José Blanco: «Ao chegar, había un barco en corentena e empezamos a tremer»

El marinero relata que la mayor preocupación de los tripulantes era no infectar a la familia


ribeira / la voz

El coronavirus fue como un golpe de mar que pegó duro contra el costado del sector pesquero. La pandemia y el decreto de confinamiento cogió con el pie cambiado a la mayoría de la flota, especialmente al sector del cerco que había subido al País Vasco para iniciar la costera del verdel. Una de esas naves fue el Portosín Dos. Su patrón, José Blanco, reconoce que al principio no le dieron importancia, pero cuando empezaron a llegar las noticias del número de muertos «a xente empezouse a acojonar». Los ánimos cambiaron y todos pensaban ya en regresar a casa cuanto antes.

Fomos bordeando a costa e pescando ata Ondárroa a semana pasada. Só puidemos traballar seis días ata que viñemos»

 Este marinero comenta que salieron hacia el golfo de Vizcaya el día 12. «Fomos bordeando a costa e pescando ata Ondárroa a semana pasada. Só puidemos traballar seis días ata que viñemos».

Cuando atracaron en el puerto base «ao chegar, había un barco en corentena e empezamos a tremer. Dera positivo o armador. Un par de días despois, outro máis. Entón reunímonos para ver o que faciamos. A xente decidiu volver para Portosín. Alugamos un autobús e viñemos para a casa sen pensalo».

El Portosín Dos solo faenó seis días al verdel. No fueron capaces de agotar el cupo. El patrón reconoce que tienen tiempo por delante, pero «o primeiro é a saúde». El barco quedó en Ondárroa y Blanco tenía previsto ir este fin de semana a realizar labores de mantenimiento a bordo, pero surgió un nuevo contratiempo: «Dixéronnos que un barco que está ao lado do noso puxérono en corentena, así que imos esperar».

Solo trabajar

La tripulación es de 12 personas y nada más conocer la situación de la pandemia, «a xente quedou a bordo. Só saltaba a terra a persoa que ía vender o peixe. Ademais, os víveres levabámolos de Galicia. Dende o pan ata auga, non precisábamos nada. O que faciamos era basicamente traballar e descansar».

Estabamos moi preocupados, quizais non tanto polo que nos podía pasar a nós, senón que trouxeramos algo para os nosos domicilios»

Los medios de comunicación y las redes sociales eran su ventana al exterior, pero lo que más preocupaba a la tripulación era «a situación na casa. Estabamos moi preocupados, quizais non tanto polo que nos podía pasar a nós, senón que trouxeramos algo para os nosos domicilios».

La convivencia a bordo era como siempre, aunque «andabamos coa mosca detrás da orella e mirando o teléfono seguido para estar en contacto coas familias», subraya. Las medidas de seguridad son fundamentales para evitar el contagio. José Blanco comenta que a bordo intentaban cumplirlas como mejor podían, «traballábamos con luvas e mascaras, pero a distancia é imposible cumprila nun barco de 20 metros».

La tripulación está a la espera de que amaine el temporal para regresar a su medio de vida.

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