El confinamiento disminuye casi un 40 % la demanda en urgencias

Los médicos achacan los datos a que ahora se hace un uso racional del sistema

Francisco Aramburu, jefe de Urgencias del CHUO, en una foto de archivo
Francisco Aramburu, jefe de Urgencias del CHUO, en una foto de archivo

ourense / la voz

En marzo el número de ourensanos que acudió a urgencias descendió cerca de un 40 % respecto al mismo mes del año pasado o el anterior. El descenso de potenciales pacientes se produjo en los hospitales de Ourense, Verín y Valdeorras, y también en los Puntos de Atención Continuada. En el caso del CHUO, de los 8.809 pacientes que pasaron por urgencias en marzo del año pasado, en el mismo mes del 2020 se contabilizaron 5.547, lo que supone un descenso del 37 %. En el comarcal de Verín la caída fue del 39 %, y del 32 % en el de Valdeorras (mismo porcentaje que se registró en los PAC). Los médicos achacan la situación al confinamiento y a la concienciación social. «Tenemos mucha patología banal, entorno al 30 % de las personas que llegan a urgencias, que se ha reducido de manera drástica», señala Francisco Aramburu, jefe del servicio de Urgencias del CHUO. Una buena noticia en medio de la pandemia, porque ayuda a gestionar mejor los recursos y evita que el personal esté ocupado en casos que no deberían atender. «Siguen llegando infartos, shock sépticos y otros pacientes graves que atendemos más rápido», señala. Además, ahora las urgencias están divididas en dos circuitos: uno para los posibles casos de coronavirus y otro para los demás.

Parte del descenso en las urgencias viene también dado por el hecho de que desde el Sergas se esté dando asistencia a las residencias de mayores. Trabajadores de los servicios de hospitalización a domicilio y de los PAC están yendo a los centros. De esta forma, explica Aramburu, se están evitando traslados de pacientes muchas veces pluripatológicos y con enfermedades crónicas que iban a urgencias y recibían el alta en el mismo día. Ahora esos pacientes se ven en las propias residencias y solo se derivan casos graves que requieren hospitalización. «Ahí también estamos capeando el temporal de manera aceptable», resume el jefe de Urgencias. Aramburu recuerda a los ourensanos que siguen funcionando los PAC y los centros de salud, y que ahí deben acudir los casos menos urgentes. «El hospital hay que utilizarlo para situaciones graves», asegura. Y añade: «Nos hace falta el espacio, el tiempo y centrarnos en lo urgente».

Han descendido las cifras en las urgencias de los hospitales, pero también en los PAC. Manuel Dacosta es el coordinador en el de Ourense. «Baixou moitísimo a asistencia porque a xente ten medo, ten medo a saír da casa porque saben que o coronavirus lle pode afectar a calquera e non saben onde se poden contaxiar», resalta el médico. Es por eso que han subido de manera importante las consultas telefónicas, hasta el punto de que quien realmente sí tiene que ir a urgencias a veces es reticente a ir. «Hai xente á que lle dis que ten que ir á residencia e pídenos que non a mandemos; temos que explicarlle que hai dous circuítos e que cando un tratamento ten que ser hospitalario, hai que ir ao hospital», resalta Dacosta. También han detectado que muchos pacientes con dolencias «que tiran a crónicas» como cefaleas o dolores lumbares, que aparecían por urgencias cada dos semanas, ahora llaman por teléfono. «A xente non vén coa alegría que viña antes a urxencias, que había domingos que no se collía na sala de espera», recuerda Dacosta. Achaca la situación en buena parte a que «agora a xente usa o sistema como o hai que usar; a xente sabe cando ten que vir a urxencias». En este sentido, destaca el hecho de que pese a bajar las cifras de pacientes, se mantienen las de derivaciones al hospital. «O que hai é un uso máis responsable das urxencias, e vén o que ten que vir», remata. Aunque no sabe si va a durar mucho, porque el pasado fin de semana ya volvió a haber mucha gente especialmente de noche.

Preparada la fase cuatro en Urgencias del CHUO

El plan del CHUO para hacer frente a la pandemia está dividido en cinco fases. En Urgencias están en la fase tres, pero con todo listo por si tienen que aplicar la cuarta, que supondría volver a usar la zona vieja de emergencias. «El lunes pasado nos pusimos en lo peor, en que igual teníamos que abrirla, y no fue así; ahora empiezo esta semana con la duda de si tendremos que abrirla, pero con todo listo por si hace falta», resalta Aramburu.

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