«¡Hemos cobrado la tarjeta!»: el grito de alivio de centenares de padres gallegos en el confinamiento

Política Social está abonando estos días los pagos de la Tarxeta Benvida a las familias con bebés o niños de corta edad. Con la economía patas arriba, en casas como las de Diana o Sandra este dinero se recibe con más ansia que nunca


Pontevedra

«¡Hemos cobrado, hemos cobrado la tarjeta!». Esa frase se está escuchando estos días en un buen número de hogares gallegos. Se trata de padres que están contentos, o más bien aliviados, porque recibieron el pago de la Tarxeta Benvida, es decir, de esa ayuda de 1.200 euros al año que da la Xunta para los bebés. Muchos de ellos habían preguntado a la consellería si el estado de alarma retrasaría el ansiado pago, que esperaban para abril, y les habían contestado que, efectivamente, podría ser así, pero que estaban intentando acelerar los procesos. Por eso, cuando empezaron a sucederse las notificaciones con los ingresos, la alegría empezó a manifestarse. 

Fueron tantos los mensajes de «¡Hemos cobrado!» que se escribieron en grupos de Facebook como el de Mamis y papis tarxeta benvida, que aglutina a más de 8.000 personas, que Marina Fernández, la viguesa que lo creó y lo administra, tuvo que frenar las publicaciones para que no se colapsase. Eso sí, los ingresos están siendo paulatinos y, dependiendo del mes en el que haya nacido el niño, algunas familias han cobrado y otras todavía no. «¿Estaremos al caer?», es la pregunta que se hacen quienes aún no recibieron la notificación.

La Xunta admite que en las últimas semanas se está produciendo un retraso en el cobro derivado, indirectamente, de la crisis del COVID-19. Algunas comunicaciones certificadas remitidas desde Correos se están retrasando, y eso ha provocado demoras en las entregas y en las órdenes de pago. 

Pero la alegría por el pago no solo viene dada porque se cobrase en abril, tal y como se esperaba. El dinero llega a muchos hogares donde el coronavirus lo ha cambiado todo. Lo cuenta en primera persona Diana Morán, vecina de Vilagarcía. A ella le ingresaron ayer 1.200 euros para cubrir las necesidades básicas de su hijo, que tiene dos años (la tarjeta puede prorrogarse más allá del primer año). Reconoce que hace unos meses «hubiesen sido ya una ayuda importante». Ahora, son algo más que eso. No en vano, ella y su marido son autónomos y regentan un bar en la capital arousana. Con el negocio cerrado, la economía familiar se ha vuelto complicada. «Tenemos dos hijos pequeños, de dos y cuatro años y eso, como pasará en todas las familias, genera bastantes gastos. Esos 1.200 euros irán directamente para lo más básico, fruta para el pequeño, pañales, leche, productos de cosmética... todo lo más necesario», sostiene. 

Esa misma sensación, la de que la ayuda llega en un momento clave, la tiene también Sandra Edrosa. Habla ella desde Abadín, en Lugo, donde está pasando el confinamiento rodeada de la familia. Ella también es madre de dos niños y le acaban de ingresar los 1.200 de la Tarxeta Benvida de su hijo pequeño. Edrosa, como otras muchas madres, se mostró muy crítica en su día porque la Tarxeta Benvida, en lugar de llegar cuando nace el crío, que es cuando se generan más gastos, tarda meses en activarse (cosa que continúa pasando). Sin embargo, valora positivamente que ahora se haya pagado pese al estado de alarma. «A verdade é que pensei que a sanidade iría primeiro e que disto seguramente nos tiñamos que esquecer por un tempo. Valoro que nos pagaran porque a moitas familias fainos falta», indica. Luego, explica que en su caso ella solamente tiene empleos esporádicos y que ahora mismo no está trabajando. Además, su marido vive una situación peliaguda porque agotó el subsidio por desempleo y ahora que iba a empezar la temporada como músico de orquesta todo se ha parado por el coronavirus. Ni siquiera tendrá un ERTE. «Estaremos coa axuda familiar, así que estes 1.200 euros claro que veñen moi ben para cubrir necesidades básicas do neno. Soamente en pañais e comida xa se gasta bastante», indica desde Abadín.

Los testimonios de padres que respiran aliviados por la llegada de la Tarxeta Benvida se repiten. Eso sí, hay una crítica que continúa siendo generalizada: «Lo normal sería cobrar la ayuda cuando nace el niño, que es cuando más se gasta, sobre todo en vacunas. Y no bastante tiempo después», repiten en cascada los progenitores. 

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