Élida Suárez: «Estes días xa non sabes que facer, as horas non che dan pasado»

Viuda desde hace mucho, perdió a su única hija hace año y medio. La soledad es aún más dura en casos como el suyo


Carballo / La Voz

Desde que comenzó el confinamiento obligatorio se habla mucho de que en la zona rural se lleva mejor que en la urbana, y desde luego mucho mejor que encerrados en un piso. Probablemente es cierto, pero no todas las situaciones son iguales. De hecho, algunas tal vez sean peores.

Élida Amado Suárez, de 72 años, vive sola en su casa de San Cremenzo de Pazos, en Zas. No es la única, por supuesto. Casos como el suyo hay centenares en toda la comarca, y miles en Galicia. Pero con sus circunstancias personales, ya no.

Viuda desde hace algo más de 30 años, hace solo año y medio perdió a su única hija, Isabel Suárez, así que la soledad obligada de tantas personas por el estado de alarma, ya sean jóvenes o mayores, tiene en su caso ese matiz doloroso de que, cuando todo acabe, todo seguirá igual. Pero es que en su caso, salir de casa le permitía precisamente hablar con muchas personas y evadirse, hacer que las horas. Y no conoce a pocas, precisamente. A lo largo de su vida ha sido vendedora a domicilio, costurera, ganadera, cocinera, hostelera... Conoce a muchos por toda la Costa da Morte y más allá. Con unos y otros charlaba, o se veían donde coincidiese. Ya no. «Estes días xa non sabes que facer, as horas non che dan pasado. E pensas moito», asegura. «Pensas sobre todo no negativo», puntualiza. Es fácil imaginar en qué. «Sí, bótoa moito de menos, sempre. Claro, dende o primeiro día, e agora pois a cabeza está sempre así», explica.

«Se non fose todo isto, eu podería ir dar unha volta, ir aos sitios, como facía antes. Ou viaxar, que sempre me gustou moito. Así polo menos estás a outra cousa, pero non se pode», indica. Solo lo evidente: algunos trabajos agrícolas alrededor o a pocos metros de su casa, o salidas necesarias, como una reciente, cuando se le estropeó el móvil y tuvo que ir a comprar uno. Curiosamente, ese día tuvo que parar en un control policial, pero no tuvo ningún problema, porque este tipo de eventualidades están previstas en las excepciones para salir de casa.

Y lo del teléfono no es ninguna cosa menor: «Teño sorte, chámame moita xente. Pregúntanme como estou, como o levo... Estoulles moi agradecida, polo menos acórdanse moito de min».

Esas llamadas son las pequeñas desconexiones que le permiten llevar mejor los días. «Si, porque o confinamento lévoo mal, moi mal. A soidade é a soidade. Non o digo por min só, dígoo en xeral. Compadezo moito á xente que está sufrindo porque sei o que é. E tamén admiro moito o traballo de todos os que están traballando sen parar: os médicos, as enfermeiras, os policías... Todos os que están nos seus sitios, con medo a contaxiarse», dice. Sabe de lo que habla, porque le gusta estar informada, y ve la televisión y lee el periódico todos los días. «Aquí polo menos aínda tes un terreo ao lado da casa para dar unha volta, para saír, se estivese todo o día encerrada coma nas cidades non sei como faría», reconoce.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
1 votos
Comentarios

Élida Suárez: «Estes días xa non sabes que facer, as horas non che dan pasado»