mirian Velay Lizancos, de Fisterra (1987) y Héctor Gómez, de Monforte (1980). Ella es profesora de Ingeniería Civil en la Purdue University, esa en la que estudiaron muchos astronautas, entre ellos Neil Armstrong. Mirian, y su grupo de investigación (Velay Research Group) trabajan en nuevos materiales más sostenibles que reduzcan el impacto ambiental de las construcciones, así como nuevas técnicas de investigación de ingeniera forense, y también estudia cómo crear materiales multifuncionales y diseñar materiales para futura construcción espacial (en la Luna y Marte, por ejemplo).

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