Os Tristes aplican el virus del humor en Internet para «contaxiar alegría»

El dúo compuesto por los actores Federico Pérez y Marcos Pereiro anima la cuarentena con parodias


redacción / la voz

Después de varios años poniendo música y humor en fiestas y sesiones vermú, el grupo Os Tristes se ha propuesto aplicar la medicina de la ironía y la alegría a la crisis del coronavirus. Os Tristes es un dúo compuesto por Federico Pérez (actor de series como Mareas vivas y Padre Casares y seis veces nominado a los Mestre Mateo) y Marcos Pereiro (que encarnó a Nucha, en el dúo Mucha e Nucha). «Creamos hai uns anos este proxecto que mestura humor e música, parodiando a eses dúos musicais de voz e teclado que amenizan as festas», explica Federico Pérez.

Con frecuencia echan mano del karaoke para cantar. «Non é que cantemos moi alá, pero na sesión vermú e nas festas nocturnas non te axustas a un guión, é un divertimento para nós e para a xente», señala el actor.

El encierro forzoso que detuvo el país para combatir la propagación del coronavirus no hizo que las cabezas de estos actores y cómicos pararan de crear. Y en estos días se les ocurrió aprovechar ese formato de Os Tristes y sus personajes de José María y Monchito para poner un poco de luz entre las sombras de la actualidad. «Nós sempre cantamos temas coas letras orixinais de cada un, pero esta vez decidimos darlle unha volta a cancións coñecidas e facer unhas letras nosas», cuenta Federico Pérez. La tecnología les permite salvar las distancias, de modo que cada uno graba su parte en su casa y Marcos Pereiro, «que é un manitas da tecnoloxía», se encarga de montar el vídeo. «Esta é unha idea que nace da crise e de algo triste, pero que pretende contaxiar esa alegría. O noso virus é simpático», subraya.

En estos días han publicado dos videoclips basados en canciones muy populares que ellos mismos han adaptado con mucho humor: Aquí non hai vran, con la música de Here Comes The Sun, de los Beatles; y Vivir así é morrer de ardor, sobre el original de Camilo Sexto. «Son cancións propias compartidas con Lennon e McCartney a primeira e a segunda con Camilo Sexto. Espero que a SGAE non nos veña enriba», afirma.

«De momento temos esas dúas cancións e estamos en proceso de facer máis tocando todos os paus, desde o máis moderno ás novas baladas. Mentres vaian saíndo ideas e teñamos apetencia por contalas e cantalas, aí estaremos», avanzan.

Estas canciones paródicas ayudan a combatir este virus «peor que as velutinas» y a paliar el confinamiento como muchos ciudadanos que salen al balcón de sus casas: cantando. «Supoño que será unha válvula de escape, a forma de soltar a tensión, porque se te paras moito a pensar e ves moitos informativos igual toleas. No que se refire a cantar, están os que cantan ben e levan facéndoo toda a vida e despois estamos os que o tomamos como un divertimento para pasar o rato o mellor posible», afirma Federico Pérez. «Non somos virtuosos, pero pasámolo ben e botamos unhas risas».

Para él, de todas las situaciones se puede sacar algo y este encierro forzoso puede ser un buen momento para la creatividad. «Hai quen di que a creatividade e as novas ideas saen de momentos de crise e conflito, como unha reacción ao que estás vivindo. Todo este tempo da para que a cabeza traballe e saian cousas novas».

Con la agenda de actuaciones de fin de semana, monólogos y teatro que tenían prevista para los próximos meses ahora en el aire, el dúo asegura que tiene la contratación abierta «para seguir deleitando ao noso público fiel unha vez que pase toda esta situación».

El confinamiento tiene sus momentos

M. G. Reigosa

Touriñán, Moncho Fernández, María do Ceo y Javier Olleros buscan el lado positivo de la obligada reclusión

Moncho Fernández no estuvo en Sevilla, en el partido que debería haber librado este fin de semana el Obradoiro frente al Betis. Javier Olleros no puede atender a su clientela en el restaurante Culler de Pau en O Grove, como venía haciendo a lo largo de los últimos diez años. Xosé Antonio Touriñán ha tenido que echar el freno y posponer su presencia en los escenarios. Lo mismo que la fadista María do Ceo.

Al igual que la inmensa mayoría de ciudadanos, se adaptan al aislamiento reprogramándose, constatando que la manera de medir el tiempo puede ser relativa, descubriendo que el confinamiento tiene sus momentos. Los cuatro explican como ha transcurrido la primera semana de inmersión domiciliaria.

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