Alemania y Holanda también han sufrido fraudes en sus encargos urgentes a China

España no es el único país que tiene problemas con la compra de material sanitario. El 80% de los test rápidos que la República Checa ha comprado a China son defectuosos


La Voz

España no es el único país europeo que está teniendo serios problemas en la compra urgente de material sanitario a China para afrontar la pandemia del coronavirus. Tras tener que devolver el Gobierno español más de 600.000 test rápidos de COVID-19 al detectar que eran defectuosos y no tenían el 30 % de fiabilidad, ahora sabemos que Alemania y Holanda, entre otros, también han sufrido la llegada de material defectuoso o la pérdida de cargamentos procedentes del gigante asiático. Curiosamente ambos países se oponen frontalmente a que la Unión Europea ponga en marcha un plan Marshall para ayudar a las naciones de la Eurozona más afectadas por el coronavirus.

Alemania ha perdido «misteriosamente» un cargamento con más de seis millones de mascarillas en un aeropuerto de Kenia. Al pedido se le perdió la pista cuando llegó al país africano y desde entonces no se tiene rastro de qué ha podido pasar con esa importante remesa de mascarillas, según ha informado el semanario Der Spiegel. El citado encargo, gestionado por el ejército alemán, debería haber llegado el pasado 20 de marzo y las autoridades teutonas llevan días pidiendo explicaciones al fabricante, al que exige que «detalle el incidente y las circunstancias en las que se produjo», señala la revista alemana.

Otro ejemplo de fraude en la compra de material sanitario es el que ha sufrido Holanda. El pasado 21 de marzo recibió un pedido de 600.000 mascarillas procedentes de China. Tras repartir las primeras unidades al personal sanitario, se comprobó que no cumplían con los estándares de calidad requeridos y se interrumpió inmediatamente la distribución. El gobierno neerlandés decidió devolver el pedido tras detectar los propios hospitales que esas mascarillas no reunían los requisitos necesarios. Un portavoz sanitario lo explicó al diario holandés NOS: «Cuando nos las entregaron, las rechacé inmediatamente. Si las mascarillas no se fijan correctamente, las partículas del virus pueden pasar perfectamente. No las hemos usado. No son seguras». 

Test defectuosos en más países

El Gobierno español ha recibido duras críticas del PP y de Vox por tener que devolver los 600.000 test rápidos de COVID-19. Pero no ha sido el único país que ha sufrido algo así. El 80% de los test rápidos que la República Checa ha comprado a China son defectuosos. Algo similar le ha ocurrido a Turquía y a Ucrania.

La fuerte demanda global de productos sanitarios y adaptar la producción a tantos pedidos masivos pueden ser la causa de estos fallos entre los proveedores chinos y sus clientes. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, ya advirtió que el mercado «está desbordado, completamente loco». Ayer, la portavoz del Gobierno y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, insistió en que «el mercado de productos sanitarios está prácticamente agotado» ya que «todos los países al mismo tiempo estamos intentado hacer acopio del mismo material».

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