Pasatiempos para el encierro: Elemental

Los rompecabezas han encontrado su hábitat en las páginas de La Voz de Galicia durante
el confinamiento


Es la era digital. El streaming lo devora todo. ¿Todo? ¡No! Las irreductibles páginas de pasatiempos del periódico resisten todavía y siempre. Y el suplemento +Elemental, que se distribuye los sábados y domingos con La Voz, es el mejor ejemplo.

Los ejercicios lúdicos mentales en gallego en las páginas diarias corren a cargo de Darío Xohán Cabana (encrucillado), Carlos Luis Medrano (xeróglifo, autodefinido y sopa de letras) y Jorge González (palindromanzas). No abominan del entretenimiento digital, pero recomiendan variar durante el confinamiento. Y más cuando una de las pocas actividades permitidas es ir al quiosco a por el diario.

«Un encrucillado pode divertir máis que unha película, é un exercicio mental e perfecciona o dominio da lingua», defiende Cabana, que recomienda también la lectura de poesía y de libros olvidados en las estanterías. Para crear su encrucillado posee 38 plantillas, las reúne en una mesa y comienza a «dar voltas á cabeza para cadralas». Lleva más de 12.000 en más de tres décadas. «Mercábaos de neno e resolvíaos coidando as vacas. Crealos é un vicio. Hai creatividade. Ás veces boto media hora para meter certa palabra», concluye.

Medrano ideó 13.000 xeróglifos desde 1998. Añade: «Non necesitas electricidade nin wifi. Só un lapis e o xornal». «É o entretemento máis enriquecedor. Favorece a saúde mental dos maiores», analiza. «Paso un día en branco e, de súpeto, véñenme tres ideas. Teñen gramática propia. O que non podes facer é tentar resolvelo é frustrarte: ou sae ou non», analiza.

Jorge González se fija en que «a veces los pasatiempos en los bares aparecen hechos». «No hay que temer a las palindromanzas: no son tan difíciles como se cree». «Mi pista es un sinónimo. Y como se leen al revés, ya tienes el inicio», apunta. «Yo las veo en todos los sitios: por la calle, en la tele... o echo mano del diccionario», relata.

Agustín Fonseca, Clavileño, socio director de Imaginarte Juegos, echa de menos «la época en que los pasatiempos se hacían totalmente a mano». Llegó a diseñar una sopa de letras gigante, con todas las poblaciones españolas mayores de 10.000 habitantes (superaba los 500 topónimos) y con las letras sobrantes, de izquierda a derecha y de arriba abajo, se podía leer el comienzo del Quijote. También creó el crucigrama más pequeño del mundo, con una sola casilla y dos definiciones. «No solo se trata de diseñarlos sino de retar al lector y que sean suficientemente entretenidos como para que no lo abandonen», reflexiona.

Pinto & Chinto afrontan «con ilusión» el clásico entretenimiento de hallar las diferencias entre dos imágenes. «Nunca lo habíamos hecho y nos entretiene a nosotros y a los lectores. Y es un ejercicio mental. El dibujo y el humor son protagonistas. Uno de nuestros mayores referentes es el ya fallecido Laplace», afirman en referencia a uno de los grandes nombres que contribuye a los pasatiempos en La Voz.

Manuela Mariño destaca, como diseñadora del +Elemental, que invita a estrujar la mente desde la primera página. «É moi doado escorregar o boli sobre o papel prensa, de aquí o éxito desta revista pensada para presentar os pasatempos a un bo tamaño en páxinas cheas de cores. As solucións van no mesmo exemplar. Para os máis pequenos reservamos un espazo propio, porque o Elemental está ideado para toda a familia», describe. Crea pasatiempos con imágenes y acertijos con fotos de Galicia o fotogramas de películas. «Propúxenme sacar unha de cada un dos 313 concellos de Galicia. Hai concellos que son unha marabilla paisaxística pero non teñen a imaxe icónica que a todos nos sería doado recoñecer», reconoce.

Planeta Mincha, un universo propio para los niños

Manel Cráneo y su equipo idean Planeta Mincha, un universo propio, con tipografía y código numérico. «Os nenos é o público máis esixente que hai. Quería que resultase atractivo ós maiores», dice. «Moitas das persoaxes que saen neste extravagante universo cheo de cor están sacados dos meus libros e cómics», describe, mientras destaca la labor de producción de cada juego.

Ángel Ordóñez cree que «al ser humano le atrae de forma innata el juego entendido como reto personal». Recuerda que la neurología avala los pasatiempos frente al ocio pasivo. «El momento de idear el juego es el que más nos exige, pero también el que más nos divierte. Expresar ese juego de forma comprensible, adecuarlo a una dificultad concreta y presentarlo de una manera visualmente atractiva son pasos posteriores en los que interviene más el oficio», describe.

Para Ignacio Alcaraz los pasatiempos de toda la vida son un divertimento bien sencillo y barato. «Tiro de imaginación, experiencia, diccionarios y san Google para que las definiciones de mis crucigramas sean lo más originales posible», explica. «Sigo alegrándome y riéndome cada vez que encuentro una palabra o definición nuevas idóneas», confiesa.

Miguel Barral elabora artesanalmente pasatiempos vinculados con la ciencia, «un nuevo reto», como los describe. «Mis herramientas son libreta, lápiz, un pocillo de café con papelitos con los números del 1 al 16; un dado; y un montón de cartones de un viejo bingo que andaba por casa de mis padres», relata. Entre las personas desafiadas se encuentra su hija, «encantada de probarlos antes de decidir si se publican». «En lo que llevamos de confinamiento también le he desafiado que invente algunos para míi. De hecho, algunos de los juegos de cerillas del Elemental son obra suya», confiesa.

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