La primera médica muerta por COVID-19 en España estaba obsesionada con no infectar a nadie

Isabel Muñoz, de 59 años y sin patologías previas, estaba esperando a que le hicieran la prueba


Redacción

Isabel Muñoz, convertida en la primera médica de España fallecida por coronavirus, tenía la «obsesión» de no contagiar la enfermedad, de ahí que se autoaislara en su casa de Salamanca sin querer tener contacto físico con nadie, mientras trataba de recuperarse desde el pasado 15 de marzo.

Su hermano Jesús lo sabe bien, ya que durante este tiempo ha mantenido contacto constante con ella desde la localidad abulense de Villaflor, hasta donde se trasladó el marido de la fallecida desde la capital salmantina, a instancias de su mujer, para evitar contagios.

«Era una profesional como la copa de un pino», ha asegurado este miércoles a Efe su hermano, mientras se dirigía a Salamanca con su cuñado para asistir a la incineración de Isabel Muñoz, antes de que sus cenizas retornen a Villaflor, un pequeño municipio de poco más de cien habitantes.

Su hermano destaca el amor que sentía la médica abulense por su pueblo, de ahí que la familia quiera cumplir con el deseo de que sus restos descansen junto a los de sus padres en el camposanto de esta localidad que se encuentra «impactada» por la noticia, según Jesús. Sin patologías previas, Isabel decidió autoaislarse al sufrir los primeros síntomas en su casa de Salamanca, desde donde se desplazaba a diario, hace cinco años, al centro de salud de La Fuente de San Esteban.

La Policía halló el cadáver de Isabel el martes, después de que su hermano y su marido alertasen de que no habían conseguido hablar con ella esa mañana. El último contacto fue en la noche del lunes, cuando Jesús la encontró «algo cansada pero muy animada» porque le había bajado la fiebre y pensaba que podía curarse esperando una prueba que no llegó.

«La única obsesión que tenía era no contagiar a nadie», de ahí que no dejara a su marido que la visitara. Jesús Muñoz lamenta que el test de coronavirus se le haya realizado tras fallecer, ya que «no le habían hecho la prueba», de ahí su ruego de que a los sanitarios se les realicen las pruebas de COVID-19.

Además de su profesionalidad, Jesús destaca de su hermana lo querida y valorada que era por sus pacientes a lo largo de una trayectoria que le ha llevado por municipios salmantinos como Cantalapiedra o Topas, antes de recalar en La Fuente de San Esteban. Isabel Muñoz ha muerto a los 59 años y se ha convertido en la primera médica de España que pierde la vida por este virus, «con la única obsesión de no contagiar a nadie».

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El pasado 19 de marzo, una enfermera de 52 años del Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) se convertía en la primera víctima en España del coronavirus entre el personal sanitario. Un día antes se anunciaba también la primera baja entre los cuerpos de seguridad: un agente de la Guardia Civil, de 39 años, y sin patologías previas. Más allá de que la enfermedad puede afectar más a las personas mayores, los jóvenes «no son invulnerables» frente al coronavirus y hay muchas personas «con menos de 50 años que requieren ser hospitalizadas», advirtió en los últimos días el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

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