Verbena cada noche en Acea de Olga

Un joven anima a todo un vecindario con un repertorio para evadirse del encierro a partir de las ocho de la tarde

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Verbena cada noche en Acea de Olga Un joven anima a todo un vecindario con un repertorio para evadirse del encierro a partir de las ocho de la tarde

LUGO / LA VOZ

La vida que se mantiene agazapada desde que se decretó el estado de alarma se deja ver en las ventanas a las ocho de la tarde. Es el único momento en el que las rutinas confluyen en un aplauso dedicado a los sanitarios. En Acea de Olga, hubo quien supo ver en ese gesto una oportunidad. Juani (Juan Ignacio Marín) lanzó la Rianxeira por dos altavoces gigantes nada más terminar de aplaudir. Quería saber qué ocurriría. Un coro de voces la cantó desde más allá de donde le alcanzaba la vista. Después de una semana, sus sesiones musicales son un éxito, mantienen atrapado a medio vecindario «después de los aplausos» y ayudan a todos y a él mismo a olvidarse un rato del encierro.

«Se me pasa el tiempo que ni me entero, me pongo y me vengo arriba yo solo», dice Juani sobre su particular compromiso diario antes incluso de que el reloj marque las ocho, cuando empieza a buscar temas que puedan gustarle a la gente congregada en la fachada. Asegura que en su casa «son ruidosos de costumbre» y aprovechó para hacer una prueba con el equipo de sonido que su padre utiliza en bodas y otras celebraciones.

La Rianxeira

«Estaba viendo vídeos en Instagram de gente haciendo cosas y al segundo o tercer día confinado en casa cogí un altavoz, puse la Rianxeira y vi que tres o cuatro me seguían, bailaban... ¡mira tú! Al día siguiente puse otra vez la Rianxeira, me vine arriba, puse otras dos o tres y vi que la gente me seguía», relata este joven de 26 años, que enseguida le dijo a su padre: «Hay que poner unos altavoces como dios manda y poner música un ratito más largo».

Desde hace tres años, es el encargado de lo que se escucha y se baila en el pub Onda del centro de Lugo, así que sabe ofrecer a su audiencia, en este caso el vecindario, lo que quiere: «Es música estilo boda, como dirían mis jefes, lo que pongo aquí no lo pongo en el Onda... Hay que buscar clásicos, más para cantar».

En ese repertorio, que no se llevaría al pub, pero con el que triunfa, «después de los aplausos» suena Follow the leader, la Mayonesa o Levantando las manos. Y aunque le han llegado peticiones por redes sociales para que incluya a la rapera Nicki Minaj, se mantiene fiel a un público formado por gente mayor y familias con niños.

Hasta ahora, han sido muchos los vecinos que se han unido a estas sesiones. Apagan las luces de sus casas y encienden linternas con las que siguen el ritmo de la música. Un vídeo grabado desde un edificio cercano captó ese momento y pasó a engrosar la lista de reenvío de Whatsapp.

Por ahora su madre solo ha recibido una queja de los vecinos, pero Juani cree que es una hora prudente. «No creo que la Policía esté para venir a decirnos algo», señala.

Aunque no le gusta Resistiré, del Dúo Dinámico, reconoce que es el «tema del momento». Armado con un micrófono, ya ha informado al edificio de que si hay un himno de esta crisis debería ser el Vals del obrero, de Ska-p, ese grito contra el sistema que afirma «¡Somos la revolución!» y que hace una llamada a filas para aguantar: «¡Resistencia!».

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