El mundo pone sus esperanzas en la segunda quincena de abril para comenzar a levantar las cuarentenas

Las prórrogas se suceden en los diferentes Estados afectados por el COVID-19 sin saber cuál será la definitiva


LA VOZ

Mientras muchos ciudadanos suman los días de aislamiento en sus calendarios, los gobiernos de cada país trabajan para ver cómo y cuándo levantan las medidas adaptadas para frenar la expansión del COVID-19. Las prórrogas de las cuarentenas se suceden una tras otra sin saber cuál será la definitiva.

En Europa, Italia, Alemania y Portugal anunciaron esta semana dichos aplazamientos para después de Semana Santa. Los ciudadanos deben «reducir los contactos con otras personas excepto con los miembros de su propio hogar hasta el mínimo absoluto en línea con las normas existentes, incluido durante las vacaciones de Pascua», acordaron la canciller alemana, Angela Merkel, y los gobernadores de los 16 estados federados, al fijar, como mínimo, el 19 de abril como nueva fecha. El mandatario luso va más allá al pedir un esfuerzo extra para que «este túnel no dure más de dos o tres meses, pero esa es una esperanza que yo no puedo infundir», dijo este miércoles el primer ministro, António Costa, tras ampliar la cuarentena hasta el próximo 15 de abril.

Lo cierto es que no son los únicos Estados que fijan sus esperanzas de poder comenzar a levantar de una forma progresiva y a plazos las restricciones de movilidad en la segunda quincena de abril. Argentina, Reino Unido, Colombia, Francia, Noruega o el propio Gobierno español tendrán que revisar si la evolución del coronavirus permite la paulatina recuperación de la normalidad en las calles o si, por la contra, se producirá una nueva moratoria.

Las medidas de confinamiento también varían en función del país en el que uno se encuentre. En Egipto tienen establecido un toque de queda parcial desde las 19.00 hasta las 6.00 horas y durante el fin de semana solo pueden trabajar los que pertenezcan a servicios esenciales. En el caso de Panamá, el país centroamericano más afectado por el COVID-19, solo las mujeres hacían cola en supermercados de la capital tras entrar en vigencia una nueva restricción a la movilidad basada en el género de la población y que regirá hasta el 17 de abril con la misión de frenar la mortalidad, que ya.

En el otro extremo se encuentra Estados Unidos, primer país en cuanto a número de contagios confirmados, con más de 213.000. El presidente, Donald Trump, ha insistido en que no ordenará un confinamiento en el país norteamericano a causa de la crisis sanitaria. «Hay algunos estados que son diferentes. Hay algunos estados que no tienen muchos problemas», ha indicado Trump durante la rueda de prensa del grupo de trabajo del coronavirus en la Casa Blanca, aludiendo a que «entiende» al gobernador de Florida, Ron DeSantis, el último en ordenar a sus ciudadanos permanecer en sus hogares. «Tienes que dar un poco de flexibilidad. Si tienes un estado en el Medio Oeste o si Alaska, por ejemplo, no tiene ningún problema, es muy difícil decir de cerrarlo. Tenemos que tener un poco de flexibilidad», ha aseverado.

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