La epidemia remite ya en toda España, pero deja otro incremento de muertes

El número de víctimas sube por segundo día consecutivo y ya suman 14.555


Redacción

Primero fueron ocho, luego 12 y ayer todas las comunidades de España tenían un número reproductivo básico de contagios (el famoso índice R0) igual o inferior a 1. Este indicio de control de la pandemia, que no se había dado nunca desde que estalló la crisis del COVID-19, implica que por cada infectado se produce menos de un caso nuevo y el virus tiende a desaparecer. Es más, en Galicia, que lleva cierto retraso en la evolución de la epidemia respecto a otras regiones, este R0 es de 0,78 y se sitúa por debajo de la media española, de 0,86, cuando la semana pasada era de las pocas comunidades que se encontraba por encima de esa ratio.

Incluso hay otra cifra que muestra con más claridad el vuelco que ha dado la situación epidemiológica: la tasa de crecimiento de contagios, que indica el incremento porcentual medio de casos en las dos últimas semanas y que ya es negativa en toda España. Esto significa que la transmisión del virus en lugar de expandirse se contrae, fundamentalmente por las duras medidas de confinamiento poblacional impuestas.

Ahora se necesita «lograr que el número de altas supere al de los nuevos enfermos porque con ello se conseguirá que los hospitales vayan recuperando paulatinamente su capacidad», como explicó ayer el director del Centro de Coordinación y Alertas Sanitaria (CAES), Fernando Simón. En estos momentos, con las cifras de las últimas 24 horas, el objetivo sigue complicado pero ya al alcance. Las altas diarias son 4.813 y crecen al 32 %, mientras que los nuevos casos, 6.180, lo hacen a un ritmo del 4 %.

«También las hospitalizaciones, que es un dato mucho más valioso para seguir la evolución de la epidemia, están creciendo al 3 %, cuando en la última semana de marzo crecían al 20», añadió la jefa de área y directora adjunta del CAES, María José Sierra.

Con todo, y aunque se mantienen las tendencias decrecientes que deben consolidarse a lo largo de esta semana, los datos concretos de ayer mostraron un ligero repunte que, en parte, puede venir aún derivado del desajuste que se produce con las notificaciones durante los fines de semana. Así, en 24 horas se registraron 757 muertes más, por las 743 del día anterior y las 673 del martes. Son cifras que, con toda probabilidad, elevarán hoy el balance global de fallecidos por encima de las 15.000 víctimas (14.555 hasta ayer), un registro que en todo el planeta solo ha superado Italia.

Los casos detectados totales (146.690) rozan también la barrera simbólica de los 150.000, eso sí muy por detrás de los más de 404.000 que ya reportaba anoche Estados Unidos.

«Terminando la fase dura»

«Estamos consiguiendo ir quemando las etapas que nos fuimos proponiendo y, poco a poco, consiguiendo los objetivos», apuntó Simón, que destacó, sobre todo, que se haya logrado evitar el colapso de las unidades de cuidados intensivos y que el sistema sanitario se pueda seguir ocupando de los pacientes.

«Estamos terminando la fase dura de confinamiento total, pero que es también el tramo fácil: la única circunstancia que hay que respetar es quedarse en casa y no salir de ella, no hay mucho más que valorar al respecto. Pero progresivamente, a medida que vayan pasando los días y tengamos que ir poco a poco levantando algunas de las medidas de precaución que se han impuesto, empezará la parte digamos más cómoda, porque la gente podrá empezar a realizar algunas de sus actividades y, progresivamente, se irán ampliando. Pero será también la parte más difícil, porque será más complicado que la gente siga manteniendo la tensión, las normas de distanciamiento adecuado», recalcó Simón, que se fija ya misiones sociales para este nuevo período. «Tenemos que ser mucho más conscientes de cada uno de nuestros actos en esta segunda fase para evitar un repunte de la epidemia y, sobre todo, evitar que nuestro sistema sanitario vuelva a estar bajo la presión a la que se ha visto sometido durante algunos de los días pasados», insistió.

Las comparaciones por comunidades tendrán que esperar porque, como dijo la propia Sierra, se van a dar unos días para ordenar el desbarajuste de datos y armonizarlos. De ahí que ayer el Ministerio de Sanidad no publicase cifras totales de hospitalización en ingreso en unidades de cuidados intensivos.

El número de pacientes hospitalizados en Galicia empieza a bajar

La comunidad registró ayer otras 10 víctimas que elevan el total de fallecidos a 288 desde el inicio de la epidemia

J. V. Lado

«Pode ser que a evolución sexa mellor que a que propoñían os expertos», señaló ayer el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, en referencia a unos datos de la marcha de la epidemia en Galicia que da «razóns para a esperanza», aunque también las ofrece «para non baixar a garda» y mantener el estado de alerta sanitaria.

Unas cifras indican que en la comunidad se han diagnosticado desde el inicio de la epidemia 6.538 casos, de los que había activos a las 21 horas del martes 5.525, según datos ofrecidos por el propio Feijoo. Eso implica 86 casos más en 24 horas y un incremento del 1,58 %, prácticamente la mitad que el día anterior, que ya fue el mejor desde que comenzó el crecimiento exponencial a mediados de marzo.

Pero hay más cifras que apuntan de manera clara a una contención de la epidemia: los 71 hospitalizados menos (843 en total), una reducción del 7,7 %, o del uso de camas uci (bajó un 2,47 %), junto con el incremento de las altas en un 16 % hasta llegar a las 800.

La tasa gallega de letalidad sobre el total de diagnosticados (3,2 %) es una tercera parte de la española (9,9) y menos de la mitad entre los ingresados: 9,8 frente al 20,6; mientras que la edad media ponderada de los fallecidos se sitúa en 81,25 años.

Esta «fase mesetaria descendente», como la definió el presidente, no implica que sigan acumulando algunos registros trágicos, como el de fallecidos, que son ya 288. La Consellería de Sanidade, siguiendo la obligatoriedad impuesta por el Gobierno central, dio ayer por primera vez la cifra agregada de las muertes en hospitales y en residencias de mayores. Así, de entre el total de fallecidos, 108 se corresponden con estos usuarios, de los que 57 murieron en los propios centros. Suponen un 38,9 % de las víctimas mortales por COVID-19 en Galicia.

La baja incidencia de la epidemia en la comunidad, si se compara con otras regiones de España, es, obviamente, positiva por lo que implica en cuanto a coste humano, pero también tiene una cara B: el porcentaje de la población inmunizada es inferior, con lo que los riesgos de que se disparen las infecciones en una segunda oleada son mayores.

Ayer fallecieron otras diez personas: un varón de 59 años y otro de 83 y tres mujeres de 83, 86 y 90 en el CHUVI; dos varones de 76 y 74 y una mujer de 60 en el Chuac; un varón de 50 en el Quirón de Pontevedra; y otro de 92 años en el Lucus Augusti.

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