Las aulas virtuales de los colegios triplican sus usuarios y suman 3 millones de interacciones diarias

Expertos creen que la experiencia durante el confinamiento acabará por convencer al profesorado «máis reticente» a las herramientas telemáticas

Un alumno realiza tareas escolares desde casa conectado a una de las plataformas educativas de la Xunta
Un alumno realiza tareas escolares desde casa conectado a una de las plataformas educativas de la Xunta

Los centros educativos de Galicia se preparan ya para iniciar el que debería ser el tercer y último trimestre de un curso que resultará, a todas luces, atípico. El trabajo escolar se ha traslado a las casas con la ayuda de herramientas telemáticas, y eso se ha dejado notar, y mucho, en el uso de los recursos que la Xunta ya ofrecía a los centros antes del parón de la actividad docente presencial que comenzó el 16 de marzo.

En las cuatro semanas transcurridas desde entonces, las plataformas de la comunidad educativa gallega han multiplicado por tres y por cuatro su uso, según datos de la Amtega (la Axencia para a Modernización Tecnolóxica de la Xunta). Por ejemplo, el número medio de usuarios conectados a las aulas virtuales (cada centro tiene a disposición una web que incluye uno de estos espacios) pasó de los 18.000 diarios antes de la crisis a más de 58.000, lo que ha supuesto triplicar el número de usuarios diarios. En similar proporción crecieron las interacciones diarias, de un millón antes del cierre de aulas, a los tres millones contabilizados en la última semana antes de las vacaciones de Semana Santa.

También la cifra de docentes creadores de contenido que acceden diariamente a los portales de los centros educativos se multiplicó por tres tan solo en la primera semana de clases virtuales, hasta los 1.047 de media. «Estase a facer un uso intensivo das ferramentas que xa estaban a disposición dos centros. A xente está intentando poñerse moi ao día e tentando aproveitar os recursos cos que se conta» reconoce Tania Rodríguez, jefa del departamento de Educación Dixital en el CAFI (Centro Autonómico de Formación e Innovación, dependiente de la Consellería de Educación). Las aulas virtuales son el recurso que más peticiones acumula: «Todos os centros dispoñen dunha, pero mentres algúns xa a utilizaban moito, outros estana a poñer en marcha agora. É un recurso cómodo e seguro porque o ofrece a propia consellería, non hai dúbidas a nivel de cesión de datos».

Otra de las herramientas utilizadas con intensidad están siendo el espazoAbalar (un repositorio de contenidos educativos revisados y validados, clasificados por materias y niveles) y la aplicación abalarMóbil que comunica a padres y profesores. Según la Amtega, esta última ha pasado de tener unos 28.000 usuarios diarios a registrar la semana pasada una media de 80.000. El pico se alcanzó el viernes 3 de abril, día en que se pudieron consultar las notas de la segunda evaluación, con 217.000 personas conectadas. Una demanda tan inusual que provocó una incidencia técnica e inutilizó la app durante algunas horas.

Pero además, el pasado 30 de marzo se puso a disposición de la comunidad educativa una nueva plataforma que permite la realización de videoconferencias, que en su primera semana activa registró la celebración de 30.000 reuniones virtuales en las que participaron más de 100.000 docentes y alumnos.

Formación del profesorado

La utilización de estas y otras herramientas basadas en las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) es el pan de cada día para muchos docentes gallegos, pero para aquellos más tradicionales, la adaptación está siendo un tanto vertiginosa. Por eso desde el CAFI se han elaborado directrices, abierto cursos y puesto a disposición un buzón para consultas y asesoramiento (cafi.educaciondixital@edu.xunta.gal).

«Hai que transmitir a ese profesorado máis tradicional que moitas das competencias e habilidades que empregan na súa aula habitual poden trasladalas ao ensino non presencial. Unha gravación dando a lección cunha pizarra dixital é algo sinxelo, por exemplo», apuna Diana Pastoriza, jefa del departamento de Formaciòn, Innovaciòn e Internacionalización en el CAFI. En su opinión, la inmersión repentina a la que ha forzado lsuspensión de las clases podría ser el espaldarazo definitivo a su generalización: «Antes disto aínda había quen che dicía que estas cousas non lle interesaban. Creo que isto acabará de convencer aos máis reticentes».

Educación calcula que entre las distintas plataformas de contenidos educativos de la Xunta están sumando actualmente entre 75.000 y 80.000 usuarios diarios. 

Seguridad a las familias y contacto entre los alumnos

Pastoriza destaca que dar continuidad a la actividad escolar desde la distancia es importantísimo no solo desde el punto de vista didáctico sino para dar «seguridad» a las familias en tiempos inciertos y también al alumnado: «É importante polo que supón de manter o contacto. Os rapaces tamén están illados, só ver ao profesor e aos compañeiros xa é moito. Esa perspectiva máis humana tamén é parte da educación», apunta la experta, que recomienda al profesorado promover un «perfil de esperanza e motivación cara a aprendizaxe».

Otras recomendaciones a la hora de afrontar la enseñanza en línea son realizar un diseño coherente de las tareas, no sobrecargar y limitar el número de aplicaciones distintas que se pide utilizar al alumnado.

El experimento de enseñanza virtual con 280 millones de estudiantes

Sara Carreira
Elaine, de once años, estudia en su casa de Pekín a través de aulas virtuales
Elaine, de once años, estudia en su casa de Pekín a través de aulas virtuales Efe

El coronavirus ha recluido a los alumnos chinos durante meses, que aprenden con vídeos enviados por sus profesores. ¿Volverán las clases a ser lo mismo?

La crisis del coronavirus cambiará muchas cosas en China y en el mundo. En China, por ejemplo, es probable que se mejoren la limpieza y el orden de los espacios públicos, lejos hasta ahora de los estándares occidentales; pero habrá muchas más lecciones. Una será cómo enseñar a los estudiantes a distancia. Ahora mismo hay unos 280 millones de estudiantes encerrados en sus casas durante varios meses: es el mayor experimento de Flipped Classroom (aula invertida) que un investigador jamás soñó hacer. 

Las autoridades chinas han decidido que los niños se queden en sus casas (se habla de volver en mayo al colegio) pero no que dejen de estudiar. Para eso, los alumnos reciben vídeos de sus profesores con las explicaciones (la esencia de Flipped Classroom o Aula Invertida o al revés) y hacen sus deberes. Todo virtual. La ventaja de la que parte China es que en sus núcleos urbanos el desarrollo de la Red es gigantesco: ya no se paga con dinero en efectivo en casi ningún sitio, ni siquiera con tarjeta, todo es a través del móvil; en los hoteles y aeropuertos se utiliza el reconocimiento facial; y la compra apenas se hace de forma presencial. Es decir, el sistema de redes es lo suficientemente potente ya para sostener tanto flujo de información simultánea.

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