Los bomberos desinfectan al día una media de nueve puntos clave de Santiago

Higienizan supermercados, paradas de bus, farmacias e instalaciones municipales


santiago / la voz

En la guerra contra el coronavirus hay muchos flancos que cubrir y uno de ellos, quizás el más importante, es el de la prevención de nuevos contagios. Y no solo con el confinamiento de la población en sus domicilios, también es fundamental la desinfección periódica de puntos clave de la ciudad, misión que ha recaído en el cuerpo de bomberos de Santiago, que hace una media de 9,5 limpiezas al día. Ya han completado 67 en siete jornadas de trabajo.

Los objetivos se escogen porque en ellos se sigue produciendo una alta concentración de personas, ya que se trata de instalaciones o zonas que siguen abiertas al público pese a las férreas restricciones que el estado de alarma impone al movimiento de personas. Supermercados, farmacias, paradas de autobús e instalaciones municipales ya han sido higienizados, y algunos de ellos varias veces, desde que los bomberos comenzaron a llevar a cabo este trabajo.

Las instalaciones municipales desinfectadas por el momento son la base de Protección Civil y el mercado de abastos, ambos en tres ocasiones, así como el centro sociocultural del Ensanche, la Casa das Asociacións situada en la antigua estación de tren de Cornes, la base de la uvi móvil del 061, la comisaría de la Policía Local -dos veces- y también uno de los calabozos que acogió a un detenido. También la sede de la Policía Nacional en la calle Rodrigo del Padrón y la oficina de Correos del Franco.

Las instalaciones sanitarias también son un foco de posibles contagios, por lo que los bomberos ya han higienizado los centros de salud de Galeras, Vite, Concepción Arenal, Fontiñas y los hospitales HM Rosaleda y HM La Esperanza. También la sede de la Cruz Roja en la avenida de Lugo y las farmacias de las calles Londres, García Pravos en Vista Alegre, Leyes Vence en San Lázaro, Cutrín en Frei Rosendo Salvado, la de la avenida Rodríguez de Viguri y las de San Roque, Rosalía de Castro, Salvadas, calle Ensinanza y la que está en la esquina de Romero Donallo y República Argentina. En algunos de los casos, en esas limpiezas también se higienizan las paradas de bus cercanas, ya que aunque el volumen de usuarios del transporte público se ha reducido muchísimo todavía son un centro de concentración de personas. Por ello, otro de los puntos que los bomberos han incluido en su itinerario es la dársena de buses de La Salle.

En cuanto a los supermercados y tiendas de alimentación, que siguen abiertas al público por ser un servicio esencial y que son uno de los mayores puntos de concentración de personas durante el confinamiento, el equipo de desinfección del servicio municipal de extinción de incendios ya ha pasado, y en algunas ocasiones varias veces, por el Mercadona de Santa Marta, la panadería Pan da Moa de Cruceiro da Coruña, los Gadis de Concheiros, Fernando III O Santo, Frei Rosendo Salvado y Doutor Teixeiro, el Dia de Corredoira das Fraguas, el Carrefour de Montero Ríos y el Familia de Galeras.

La propia base de los bomberos, el banco de alimentos del polígono del Tambre, Mercagalicia, el Multiusos do Sar y el Cottolengo completan la lista de puntos que se han higienizado.

El grupo va en bus para ahorrar en equipos de protección usados

El grupo de desinfección de los bomberos está formado por cuatro integrantes, uno de ellos es el que conduce el vehículo en el que llevan el material y los otros tres viajan en un autobús con conductor que les han cedido y que, además de facilitarles el trabajo, les permite ahorrar en los codiciados equipos de protección individual. De este modo, en lugar de usar una en cada punto a limpiar pueden utilizar el mismo equipo durante toda la jornada, que comienzan a las 14 horas y se prolonga hasta las ocho de la tarde.

Totalmente protegidos y con mochilas con pulverizador

La protección es básica cuando se va a estar expuesto al coronavirus, por lo que los bomberos de Santiago tienen que utilizar un completo equipo que cubre todo su cuerpo para no dejar ningún resquicio. Toda prevención es poca, porque si uno solo de los integrantes del servicio diera positivo o estuviese enfermo, todos los demás tendrían que estar en cuarentena.

Cuando llevan a cabo las tareas de desinfección, los bomberos llevan mascarilla de la más alta protección, así como gafas, casco y guantes. De este modo quedan cubiertas las zonas más sensibles por las que el coronavirus puede infectar, que son la boca, la nariz y los ojos.

Además, un mono blanco de plástico les cubre todo el cuerpo para evitar que en la ropa de trabajo, que va por debajo, pueda adherirse el virus, ya que se ha comprobado que puede permanecer durante bastante tiempo en los tejidos.

Los equipos de protección individual se tiran al finalizar la jornada y al día siguiente se usan nuevos, mientras que el material no desechable se higieniza inmediatamente para evitar que pueda tener contacto con cualquier elemento del parque de bomberos.

Para la limpieza, los miembros del servicio de extinción de incendios portan mochilas con un pulverizador. Cada una de ellas contiene una solución de hipoclorito sódico diluido en agua al 0,1 %. Esta sustancia, la lejía, es muy eficaz a la hora de desinfectar el coronavirus.

El grupo lleva a cabo tareas de higienización todos los días salvo aquellos en los que llueve, porque no sería efectivo.

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