«Los carteles y aplausos desde las ventanas dan fuerza para seguir»

Los técnicos de ambulancia de Ourense detectan un cambio de actitud en la gente tras la llegada del virus a la provincia


ourense / la voz

Son varios de los rostros, por momentos, invisibles durante la lucha contra el coronavirus. Pero son indispensables para que la cadena del protocolo de aislamiento funcione. Por la mañana, en uno de los accesos laterales del CHUO, se daban un respiro José Manuel, Domingo, María y Quique. Son cuatro de los técnicos de ambulancia que recorren la provincia de Ourense estos días.

Domingo vive en Lobios, a un paso de la frontera con Portugal. Allí, en cierta forma, las rutinas apenas han cambiado. «Muchos de los vecinos siguen trabajando en el campo, porque tienen las fincas en la parte de atrás de sus casas», explica. Lejos de la ciudad, en el rural, hay quien encuentra una ventaja en ese aislamiento ya habitual para ellos.

A María, de Ourense, con dos hijos y uno en plena efervescencia de adolescente, le toca poner coto en casa. «El más pequeño tiene 16, mucho carácter y me pide que le deje salir aunque sea una hora con sus amigos, pero ya sabe lo que hay. Y la de 20, pues pasa de todo», dice sonriendo.

En general, el panorama que se han encontrado al recorrer el territorio ourensano es de contrastes. En los núcleos y parroquias sigue habiendo quien lleva su dinámica de siempre, quizá porque apenas se cruza con nadie o la vida en casa ya es una de las pautas diarias. «Pero tamén é certo que cando metes a algún paciente na ambulancia, atópaste con situacións peculiares porque nós estamos en contacto co que está pasando e hai xente que non está acostumada a isto, e hai que entendelo», indica José Manuel, vecino de Cortegada.

Las ambulancias que viajan a domicilios de posibles afectados por el virus ya están acondicionadas. Tras el transporte del supuesto enfermo se limpian a conciencia. Óscar Vázquez, de 43 años y con 24 de experiencia al volante como técnico, estuvo la semana pasada recogiendo a pacientes de Ourense y O Carballiño. «Hay unas pautas. Cada vez que transportas te pones el traje, lo sacas y tenemos unos productos específicos para limpiar la parte trasera del coche», dice.

Las vivencias en la cabina

Vázquez trabaja en el transporte programado. Durante los últimos días han recibido multitud de llamadas por situaciones vinculadas al Covid-19. De personas que, por desconocimiento, fueron al centro de salud y deben ir al hospital y también por casos confirmados que se marchan a casa en régimen de aislamiento.

Hasta ahora, la mayoría de casos que le coincidieron es de afectados de menos de 50 años. «Cuando nos avisan, vamos al centro de trabajo, cogemos la ambulancia específica y el material de protección. Todas las precauciones son pocas. No debes tener despistes, porque va en tu salud y todos tenemos familia», avisa.

Al mismo tiempo, se han encontrado situaciones cómicas. Hay quien, en broma, les llama «espermatozoides andantes» y «astronautas». «Y todo es por el traje», dice Vázquez riendo. Cuenta Domingo que, cuando el impacto del virus aún era incipiente, «algún usuario aún quería venir de copiloto en la cabina». Pero las cosas parecen haber cambiado. «Al principio, la gente se lo tomaba como que no iba con ellos. O que era algo lejano. No le daban la importancia que realmente tiene. Y ahora llevamos ya varios días que se ve a las personas más concienciadas. Saben que es un problema y se nota el cambio de actitud de la gente para mejor, porque tienen miedo», ilustra Óscar.

Hoy, tras un día de descanso, vuelve al ruedo. Y regresa con la gasolina emocional de ver a sus vecinos animándoles desde las ventanas al final de la tarde. «Nos llega cantidad de muestras de cariño de la gente. Eso nos da ánimo. Tanto los carteles en balcones como cuando salen a aplaudir. Y aunque no lo parezca, nos da fuerza para seguir», explica.

Los conductores y técnicos piden más material por el incremento de los servicios diarios

El número de viajes que están realizando las ambulancias se ha elevado considerablemente en los últimos días. Y tanto los conductores como los técnicos que van en la parte trasera de las ambulancias reclaman un esfuerzo para dotarles de material ante el mayor número de servicios que se está ejecutando. «Para desinfectar el vehículo no tenemos problema, pero son más equipos de protección individual lo que echamos de menos. No es algo de Ourense únicamente, sino que está pasando en toda Galicia», dice uno de los trabajadores.

El traje es desechable y se introduce en una bolsa que, a su vez, se mete en otra antes que acabe en el contenedor habilitado específicamente para este aspecto, con la posterior incineración de los residuos. Cada contacto con un paciente implica cambiar el traje, y en las ambulancias afirman estar optimizando al máximo los recursos de los que disponen. «Pero necesitamos más buzos y mascarillas para tratar este tipo de casos. Sabemos que las empresas están desbordadas o que no pueden conseguirlo ya, pero es urgente que el Gobierno central o la Xunta nos echen una mano con esto para que podamos seguir adelante, porque estamos haciendo refuerzos también con los turnos», pide uno de los conductores.

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