«No se pueden imaginar los dolores que tienes en el cuerpo»

Montserrat Santiso, una coruñesa de 61 años dada de alta tras pasar por la neumonía del COVID-19 recuerda la soledad y el miedo que pasó durante la enfermedad


a coruña / La voz

Tras una semana ingresada en el hospital Modelo por coronavirus, la coruñesa Montserrat Santiso (61 años) ha recibido el alta, pero continúa aislada en casa.

-¿Cómo se encuentra?

-Relativamente bien. Tengo algo de tos y estoy cansada pero, según los médicos, es lo normal.

-¿Cuándo empezó todo?

-El domingo 15 de marzo.

-El primer día del confinamiento.

-Sí, el sábado salí a hacer la compra y estaba perfectamente. El domingo me empecé a encontrar mal, con tos y unas décimas. Mi suerte o mi desgracia fue que el lunes me caí en la calle. El sentimiento que tienes de soledad, tirada en el suelo, cuando nadie te puede ayudar, es horrible. Achaqué el dolor general del cuerpo a la caída, pero empecé a empeorar.

-¿Cómo eran los síntomas?

-El dolor y la tos se incrementaron, ya no podía respirar… Llamé al teléfono del coronavirus, me dijeron tres días y, al final, mi hija decidió llevarme al Modelo, donde se vio que tenía neumonía.

-¿Le hicieron la prueba?

-Sí, empezaron con el tratamiento esa misma noche y ya en una habitación yo sola aislada.

-¿Qué se le pasó por la cabeza?

-Mis hijos... Mis nietos… La soledad... Con la gente que aplaudía en la ventana sentía una emoción enorme; era desgarrador. Y la tristeza, porque no sabía si me iba a morir [solloza].

-¿Se apoyó en el personal?

-Sí, fueron muy atentos y cariñosos conmigo. Les quiero dar tantos besos que no se puede...

-Por ahora besos, mejor que no.

-No, no, vamos a ir con calma.

-¿Qué le diría a la gente que se salta el confinamiento?

-Que la gente se conciencie de que se tiene que quedar en casa. No vale ir a comprar el pan todos los días; se congela. Procurad no salir, por dios. No saben lo mal que se pasa. No se pueden imaginar los dolores que tienes en el cuerpo; dejas de comer, dejas de beber, dejas de todo, porque no puedes con tu cuerpo.

-Y encima, el aislamiento.

-El personal del hospital entra muy poco y procuran no tocarte, pero estaban súper pendientes. Y lo entiendo, porque los podemos contagiar. El resto del tiempo, me tomaba yo la temperatura.

-¿Cuál es su mensaje?

-Que de esto se sale. Que no todo el mundo se muere. Yo lo he pasado muy mal y ahora estoy en casa de mis hijos, gracias a dios.

-¿Cuándo sintió que mejoraba?

-Al cuarto día empecé a ver mejoría. Cuando me pude tomar un yogur entero, lloré.

-¿Llegó a perder gusto y olfato?

-El sabor sí lo perdí.

-¿Escuchaba la radio?

-Sí, mucho. Tengo la aplicación de RadioVoz en el móvil y ese humor vuestro... No podía reírme, pero os escuchaba. También hacía videollamadas con mis hijos.

-¿Cómo hacen ahora en casa?

-Tengo que estar aislada en una habitación quince días más. Estoy en una habitación con baño. Me dejan la comida en la puerta, todo con mascarilla y guantes.

-Y deseando que sea 14 de abril.

-Sí, y deseando abrazar a mis cuatro nietos y a mis hijos. Los quiero tanto a todos. Y a mis compañeras del pabellón de deportes de Riazor...

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