Una comerciante: «Me da tristeza la calle Príncipe, estaba llena de gente y ahora vacía, da miedo»

Maribel regenta un locutorio, uno de los pocos negocios abiertos tras el cierre de una tienda de telefonía


vigo / la voz

La tienda de telefonía K-Tuin echó ayer el candado en la calle del Príncipe a pesar de que el decreto de confinamiento le autorizaba a seguir abierta por tratarse de un servicio básico. Se van hasta nuevo aviso pero seguirán atendiendo pedidos de su clientela a través de la web. Un cartel avisa a los ladrones de que han retirado del local todos los móviles y ordenadores. Con la marcha de K-Tuin solo quedan dos negocios abiertos en la calle más comercial de Vigo: un locutorio, la tienda de telefonía de Orange, una farmacia y dos bancos. Veinte días atrás había medio centenar de locales abiertos al público.

Al poco llega un furgón de una empresa de seguridad a recoger la recaudación y los vigilantes se sorprenden por el inminente cierre. La tienda ya había reducido su horario días atrás.

La regente del locutorio, Maribel, se sorprendía ayer por la marcha de K-Tuin, la tienda colindante con su negocio. Es una de las pocas que aguanta. Comprende que solo queden un puñado de negocios con la verja levantada. Mira hacia la acera. «No hay nadie por la calle, hay muy poca gente, me da tristeza Príncipe porque esto siempre estaba lleno de gente y ahora está vacío», explica la encargada. Añade que «me da miedo». Aclara que es un «miedo de la situación, porque no sabes lo que va a pasar. Solo sé que tengo miedo de todo».

Su local sigue recibiendo clientes porque, además de llamadas a gran distancia, también gestiona giros internacionales y cambio de moneda. «Aquí todavía hay trabajo de continuo», explica.

La encargada destaca que el perfil del cliente que viene a su local se corresponde con aquellos «señores que no saben hacer el pin y el puk del teléfono, son personas mayores y que viven solas que no saben manejar el teléfono».

A pocos metros sigue abierta una farmacia. Aunque en la calle hay varias ópticas, estas suelen tener la puerta entreabierta pero con escasos signos de actividad. Frente a la sede del Celta, hay otra tienda de telefonía. Se trata de Orange. Un vigilante de seguridad protegido con una mascarilla custodia la entrada. Los clientes entran de uno en uno. En la zona próxima al Marco sigue abierta la sucursal de un banco luso.

La calle de la moda de Vigo es ahora dominio de las tiendas de telefonía y de los bancos.

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