Google publica nuestros movimientos: los gallegos son los que más siguen yendo al trabajo

La empresa rastrea la ubicación de los móviles para mostrar cómo se vacían las calles por el confinamiento


redacción / la voz

Hace más de medio mes que la imagen al otro lado de la ventana es siempre la misma. Las calles están completamente vacías, las únicas excepciones son vecinos que bajan a pasear el perro, empleados de profesiones esenciales que siguen desplazándose a su lugar de trabajo y personas cargando con carritos o bolsas de la compra desde el supermercado más próximo. Sobre el asfalto apenas hay movimiento, más allá de algún vehículo particular, taxis y autobuses, que redujeron su servicio al mínimo. El confinamiento ha relegado a su domicilio a millones de personas, y Google, a través del rastreo de los teléfonos móviles de sus usuarios, ha logrado poner cifras a esta reclusión forzada contra el COVID-19 en más de 130 países.

En Galicia, el uso de transporte público se redujo en un 88 % desde enero —momento que Google toma como base—. La curva comienza a descender a partir del viernes 13 de marzo, cuando el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, anuncia las restricciones de actividad a la hostelería y recomienda permanecer en casa. Un día después, el presidente del Gobierno extendía el estado de alarma a todo el país, confinando a 47 millones de ciudadanos a sus hogares. Las visitas a centros comerciales, bibliotecas o teatros se hundió desde entonces en un 94 % en España (dos puntos más que en Galicia). La afluencia de clientes a supermercados, farmacias o fruterías se redujo en un 76 %, un porcentaje similar al registrado en la comunidad gallega.

Más desplazamientos en casa

Google analiza los movimientos de los ciudadanos en seis categorías: ocio, compras, parques, transporte público, desplazamientos al trabajo y flujos en zonas residenciales. En todos los parámetros baja la circulación, salvo en la actividad en casa, que se incrementa en varios puntos. Galicia es donde más lo hace, junto a la Región de Murcia, al aumentar un 24 % por encima de la media registrada hasta el 14 de marzo. En el resto del país, el porcentaje se queda en el 22 %. Así, el confinamiento no solo ha provocado que millones de personas se queden en sus casas, sino que los movimientos en las zonas residenciales se han multiplicado un cuarto.

Los gallegos son también los que menos han cambiado sus hábitos profesionales. A pesar de que el teletrabajo es la fórmula más extendida entre las empresas para mantener la actividad laboral durante el estado de alarma, el volumen de movimientos a los centros de trabajo se redujeron en solo un 59 %, cinco puntos por debajo de la media nacional. Galicia lidera así la menor reducción de personas yendo a su lugar de trabajo. En el extremo opuesto, Andalucía, Aragón y Canarias, las tres redujeron su afluencia por encima del 65 %.

La brecha que diferencia a Galicia del resto de comunidades podría radicar en los sectores profesionales donde ejercen sus trabajadores. Más de 74.000 personas tienen empleos relacionados con la construcción —el 6,8 % del total, uno de los porcentajes más altos del país—, sector que mantenía su actividad hasta la prolongación de las restricciones aprobada a principios de esta semana. Es, a su vez, una de las comunidades con menor tasa de empleados en el sector servicios, un 70 % frente al 87,8 % y el 84,8 % que se registran en Canarias y Madrid, respectivamente. Precisamente en estas dos regiones se dieron drásticas reducciones en la movilidad de los profesionales a sus centros de trabajo, ya que la actividad hostelera quedó suspendida desde la aplicación del estado de alerta.

Previsión para el confinamiento

En los días previos al anuncio del estado de alarma, la afluencia a supermercados y tiendas de comestible experimentó un repunte por encima del 30 % para después desplomarse drásticamente. En Galicia rozó el 40 % y, en comunidades como Madrid, se disparó por encima de ese porcentaje. La evolución de estos movimientos a lo largo de los días muestra así la previsión de los ciudadanos para adquirir provisiones de cara al previsible decreto del estado de alerta.

Lo mismo sucedió en el Reino Unido o en Italia, especialmente en el primer caso, donde la demora en la aplicación de restricciones ha tenido un impacto menos contundente en la circulación. Las visitas al supermercado han caído, desde el mes de febrero, en un 46 %. En Italia, el primer país europeo en sufrir la propagación del virus, se redujeron en un 85 %.

Rastrea la ubicación de los móviles para observar los movimientos

El servicio puesto en marcha por Google para contribuir en la lucha de los sanitarios contra la propagación del nuevo coronavirus parte de los datos anonimizados de los usuarios que tienen activada la configuración de ubicaciones en sus teléfonos móviles. El cálculo empleado es el mismo que utiliza Google Maps para mostrar las horas de mayor frecuencia en lugares de la aplicación, como restaurantes, parques o cines.

Los datos son totalmente anónimos y, además, se ofrecen los seguimientos a nivel porcentual, sin incluir el número total de usuarios analizados. «Para proteger la privacidad de la gente, en ningún momento se ofrecerá información personalmente identificable, como ubicaciones, contactos o movimientos de un individuo», explica en la carta de presentación del proyecto Jen Fitzpatrick, vicepresidenta de Google Maps. Por el momento, el gigante tecnológico proporciona información para 131 países, desglosando a nivel regional en varios de ellos.

Fitzpatrick expone que este servicio podría servir de herramienta a los servicios sanitarios «para diseñar políticas de salud pública a partir de las tendencias observadas en los movimientos».

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