ourense / la voz

Mientras el común de los mortales se devana los sesos para pisar la calle con cualquier pretexto, en el monasterio budista de Ventoselo el Quédate na casa no es otra cosa que la norma habitual y la práctica diaria. Aquí no hace falta mandar a la Policía ni a la Guardia Civil a controlar, más bien al contrario, los propios residentes en el centro extreman las condiciones impuestas por el Gobierno en la lucha contra la propagación del COVID-19 y se han suspendido todas las actividades abiertas al público, así como los tres retiros previstos para el mes de abril y comienzos de mayo.

En el año 2019 abría sus puertas el monasterio Chu Sup Tsang en el municipio ourensano de San Amaro y la comunidad budista está perfectamente integrada. Se organizan retiros todo el año y más de trescientas personas de todo el mundo -desde los países asiáticos a México, entre otros- participan en los encuentros.

«Pola nosa parte o certo é que a rutina interna non varía moito, ou nada, porque o de permanecer en retiro saíndo unicamente ao imprescindible xa é a nosa vida diaria. Evidentemente si suspendemos temporalmente as actividades abertas ao público que tiñamos nas fins de semana. E tamén o fixemos xa cos próximos tres retiros de ensinanzas previstos para a primavera», señala la ourensana Tenzing Ngeyung.

Un parón que servirá para centrarse en los nuevos proyectos: «Comezamos a dar algunhas ensinanzas on-line, e precisamente esta semana me estreei por videoconferencia cun grupo de 75 discípulos e discípulas de México, Colombia e España. Aproveitaremos esta circunstancia para crear estas charlas semanais e unirnos aos grupos de estudo e meditación de diferentes países, que ata o de agora non se facía».

 Reconoce la monja budista ourensana que están recibiendo instrucciones «sobre a nosa práctica para incrementar as recitacións e a dedicación de todas as nosas oracións diariamente polo beneficio de todas as persoas afectadas, e pola fin do sufrimento de todos os seres sentintes, humanos ou non, que é o que desexamos coa nosa práctica diaria no budismo». Cada día, a las siete de la tarde, se reúnen para la recitación silenciosa de los mantras.

Sí que constata Tenzing Ngeyung inquietud, o miedo, en las personas que están contactando con la comunidad budista y para todas recomienda paciencia, aprovechar la circunstancia en positivo, serenidad, reflexión «e responsabilidade cidadá -queda na casa-. E que todos nos convirtamos neste momento no que máis precisen os que están ao noso redor. Que infundamos serenidade e non medo, responsabilidade e calma e non bulos ou alarmismo, que esteamos pendentes de quen nos poda precisar na porta do lado, no piso de arriba, no outro lado do teléfono».

En el monasterio budista de San Amaro el ciclo vital sigue. A las cinco y media de la mañana se despertarán y orarán antes de desayunar y a las nueve de la noche se retirarán. La vida de retiro, estudio y meditación continuará siendo la máxima en una comunidad que, sin embargo, está vinculada a la realidad -Facebook les permite estar conectados y transmitir lo que hacen- y a la que las medidas de prevención han privado temporalmente de alguno de sus miembros. Entre otros, el lama Gueshe Tenzing Tamding, que se encuentra actualmente en Estados Unidos.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
3 votos
Comentarios

El monasterio donde «quedarse en casa» es la rutina diaria