Respuesta de cine en la Torrente Ballester

Un trabajador de la residencia pidió en Facebook películas para proyectar a los usuarios durante el confinamiento y en unas horas se colapsaron los teléfonos. «Tendríamos para montar la filmoteca nacional», comenta la directora


«El asunto se nos fue de madre. Tendríamos material para montar la filmoteca nacional», comenta Irene Mosquera, directora de la residencia de mayores Torrente Ballester. Esta mujer se pasó toda la mañana de ayer contestando al teléfono y diciendo una y otra vez «gracias» y «lo siento». En unas pocas horas se montó un lío de película gracias a la dedicación de un profesional del centro y a la solidaridad de la gente. Debido a la situación actual los responsables de esta instalación de la Xunta tuvieron que cambiar el programa de actividades. Los nuevos horarios incluyen la proyección de dos películas, una por la mañana y otra por la tarde. Cuentan con deuvedé y un televisor de pantalla grande conectados en el salón de actos. Allí acuden los residentes cumpliendo escrupulosamente las medidas de seguridad, como sentarse a la obligada distancia unos de otros. «Las que más le gustan con las comedias, que vienen muy bien para esta época, y las de folklóricas españolas», apunta la directora. Tantas semanas de confinamiento y tantas sesiones de cine provocaron que en las estanterías donde guardan las películas se empezase a percibir que en poco tiempo se iban a quedar sin títulos nuevos. Un enfermero de la residencia, con toda la buena intención del mundo, se le ocurrió dar a conocer en un post de Facebook la situación de escasez fílmica y escribir: «Alguien podría prestarnos alguna colección de cine español de los 50/60/70. Ya sabéis: Marisol, Manolo Escobar, Conchita Velasco (tipo Cine de barrio, vamos). También les gustan las del Oeste clásicas», relató este buen hombre. Las redes sociales del programa Voces de A Coruña propagaron el mensaje y el lío que se montó no lo solucionan ni Los siete magníficos. «Esta mañana (por ayer) el Sergas nos remitió una caja con películas y ya están perfectamente desinfectadas», explica la directora. Claro, porque tuvieron que rechazar las donaciones de los solidarios coruñeses por temas de seguridad. «Cualquier cosa que entre en el centro hay que desinfectarla y no es tan sencillo. Esto es como un búnker y no nos podemos arriesgar a dejar pasar un material, en este caso deuvedés, que vienen de fuera sin saber la procedencia. Estamos muy agradecidos y espero que la gente lo entienda», explica la responsable de esta residencia donde atienden a 96 mayores, 32 con dependencia y 64 con autonomía. «Cuando esto pase hablaremos con los que nos llamaron para ver si sigue en pie el ofrecimiento», apunta sonriente. «Yo también les regalo unas cuantas», me dice el académico Javier Ozores. Una respuesta de cine.

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