CLUN mantiene la actividad para sus más de tres mil socios «porque o campo non pode parar»

El presidente de la cooperativa destaca que la capacidad de producir alimentos es indispensable


vilalba / LA VOZ

Más de 3.000 socios, repartidos fundamentalmente por las provincias de A Coruña y Lugo, sin olvidar la presencia en el occidente asturiano, integran Cooperativas Lácteas Unidas (CLUN), que mantiene su actividad en el contexto de la epidemia de coronavirus y del estado de alarma con una base muy clara. «O campo non pode parar», manifiesta José Ángel Blanco Purriños, presidente de esta organización agraria cooperativa.

Para explicar cómo se continúa trabajando en estas semanas, afirma que los veterinarios, más de una decena, siguen acudiendo a las explotaciones de los ganaderos socios, aunque cumpliendo unas medidas de seguridad para intentar evitar contagios. Por otro lado, el buen tiempo de la semana pasada fue aprovechado por numerosos granjeros para ensilar, cuestión que también formó parte de las tareas de CLUN. La cooperativa tiene, en el municipio de Barreiros, las instalaciones de un centro de alimentación para ganado vacuno, que se pusieron en marcha cuando Os Irmandiños, una de las cooperativas que forman CLUN, actuaba de modo independiente. En la nave se trabajó, entre otras funciones, en el acopio de materia prima con el que se prepara concentrado para llevar a ganaderos socios.

Las distintas tiendas, abiertas ya cuando las cooperativas que hoy forman parte de CLUN (Feiraco, Melisanto y Os Irmandiños) funcionaban por su cuenta y situadas en distintas comarcas, continúan con la actividad, aunque adaptadas a las circunstancias.

En algunos casos, dice Blanco Purriños, se potencia la distribución con una furgoneta; en otros, en cambio, se hacen los pedidos por teléfono y quienes los encargan pasan luego a recogerlos para estar el menor tiempo posible en el establecimiento.

Que el campo mantenga la actividad hace pensar que el abastecimiento esté garantizado a corto y a medio plazo. El presidente del CLUN desvela además que la planta de Caldas de Reis, donde se elaboran derivados lácteos con la marca Clesa, funciona a un alto ritmo en estas semanas.

Blanco Purriños reconoce que la capacidad de producir alimentos es indispensable para un país, aunque también muestra un pequeño temor si la situación actual se prolonga y las explotaciones sufren alguna avería en su maquinaria que no pueda arreglarse fácilmente.

Héroes que hace unas pocas semanas suscitaban críticas 

Mientras se confía en el campo como eficaz despensa, José Ángel Blanco Purriños, sin negar una cierta satisfacción ante esa idea, recuerda que hace pocas semanas se oían comentarios sobre las explotaciones y su carga contaminante, fuese por el uso de purín o por el metano procedente de las vacas. Por ello se muestra un poco escéptico ante la posibilidad de que esta epidemia fuerce realmente un cambio sobre la visión del campo como un sector indispensable para la economía y para la sociedad. Cuando algunos, estos días, le comentan que quienes viven en el campo tienen más libertad de movimientos, él les recuerda el éxodo rural. «Podemos movernos, pero aquí non queda ninguén», dice el presidente de CLUN.

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