«Sen protección imos propagando o virus de domicilio en domicilio»

Dos contagios y trece casos sospechosos disparan las alarmas en la ayuda en el hogar

Una trabajadora del servicio de ayuda a domicilio muestra su equipo de protección, unos guantes y una bata de tela
Una trabajadora del servicio de ayuda a domicilio muestra su equipo de protección, unos guantes y una bata de tela

Ourense

Un usuario y una auxiliar contagiados. Cinco trabajadoras más en cuarentena preventiva por haber tenido contacto estrecho con personas infectadas y trece, en total, a la espera de los resultados de la prueba del coronavirus o pendientes de someterse a ella. Casi un 20 % de la plantilla está de baja médica, muchas de ellas con síntomas de padecer la enfermedad, según explica una de las portavoces del comité de empresa Mónica Márquez. Este es el panorama actual del servicio de ayuda a domicilio en el Concello de Ourense.

Ella está en casa porque padece patologías de riesgo. Estuvo trabajando con normalidad hasta el día 20 de marzo y ahora ya se encuentra mejor, pero el jueves pasado se hizo la prueba en el CHUO siguiendo el protocolo establecido para realizar los tests, sin que los pacientes se bajen del coche. Aún no ha recibido los resultados, pero teme estar contagiada y asegura que las condiciones en las que se presta el servicio no son las adecuadas para evitar la propagación. «Sen protección imos propagando o virus de domicilio en domicilio», resume Márquez.

Desde que arrancó la crisis sanitaria, el número de usuarios se ha reducido casi a la mitad. Más de 200 se han dado de baja en las últimas semanas por miedo al coronavirus o porque sus parientes pueden hacerse cargo de ellos al disponer de más tiempo como consecuencia de la paralización de la actividad económica. Sin embargo, unas 250 personas siguen recibiendo las visitas periódicas de las auxiliares del servicio municipal ayuda a domicilio, que llegan a sus casas con el mismo uniforme que antes de la alerta sanitaria.

Solo llevan una bata de tela y unos guantes. «Os propios usuarios danse conta e pregúntannos: ‘‘Pero como vés así?’’», relata Márquez, que recuerda que los beneficiarios del servicio son, en su mayor parte, población de riesgo por su edad y por múltiples patologías previas. Además, las auxiliares no pueden respetar una mínima distancia de seguridad con los usuarios cuando su trabajo consiste, por ejemplo, en asearlos. «Estamos traballando corpo a corpo con eles e non contamos máis que cunhas luvas. Eu teño unhas de nitrilo por unha alerxia pero a maior parte das compañeiras lévanas de vinilo. Son porosas, non serven», lamenta la presidenta del comité de empresa, que ya ha transmitido sus quejas al Concello de Ourense.

A la espera de suministros

El pasado viernes la Xunta de Galicia anunció que ya había repartido, en colaboración con la Fegamp, 40.400 elementos de protección frente al coronavirus entre los ayuntamientos de la provincia. Sus destinatarios fueron los trabajadores municipales relacionados con servicios considerados de carácter esencial. Sin embargo, las auxiliares de ayuda a domicilio del Concello de Ourense aún no han recibido nada. La concejala de Asuntos Sociales, Eugenia Díaz Abella, alude a un «problema generalizado» de suministro de estos equipos de protección. Mientras no se reciban, explica que hay alternativas, como el uso mascarillas de papel, pero la ayuda a domicilio debe seguir prestándose porque se trata de un «servicio esencial», recuerda.

La empresa alerta del peligro de convertir el servicio en un foco masivo como los geriátricos

Atendo se hizo cargo del servicio municipal de ayuda a domicilio el pasado diciembre de forma urgente y provisional mientras no se licitase de nuevo el contrato. Fran Montoto, representante de la compañía, explica que han intentado conseguir los equipos de protección para las trabajadoras. Sin embargo, dadas las circunstancias, solo las instituciones públicas pueden acceder a esos productos. Por ahora, la empresa toma otras medidas como suspender el servicio y poner en cuarentena a las auxiliares ante la mínima sospecha de contagio. Montoto reclama más agilidad a la Administración para dotar a las trabajadoras de los equipos de protección adecuados: «Pedimos que se nos apoye. No podemos minimizar este problema porque, después de las residencias de mayores, lo siguiente podría ser la ayuda a domicilio».

Es un escenario que también preocupa a Comisiones Obreras, que ha denunciado las condiciones en las que se presta el servicio ante la Inspección de Trabajo. Además, están estudiando llevar el caso también a los juzgados. Culpan al Concello. Lo mismo hace el PSOE. Los socialistas acusan al gobierno municipal de actuar de un modo «temerario». El BNG pide pruebas masivas a usuarios y trabajadores.

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