La familia de la mujer de Carballo fallecida durante una cesárea pone el caso en manos de abogados

Varios allegados se reunieron este miércoles con parte del equipo médico y un directivo del centro hospitalario donde murió y les explicaron lo sucedido


carballo / la voz

La familia de la mujer de 37 años, embarazada, vecina de Carballo y fallecida el domingo en el Materno-Infantil, junto a su bebé, tras sufrir una cesárea de emergencia, ha puesto en manos de abogados y peritos médicos lo ocurrido para averiguar «si hubo algún tipo de responsabilidad» en su muerte.

Así lo aseguraron desde el entorno, donde permanecen a la espera de recibir un informe más completo que el entregado inicialmente, sobre las causas exactas de la muerte, toda vez que la mujer salía de cuentas a finales de este mes.

Varios allegados se reunieron este miércoles con parte del equipo médico y un directivo del centro hospitalario donde falleció y les explicaron lo sucedido. La familia apuntó que en este encuentro se les ratificó el óbito por coronavirus. El COVID-19 le habría causado una «tormenta inflamatoria» porque el virus adoptó presuntamente un comportamiento agresivo y, pese a los esfuerzos de los sanitarios, solo se pudo certificar el fallecimiento de la mujer después de que el bebé, una niña, naciese muerta.

Según la familia, «quedó absolutamente claro que no tenía ningún tipo de patología previa», según les trasladó el equipo médico con el que se reunieron y que había pasado un «embarazo rigurosamente normal, con alguna incidencia aislada, pero nada relevante». Y añadieron: «Desde el punto de vista profano, nuestra sorpresa fue enorme cuando se nos comenta que nuestra querida familiar falleció en un contexto con coronavirus positivo», recalcando además que ningún allegado, más o menos directo, incluidos los padres, de avanzada edad, ni antes del fallecimiento ni en la actualidad «han tenido síntomas» de haber sido contagiados por el COVID-19. También les sorprendió que, tras el ingreso, y con tan poco tiempo transcurrido, el virus mutase, adoptando «un comportamiento tan agresivo que provocó una tormenta inflamatoria».

Autopsia e incineración

Sobre la autopsia, desde el entorno familiar apuntaron: «Se nos informó que el COVID-19 fue confirmado por laboratorio y que, por protocolo, no se hizo la autopsia y se ordenó la inmediata incineración del cadáver, lo que desde luego nos extrañó mucho puesto que en Madrid los cadáveres están las morgues y otros en el palacio del hielo, y consideramos que fue demasiado prematuro», indicó la familia a través de un comunicado: «Se hizo por protocolo» toda vez que «una autopsia no hubiese ayudado». Según el equipo médico que se reunió con la familia, el personal sanitario hizo todo lo humanamente posible por salvar la vida de la mujer y de su bebé y que nunca habían visto un caso igual.

En todo caso, la familia decidió poner estos hechos en manos del bufete de abogados Castreje&Abogados, donde también quisieron hacer una valoración inicial de este caso. En concreto, Cipriano Castreje: «Agradecemos toda la información que verbalmente le fue facilitada a la familia. Todavía es prematuro para dar una opinión jurídica al respecto ya que estamos recabando información y estamos pendientes de que el Sergas nos entregue la historia clínica completa para ser analizada con los peritos, por lo que no podemos hacer ningún juicio de valor sin haber estudiado con profundidad el caso». Y añadió: «Lo importante ahora es que, de una vez por todas, se deje de especular sobre este caso tan complejo, en el que se entremezcla el COVID-19 con una coagulación intravascular diseminada (CID) sin que se conozca la causa subyacente de la coagulación».

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