Todos empuñan la aguja para paliar la escasez de mascarillas

Manteros, presos, exguerrilleros... los colectivos más diversos ponen su grano de arena en la lucha contra el coronavirus

Manteros cosiendo en su taller del Raval, en Barcelona
Manteros cosiendo en su taller del Raval, en Barcelona

redacción / la voz

El mensaje es claro: los equipos de protección son esenciales. Y ante eso, todo tipo de colectivos han optado por ponerse a trabajar para paliar esa escasez. Desde Colombia llega uno de los casos más esperanzadores, porque demuestra las vueltas, para bien, que da la vida. Manos que antes empuñaron las armas, empuñan ahora agujas para salvar vidas. Y es que guerrilleros desmovilizados de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) trabajan ahora en industrias textiles que se han transformado para fabricar material de protección con el que combatir el coronavirus.

Un ejemplo de ello es el proyecto Confecciones Cruz & Bernal, que comenzó a funcionar el 10 de enero de 2020 y que fabricaba uniformes antifluidos, pero que ahora produce 300 mascarillas diarias. También excombatientes del Espacio Territorial de Capacitación y Reincorporación Antonio Nariño han pedido recursos como caucho, tela e hilo para poder producir máscaras para sus vecinos.

Exguerrilleros de las FARC fabrican mascarillas
Exguerrilleros de las FARC fabrican mascarillas

Manteros barceloneses

En el barrio barcelonés del Raval, los manteros del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes han transformado su local en un taller donde elaboran batas y mascarillas para los centros sanitarios catalanes. Armados con ocho máquinas de coser y telas propias, y tratando de mantener las distancias de seguridad entre ellos, intentan poner su granito de arena para afrontar una crisis sanitaria que también a ellos les está golpeando duro. El confinamiento les ha obligado a dejar de vender y muchos están teniendo problemas para pagar alquileres e incluso alimentos y otros productos básicos.

Pero como las situaciones difíciles no son excusa para no arrimar el hombro, en al menos cinco cárceles españolas presos que estaban empleados en talleres textiles u ocupacionales han comenzado también a coser mascarillas, siguiendo el modelo de las quirúrgicas, que serán reutilizables tras lavado a alta temperatura. La Entidad Estatal de Trabajo Penitenciario les ha enviado ya más de 500 metros de tela.

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